Cosas de este mundo
Bricolage de largo alcance
Si tenés algún enemigo en 100 kilómetros a la redonda, alguien que te deba guita, alguien que te birló la dama o el caballero, si por ahí vive el chofer de ómnibus que pone la radio al mango con música de destrucción masiva de las neuronas del buen gusto, si en ese entorno se encuentra la directora de tu escuela que hace 20 años te agarró la oreja y te humilló en el recreo delante de todos o por ahí habita el diputado que vos votaste y hoy querés botarlo…bueno, entrá en la página web de Bruce Simpson, neozelandés de 49 años, donde podrás aprender a construir un misil en tu propia casa usando tecnología disponible en Internet. Para envidia de Bush el misil sólo sale 5000 dólares y tiene un alcance de 100 km que los recorre en menos de 15 minutos. El misil sería muy difícil de detectar por radar y sería imposible de detener por las fuerzas aéreas neozelandesas. (Y por las uruguayas ni te cuento)
La historia se vuelve chatarra
Si vos andás cerca de mi edad entonces vas a acordarte de la sorpresa y emoción que vivimos cuando nos enteramos que el hombre podía dominar el espacio. ¿Te acordás del Sputnik?
El primer satélite espacial y el primer hombre girando alrededor del planeta: «La Tierra es azul» dijo Gagarin. Y a los que estábamos aquí abajo, con los pies pegados a la tierra, se nos abrió un mundo de sueños y utopías.
Hoy, que se promueve por todos los medios el vaciamiento de contenido de todo aquello que pueda ser un disparador de sueños posibles, hoy donde la frivolidad es un signo de madurez, hoy, en Internet se remata un Sputnik con base de 25.000 dólares.
Cualquier riquillo con su cerebro relleno de chantilly, podrá ponerlo en el jardín de su casa para que sea meado por sus perros de raza.
Y para peor el lugar de venta se llama Sovietski.com.
La tierra ya no es azul. Es dorada y con lentejuelas. O fucsia, si ese color se pone de moda. *
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