Por primera vez se destinará "el 100% del Fondo Nacional de Vivienda" para su fin
–¿En qué situación encontró la Dirección Nacional de Vivienda antes de asumir?
–En cuanto a los recursos financieros cuando ingresamos nos encontramos con cinco meses de deuda con las empresas y cooperativas, porque anteriormente $ 260 millones no fueron volcados desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Esto sucedió porque las partidas vertidas eran inferiores a las ejecutadas. Actualmente estamos al día. La mayor sorpresa es lo programado y comprometido hacia adelante en ejecuciones de obra y nos compromete con los futuros recursos del Fondo Nacional de Vivienda (FNV) entre los próximos dos y tres años. Está comprometido en ejecuciones de obra, licitaciones en marcha, compromisos con asentamientos. Se analizará cada caso de lo que se debería hacer para el futuro. Pretendemos cambiar los Núcleos Básicos Evolutivos (NBE) porque no los consideramos dignos para la demanda existente.
-¿Cuál es la demanda?
–Es uno de los temas más importantes. Históricamente el Estado no conoce la demanda de vivienda; esto significa una crisis en el diseño de las políticas. Sí conoce la demanda cuantitativa, que se obtiene del censo a partir del crecimiento de hogares. De allí surge el concepto de déficit, ¿cuántas viviendas hacen falta? Según los cálculos en función de la fase uno del censo es de 82.000 viviendas. Pero ello no determina cuáles deben ser las políticas públicas. El Estado solía manejar una lógica formal, que desconoce la demanda real: dónde quieren vivir las personas, con qué espacio, a qué costo, de qué forma. Conocemos muy poco de los valores y los patrones de cada lugar. Queremos construir desde la demanda para dar satisfacción real a las necesidades.
-¿Piensan trabajar desde lo cualitativo?
–Una de las grandes discusiones es alejarse de lo cuantitativo, que ha sido una lógica que ha arrinconado a las políticas de vivienda, cuando en muchos casos son políticas sociales las que se aplican, por ejemplo se construye de menor tamaño para hacer más. En definitiva estás comprando la demanda futura. No es lo mismo que en un NBE viva una familia de tres miembros que una de diez. Hay tanto que cambiar, existen problemas de diseño de estrategias. Los NBE de 30 m2 no resuelven la demanda, por ello el Estado tiene que remplazar esta modalidad.
–¿A cuál sistema apuntará dentro del SIAV?
–También vamos a rever el Sistema Integral de Acceso a la Vivienda (SIAV) porque tenemos 40.000 personas anotadas, que es parte de la demanda que se ilusiona. Es un sistema perverso, sobre todo si no existe la posibilidad de hacerlo. Apuntaremos al sistema cooperativo, a la vivienda económica. Los sistemas tradicionales los vamos a mantener en base a ciertos criterios: en el caso de las viviendas económicas que sean evolutivas, para que se ajuste al tamaño del núcleo familiar como lo establece la ley con una base de 40 m2; a su vez, sustentable; y participativo. Participativo, porque se construirá lo básico mediante licitación y lo evolutivo con una canasta de materiales que construya.
–¿Considera viable la aplicación del programa de vivienda Errar-Ya a nivel nacional?
–Fuimos invitados por la organización, pero por compromisos del plan de vivienda no pude asistir. No puedo opinar sin conocer la experiencia. Aunque me parece bien el concepto, pero no te puedo decir del producto ni del grado de satisfacción de las necesidades de las familias. Lo veo importante para la situación de emergencia. Nosotros estamos pensando en resoluciones similares para este tipo de casos.
–¿Articularán acciones con el Panes?
–Trabajar en la emergencia es muy difícil. Actualmente, facilitamos albergues. Además, planeamos realizar una licitación de materiales en las ciudades más grandes del país. Los estamos elaborando para los integrantes del Panes. Se les brindará los materiales y asesoramiento técnico del Sunca.
-¿Cuáles son las perspectivas para los próximos cinco años en materia de vivienda?
–Trabajamos en el rediseño de una política habitacional desde la mirada de la demanda, con la mirada de la inclusión social, tomando en cuenta la escala y ubicación de los complejos, la sustentabilidad de los préstamos y su recuperación; porque está todo colapsado. Lo primero es reconstruir la política. Lo segundo, es el arrastre de los compromisos del gobierno anterior y lo que nos proyectaremos realizar a partir de esa política. Se debe empezar por el reordenamiento del stock, aplicando el alquiler. Es más caro ubicar en la periferia, de acuerdo a donde está la demanda, pero a largo plazo es más barato.
El ministerio por primera vez se compromete a destinar todo el FNV en vivienda. 70% en inversión directa y 30% en generación de instrumentos que no generen gasto público durante todo el quinquenio. Esto significa que se puede fideicomisar o realizar acciones privadas, entonces potencio el fondo. El Ministerio de Economía y Finanzas actual reconoció que lo no vertido en vivienda, fueron cerca de U$S 140 millones aproximadamente. Actualmente, el FNV cuenta con U$S 75 millones.
–¿Qué opinión le merece la propuesta de Plan Quinquenal de Vivienda elaborada por Fucvam, Fecovi, AEBU, Movimiento Tacurú y Sunca?
–Los objetivos son absolutamente compartidos. Hemos tenido diferencias en tres escenarios. El primero, plantearon más recursos que con los que contamos en estos próximos años. El escenario de crédito y el papel del BHU está sobredimensionado, dado que el papel de ejecutador y prestador hoy no lo puede cumplir, hay que construirlo para lograrlo. Ello dependerá de las alternativas de desarrollo propio que elabore el BHU y las iniciativas que instrumente el MEF. Actualmente, estamos discutiendo en la Comisión Asesora del Plan Quinquenal de Vivienda cuál será su rol, aunque antes tiene que terminar otros compromisos. Hay un escenario que las organizaciones plantean que estaba dentro de los segmentos programáticos del EP/FA/NM que es volver al 2% de aportes de los trabajadores al fondo. Nosotros nos proyectamos al futuro y dejamos de discutir si debe ser 1% o un 2% lo que se extraiga para el mismo porque consideramos que cuando se instrumente el Impuesto a la Renta mejorará la situación del FNV. Entonces si el FNV da préstamos, es esencial que los recupere. Si el Estado no hace el esfuerzo de recuperar y los que se los quedan expropian, no funciona el sistema. Es un tema que la sociedad en su conjunto tiene que asumir. Esto pasa en todo Uruguay, es un país por más que haya quebrado y se esté recuperando no puede pasar por el no pago, sino por el pago de acuerdo a la capacidad de cada hogar. El BHU tiene una morosidad del 60%. Es necesario recomponer la cadena de pago.
–¿Qué sucederá con el preacuerdo signado entre Fucvam y el BHU sobre las deudas contraídas por la federación con el banco?
–Personalmente, no estoy de acuerdo porque implicaría que un monto muy grande de dinero iría sólo para cooperativas y en realidad hay muchas familias que también lo necesitan. Habrá que discutirlo con Fucvam. *
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