A ALGUNOS NO LES CORRESPONDE, OTROS NO ENTRAN POR POCO Y MUCHOS NO SABEN QUE LES PERTENECE

La mitad de las inscripciones al Panes son denegadas por incumplir las reglas

A principios de julio, cuando tuvo lugar el tercer pago del Ingreso Ciudadano, los datos oficiales daban cuenta de que 125.324 hogares se habían inscripto desde el 1 de abril como aspirantes a ingresar al Panes.

Según datos de la Facultad de Ciencias Sociales, en el mismo período se realizaron 23 mil visitas que reportaron el ingreso de 11.994 hogares.

La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, ha señalado que el sistema informático del Banco de Previsión Social ha diagnosticado que de los más de 125 mil hogares inscriptos 80 mil se encuentran por debajo de la línea de pobreza.

Sin embargo, el encontrarse por debajo de la línea de pobreza muchas veces es insuficiente para ingresar al Panes, ya que éste está dirigido a las 40 o 45 mil familias que, según el Instituto Nacional de Estadística, viven en condiciones de pobreza extrema, es decir en la indigencia.

En datos fríos, recogidos en la ley de creación del Panes, esto significa que los destinatarios del Plan son aquellas familias que por cabeza ganen menos de 1.300 pesos.

Este ha sido el motivo principal por el que muchos de los hogares visitados, y luego de que sus condiciones de vida fueron analizadas por la paramétrica del sistema informático del Mides, no ingresaron al Panes. Estaban por encima del «nivel crítico» de pobreza.

Las autoridades del Panes han indicado que una parte importante de los casos rechazados apenas superan el ingreso por integrante del hogar que marca la ley, lo que ha llevado a que familias que por una diferencia de 100 pesos por cabeza, queden fuera del Plan. Es a lo que se ha referido con pesar la ministra Arismendi diciendo: «Nos vemos obligados a elegir entre pobres».

Empero, la secretaria de Estado ha subrayado que estas situaciones que rayan en la emergencia serán atendidas por las políticas sociales que desde el gobierno se están instrumentando, especialmente para fomentar el empleo.

 

No vale repetir

Por otra parte, la verificación de los formularios reveló inconvenientes que las autoridades atribuyen a la desinformación de los interesados en ingresar al Panes, o a la desesperación de no quedar afuera.

En tal sentido se encontraron 3.000 inscripciones repetidas, originadas por la descoordinación entre los jefes del hogar que concurrieron a las oficinas del BPS sin consultarse previamente.

A la vez, fueron hallados más de 5.000 formularios que mezclan datos de varias familias. Estos reciben el mote de «solapados», y en su mayoría corresponden a varios hogares que comparten un mismo techo.

Los equipos de verificación han encontrado hasta diez hogares que comparten una sola casa. ¿Cómo se explica esto? En realidad es bastante sencillo; la definición de hogar que utiliza el Panes supone que éste es el conjunto de personas que comparten una olla, es decir un grupo que se procura alimentación a partir de los mismos recursos económicos.

 

La «viveza criolla», capitalina y no tanto

Más allá de las situaciones antes mencionadas, se descubrió un sector de inscriptos inspirados en la vieja «viveza criolla», o acostumbrados a décadas de «repartijas», dejan por tierra la tan mentada solidaridad de los uruguayos.

La comprobación de estas irregularidades en la inscripción fue posible a través de las herramientas informáticas que al cruzar los datos de aportes a la seguridad social, o por el simple hecho de que un nombre ya aparezca en la base de datos, hace un llamado de atención a los funcionarios del Mides.

En este grupo se han encontrado con personas que poseen bienes inmuebles en varios departamentos, patrimonio que han utilizado para fijar su residencia en cada uno de ellos y registrarse como aspirante al Panes en esas localidades.

La posesión de una casa no significa el rechazo de la solicitud, pero la tenencia de varias motivó a que desde el Mides se recomendara a esas personas que intenten arrendar sus propiedades.

Los funcionarios encargados de la verificación también se encontraron con casos como el de una pareja de jubilados cuyos ingresos superaban los 18 mil pesos, que creían merecer los beneficios de los programas de Panes.

Entre muchos casos como éste, detectados en todo el país, otro de los que resaltó fue el de una señora, ama de casa, que no tenía ingresos propios, pero su esposo era dueño de un importante comercio de la capital.

Asimismo, los estudiantes de la escuela de Formación Docente, del Instituto Superior de Educación Física y los funcionarios municipales de Paysandú que trabajan los fines de semana desarrollando en el departamento un intenso relevamiento de los hogares inscritos para el plan Panes, pudieron constatar hechos similares.

Si bien el trabajo se realiza con mucha voluntad, el personal sigue siendo escaso en relación a la cantidad de inscriptos, por lo que se torna algo lento. Si bien recién se ha visitado el 60% de los hogares inscriptos, la tendencia manifiesta que la mitad de las familias que pretenden ser acogidas por este plan no reúnen los requisitos necesarios.

«Mucha gente ha solicitado ingresar al Panes y por ley no le corresponde, ya que sus ingresos son superiores a los que se exige para ser contemplados por el mismo», dijo el psiquiatra Onetto.

El profesional agregó que ello demuestra que el 50% de los inscriptos no reúne la condiciones solicitadas por el Mides.

 

Ganar sin saber

A cuatro meses de abiertas las inscripciones el ritmo de recepción de formularios ha decaído, pero no ha cesado por completo.

Al tiempo que se han constatado las irregularidades mencionadas, tanto desde el Mides como desde el BPS, se asegura que un porcentaje importante de personas que realmente requieren de los programas del Panes, aún no se ha inscripto. En algunos casos por falta de medios para trasladarse a las dependencias del BPS, y en otros, en la mayoría, por desconocer sus derechos a ser incluidos.

Estas situaciones también fueron percibidas por quienes realizan las visitas a los hogares, que se han encontrado con personas que al ser consultadas respecto a por qué no se anotaron responden: «¿Para qué? Si yo nunca gano nada», como si se tratara de un sorteo.

La ignorancia de la existencia del Panes por parte de quienes son sus principales destinatarios ha sido ejemplificada en reiteradas oportunidades por Arismendi, mediante el ejemplo de los habitantes de un asentamiento del oeste de Montevideo que en el mes de abril desconocían que en octubre de 2004 había tenido lugar un acto eleccionario y que en marzo de 2005 se había producido un cambio de gobierno. *

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