Juan, el mercado, el progreso & el éxito
Un economista norteamericano estaba de paseo en un pueblito de pescadores, y vio llegar un pequeño bote con un solo pescador, Juan.
Dentro del bote había varios peces de muy buen tamaño.
El economista elogió la calidad de la pesca y le preguntó a Juan cuánto tiempo le había tomado pescarlos. El pescador respondió que sólo un rato.
El americano le preguntó por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado.
Juan le dijo que con eso era suficiente para satisfacer las necesidades de su familia.
El americano pensó unos segundos y preguntó: «¿qué haces con el resto de tu tiempo?» El pescador dijo: «Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi señora, de noche voy al pueblo donde tomo unos vinos, charlo y toco guitarra con mis amigos. Y con eso soy feliz».
El americano, generoso, le dijo «Soy de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca: con los ingresos comprar un bote más grande y con los ingresos del bote más grande, podrías comprar varios botes hasta tener una flota de barcos pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y, con el tiempo, abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Tendrías que irte a la Capital, para manejar tu empresa en expansión».
Juan le preguntó: «¿cuánto tiempo tardaría todo eso?»
«Entre 15 y 20 años», dijo el economista.
«¿Y luego qué?», preguntó el pescador.
El americano se rió y dijo: «Esa es la mejor parte. Cuando llegue la hora debes vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico».
«¿Y?», pregunto Juan mirándolo a los ojos.
«Podrás cumplir con tus sueños. dijo el norteamericano – Te mudas a un pueblito en la costa donde podrás dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus nietos, dormir la siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo a charlar, tomar vino y tocar guitarra con tus amigos». *
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