Tiene la palabra
Doctor Carámbula: ¿se desengañó?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La gran jornada de ayer en Las Piedras, resultó un fiasco para las nuevas autoridades hípicas y la Intendencia Municipal de Canelones.
¡Ese hipódromo ya no es rentable doctor Marcos Carámbula!
Los resultados están a la vista.
No se alcanzó a jugar un millón de pesos y lo repartido en premios y el gasto de la reunión muestran a las claras otra pérdida importante.
La Intendencia Municipal de Canelones, pensamos, tiene otras prioridades.
Las Piedras necesita otras fuentes de trabajo. ¡Y por supuesto, no agregar cifras negativas a su abultado déficit, dejado por Hackenbruch y sus tristemente recordadas huestes!
¡Vamos doctor Carámbula! ¡No al hipódromo de Las Piedras que, visto está, es un clavo de marca mayor!
Saluda:
ORIBITO P. – C.I. 786.567-6
¡Enhorabuena!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Con beneplácito vemos que los canteros de acceso al Edificio Libertad tienen renovadas sus flores.
Ahora pensamientos multicolores han sustituido a las flores coloradas con las que se adornaban dichos accesos.
Luego lo fue desde lo simbólico significan los pensamientos multicolores ante lo monotemático de las flores coloradas con las que una y otra vez durante años se uniformizó el lugar.
A veces los detalles tienen su transcendencia más allá de lo anecdótico del caso.
El hecho no ha pasado desapercibido para la mayoría de los transeúntes que frecuentan las avenidas que circunvalan el edificio, la belleza de las flores y el colorido renovado dan un marco diferente al paisaje urbano.
Con anterioridad envié una nota al semanario planteando esta inquietud, ahora veo con satisfacción que el cambio se ha operado, un cambio más que estimula nuestra esperanza y al que nos adherimos.
TERESITA DEL BUCEO – C.I. 1.549.895-3
¡Hermanos, Compatriotas…!
Sr. Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace algunos meses, Eduardo Galeano escribía: «al sur de América hubo elecciones, y hubo plebiscito en un país ignorado, un país casi secreto, llamado Uruguay. Ganó la izquierda por primera vez en la historia nacional. Unos días antes del acto eleccionario en el mitin final de su campaña, el candidato a vicepresidente por el Partido Colorado anunció que si la izquierda ganaba, todos los uruguayos serían obligados a vestir igual, como los chinos de Mao.
«En gran medida gracias a esos heraldos del apocalipsis, y a su verba tronante la izquierda logró ganar en la primera vuelta por mayoría absoluta. La gente votó contra el miedo.
Fácil no será. La implacable realidad no demorará en recordarnos la inevitable distancia que separa lo que se quiere de lo que se puede. Tremenda responsabilidad para los triunfadores. Para quienes fueron votados, y para quienes los votamos. Habrá que cuidar, como la hoja que cuida al fruto, este renacimiento de la fe, esta refundación de la alegría. Recordar cada día a Don Carlos Quijano, cuando decía que «los pecados contra la esperanza son los únicos que no tienen perdón ni redención».
Expresaba nuestro presidente Dr. Tabaré Vázquez antes de octubre: «Aquellos que piensen que ganando el Frente todo se arreglará de inmediato que no nos voten».
Somos conscientes y entendemos lo de la desesperación, la angustia, las esperanzas puestas en algo, y la mayoría de las cosas siguen igual, golpeando y pesando igual, escribía Juma.
Si esta utopía, si esta esperanza es generadora de todas las expectativas, de todos los anhelos, de todos los reclamos, del despertar de una cantidad de gente adormecida años atrás por los que exterminaron poco a poco lo que quedaba del sistema productivo y convirtieron al Uruguay en un gran Banco quebrado y expulsaron a miles de jóvenes y no tan jóvenes, bienvenida sea ella.
En definitiva, como escribe Juma, «hemos sido educados desde hace siglos para la impotencia, una pedagogía que viene desde los tiempo coloniales, enseñada por militares violentos, doctores pusilánimes y frailes fatalistas, nos han metido en el alma la certeza de que la realidad es intocable y no tenemos más remedio que tragar en silencio los sapos nuestros de cada día…»
Exhortemos a nuestros compatriotas dolientes, a seguir creyendo, aún con el hambre a cuestas, con el frío en el alma, cosas que no hace mucho la vivían de la misma manera, pero con una condición sin expectativas, sin esperanzas sin utopías. Y desde nuestro dolor del no poder solucionar ya, entender que la utopía significa el sueño colectivo y si este sueño no existe la gente se desmigaja, se encierra en células y se vuelve más egoísta y depredadora.
Y entonces, aparece el miedo y la insolaridad, estás más indefenso, eres menos generoso, más cobarde y, por lo tanto más vulnerable. Sin utopías vives a merced de lo que el poder decida imponer en cada momento. Estás en sus manos. Creed aún compatriotas, como en el 71, «ha nacido una esperanza»
JORGE PEREZ
Desde Suecia, a los policías uruguayos
Sr. Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Este es un mensaje a los policías de mi país, a quienes anteriormente les había enviado una carta antes del acto eleccionario.
Les vuelvo a escribir y les pido tengan confianza en el nuevo gobierno y sobre todo en las nuevas autoridades del Ministerio del Interior. Yo, que fui policía y conozco bien sus problemas quiero que analicen todo. Antes era todo confuso y no había nadie para atendernos cuando muchos eran sancionados y dados de baja injustamente. Muchos superiores que eran corruptos fueron responsables de nuestras desdichas.
Ahora sabemos cómo quedó el país en lo económico, con muy poco margen de maniobra para el gobierno, pero quiero que sepan que a medida que se progrese, la cosa mejorará y ya lo notarán. Sé que las autoridades viven permanentemente tratando de mejorar las cosas; ahora se respira un nuevo aire de honestidad y se empieza a combatir la corrupción. Ya no les venderán más el fantasma del comunismo.
También al Círculo Policial les digo una palabras: desconfíen cuando alguien viene a dar mensajes de desestabilización y quiere echarle la culpa a los mandos políticos del ministerio. Ustedes traten de entender la situación y como profesionales deben prestar apoyo y tener fe en que nuestra Policía saldrá adelante con trabajo y honestidad, sin oír a aquellos que no apoyarán por cuestiones ideológicas o por ser viejos corruptos a los que no les sirve la gente honesta.
Hay que ayudar a llevar adelante el nuevo proyecto para mejorar la imagen de nuestra Policía.
Saluda atentamente
JOSE CALACE PEÃALVA
¡Cuesta creerlo!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* ¡Mire que está bonito! (puede reemplazarse por ¡Parece mentira!, ¡Es de locos!, ¡Cuesta creerlo! o cualquier otra expresión que denote asombro y fastidio), cuesta creer, digo; que quienes gobernaron durante añares y a pesar de sus buenas intenciones (que nadie pone en duda), sus modelos económicos, sus programas y métodos de trabajo sólo consiguieron aumentar los índices de pobreza (eufemismo para no decir miseria) cuestionen, censuren y hasta desaprueben;
el «Plan de Emergencia» es, por decir lo menos; poco serio. ¿Cómo y con qué piensan que se ayuda a los pobres infelices que menos tienen? ¿Organizando un bingo o un té a beneficio?
Distribuyendo. Comida entre los que tienen hambre, abrigo para los que pasan frío y algo de dinero para paliar en parte sus necesidades inmediatas, las más urgentes. ¡No hay otra!
Las utopías no habitan en la mente de los hombres porque sí; sino para intentar llevarlas a cabo, probar ponerlas en práctica y tratar de hacerlas realidad. Primero hay que soñarlas, después creer en ellas y por último desearlas sinceramente. Claro que, si como dice el hoy algo olvidado escritor alemán Herman Hesse: «nadie sueña con lo que no le interesa», se puede llegar a entender que haya quienes actúan de esa manera. ¡Hay que atreverse a soñar!
Soñar no es de ilusos ni es refugio de soñadores. Es un esbozo, un borrador, una síntesis, apenas; del plan que se supone mejor para construir una sociedad más justa y solidaria.
Las utopías, al menos las nuestras; son sueños acunados desde siempre, los más limpios, los más hermosos. No son moneda de cambio, ni están ahí para que cualquiera se los tome a la chacota o se burle de ellas. Son formas de entender la vida y ver el mundo distintas (muy distintas) a las que nos tenían acostumbrados. ¡Casi nada! Vale la pena intentarlo.
El juego, sí lo es; de oponerse a todo intento de cambio y anteponer intereses sectoriales o partidarios a los de la República, no tiene nada de gracioso. Lo que sí tiene mucha gracia, es que quienes tuvieron todo el tiempo del mundo para realizar los cambios que el País merece y necesita, pretendan que se haga de inmediato lo que no hicieron en años. ¡Mire que está bonito!, como solía decir mi madre para ponerle fin a mis habituales travesuras. ¿Ahora les vino el apuro? Déjense de travesuras, muchachos. Pero aunque los apuros y la impensada urgencia de los opositores no tuvieran nada de travesura, lo mismo les viene como de perlas este refrán de D Francisco de Quevedo «a quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan».
¡Es de locos! ¿Quién puede creer que hacer oposición es lo mismo que no dejar gobernar?
Cumplir con la ley y con los jubilados
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* «Los que cumplan 70 años de edad, desde el 1º de julio al 31 de diciembre de 1960 inclusive, tendrán derecho a percibir la Prima por Edad Rubro 70, Ley 12.761, Art. 113, a partir del 1º de enero de 1961.
Percibirán asimismo la prima por edad, los jubilados que cumplan 70 años dentro de cada semestre de los años subsiguientes, a partir del 1º de julio o del 1º de enero del año correspondiente, en cada caso».
El cumplimiento de esta ley duró hasta el 23 de octubre de 1979, en que fue suspendida por un decreto ilegal de la dictadura militar, contando con el asesoramiento de algunos civiles y serviles (Acto No. 9).
Curiosamente, o no tanto, los desgobiernos democráticos que tuvimos a partir de 1985 no corrigieron esta injusticia.
En algunos programas de Sonia Breccia, en el recordado ciclo «Hoy por Hoy», el actual presidente del BPS, Ernesto Murro, coincidió en que esta era una injusticia que debía ser reparada, máxime por tratarse de beneficiarios a quienes nos queda relativamente poco tiempo (Dios dirá cuánto), para obtenerla.
Esperemos que cumplan pronto con lo prometido, porque es legal, porque es ético, y porque es necesario.
Atentamente,
P. R. BALLESTEROS – C.I. 781.782-2
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