La Universidad apuesta a la integración física y académica de diferentes facultades
El rector de la Universidad de la República, Rafael Guarga, se plantea para esta gestión dos objetivos principales: descentralizar la Universidad a través de la instalación de nodos en distintas zonas del país e integrar las facultades por áreas, lo que lleva a compartir espacios físicos. Al edificio de la ex fábrica Alpargatas, que comparten las facultades de Medicina y Química, se sumará el inmueble polifuncional Faro, ubicado entre la facultad de Ingeniería y el estadio Luis Franzini.
Con la presencia del intendente Ricardo Ehrlich, quien remarcó que «se pueden concretar los sueños más caros a pesar de las dificultades», se realizó el acto de inicio de las obras. En el escenario improvisado se colocaron paneles con el detalle del proyecto, que tendrá la primera etapa terminada en octubre del año que viene.
Según detalló ayer el director general de Arquitectura de la Universidad, José Oliver, el edificio consta de tres módulos (A, B y C). El A estará finalizado en 2006, el B en el primer semestre de 2007 y el C aún no fue licitado, no obstante estima que se terminará dentro de tres años. La primera etapa se construirá con una inversión de 26 millones de pesos, mientras que el proyecto final costará 60 millones.
«Cada módulo ocupará 1.300 metros cuadrados y tendrá tres niveles. Los niveles son plantas móviles que permiten instalar cualquier tipo de local», explicó ayer a LA REPUBLICA el arquitecto que diseñó el proyecto, Gustavo Scheps. Las aulas miden 20 metros por 16 metros pero se pueden realizar divisiones. Según el profesional, «los salones pueden llegar a albergar hasta 400 estudiantes. Inclusive admitiría laboratorios y un sector de servicios y circulación vertical y horizontal».
De hormigón y vidrio
La estructura será de hormigón y vidrio, con algunos sectores metálicos. Y actuará como contrapunto de la sala de máquinas de la Facultad de Ingeniería, tal como lo aseguró Scheps. Este inmueble, que será concebido para permitir otras etapas de construcción, será compartido por las facultades de Ingeniería, Ciencias Económicas y Arquitectura. Claro que cada facultad seguirá dictando clases también en sus sedes actuales.
En el edificio donde funciona actualmente Ingeniería, Julio Herrera y Reissig casi Julio María Sosa, estudian unos 8.800 estudiantes activos, mientras que en Arquitectura, Bulevar Artigas y Bulevar España, cursan aproximadamente 5.700 alumnos.
En tanto, a la sede Ciencias Económicas, Gonzalo Ramírez y Jackson, concurren unos 14 mil estudiantes, entre los cursos superiores y la Escuela de Administración.
En este último caso, las autoridades deben alquilar locales para poder dictar clases.
Este proyecto se suma al ya concretado en la ex fábrica Alpargatas, ubicada detrás de la Facultad de Química. Allí funcionan algunos cursos de Química y otros de Medicina. «Ahora, al completarse el edificio de Ciencias Sociales en Constituyente y Andrés Martínez Trueba, van a quedar libres algunos locales que serán usados por las facultades de Derecho, Humanidades y Psicología», señaló Guarga.
En el edificio Faro la interacción entre las tres facultades será sólo física. Pero Guarga se propone que en un futuro se puedan dictar allí los tramos comunes de las diferentes carreras.
Areas compartidas
La Universidad de la República tiene, según detalló el rector, unas sesenta titulaciones diferentes y unas pocas entradas. «La característica histórica de los planes de estudio en el mundo siempre fue la que se aplica actualmente. Pero la tendencia es a reducir el número de entradas», sostuvo Guarga.
Tal es así que podrían plantearse grandes áreas comunes para el cursado de los primeros semestres: área de la salud, otra científica tecnológica, una artística, social y una última agraria. «En la científica tecnológica podrían concentrarse los primeros años de Ciencias e Ingeniería y después los estudiantes tendrían que optar por un título específico», precisó el rector de la Universidad.
Otro objetivo de Guarga pone énfasis en la descentralización porque «la realidad lo está demandando a gritos». En este sentido manifestó que la universidad debe poner el acento no sólo en Montevideo porque la mayoría de los egresados de bachillerato proviene de las ciudades del interior del país. «En el Interior sólo hay enseñanza y extensión pero no investigación. Por eso tenemos que radicar grupos fuertes y serios de investigación. Es necesario crear una universidad red, con nodos en distintos puntos del país como la frontera con Brasil, en Maldonado, uno en el litoral y otro en Colonia por ejemplo», detalló. Para Guarga, este es el esquema de la universidad en los próximos veinte años. *
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