El Monarca tendrá 10 talleres técnicos y programas para niños y adolescentes
La construcción de la policlínica ya está en proceso de licitación, según confirmó ayer a LA REPUBLICA el doctor Pedro Minasián, director general de Salud de la región montevideana que alberga al barrio.
La policlínica, que tendrá dos consultorios, sala de espera, un depósito y garage, asegurará atención médica permanente a las 1.500 personas que viven en El Monarca.
«Contará con un médico de familia fijo y un equipo rotativo de especialistas», informó Minasián, quien desde que asumió su cargo está en contacto directo con la comisión vecinal y ha visitado varias veces el barrio.
La instalación de este centro asistencial en El Monarca fue aprobada el pasado abril por la Administración de los Servicios de Salud del Estado(ASSE) y forma parte de los programas que están impulsando los ministerios de Salud Pública y Desarrollo Social.
Angel Martínez y Washington Suárez, presidente y vice, respectivamente, de la comisión del barrio, anunciaron anoche que la policlínica contará con una moderna ambulancia donada por el Rotary Club de Atlántida.
«Ya estamos realizando los trámites necesarios para sellar con los rotarios de Atlántida el acuerdo que nos permitirá utilizar la ambulancia que nos ofrecieron a través de su presidente, Pedro Báez. Para nosotros, este es otro enorme avance», señalaron.
Salón comunal
El Monarca dispondrá también de un amplio salón comunal multiuso. «La semana pasada, en una reunión que tuvimos en el ministerio de Salud Pública, la doctora Graciela García y Minasián nos informaron que el salón multiuso, otra vieja aspiración que veníamos planteando, había sido integrado al proyecto de la policlínica», explicaron Martínez y Suárez.
Este local, cuya construcción se iniciará cuando finalicen las obras de la policlínica, permitirá poner en marcha una nutrida serie de actividades comunitarias que incluye cursos y talleres de formación técnica, adelantaron Martínez y Suárez.
«Tenemos varios planes que pensamos poner en marcha gradualmente. Para eso contamos con el apoyo solidario de muchas personas que ya nos ofrecieron colaboración», añadieron.
Con ese apoyo el barrio podrá formar, por ejemplo, su propia biblioteca y contará con servicios gratuitos de asesoramiento jurídico. «Esto será muy importante para nosotros», dijeron los dirigentes comunitarios.
De acuerdo con lo previsto, a esas iniciativas se agregarán en el mediano plazo talleres de carpintería, pintura, artesanía, electricidad, computación, inglés, apicultura, bioconstrucción, agricultura orgánica y albañilería. «Con todo esto, más lo que se pueda agregar de acuerdo con nuestras posibilidades, lo que se intenta lograr es abrir posibilidades de trabajo a la gente del barrio que actualmente sufre las consecuencias del desempleo y ampliar y perfeccionar lo que ya saben personas cuyos oficios serán abarcados por los talleres», indicaron Martínez y Suárez.
Ambos dirigentes destacaron que en ese contexto serán prioritarios los cursos de orientación dedicados específicamente a la población infantil y adolescente del barrio. «Para esta tarea vamos a recurrir a profesionales de reconocidad autoridad en la materia», dijeron
Paralelamente, la comisión vecinal ya está gestionando otros proyectos que necesitan apoyo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Intendencia Municipal de Montevideo, señalaron.
«Se trata de un conjunto de mejoras que precisa el barrio, como por ejemplo obras de caminería y canalización de aguas internas y perimetrales. Ya recibimos respuestas positivas del ministerio y la Intendencia y las cosas van saliendo», dijeron.
«Aquí nunca bajamos los brazos. Siempre nos hemos esforzado para mejorar nuestra calidad de vida. Este barrio se fundó en 1995 y desde entonces trabaja sin cesar para salir adelante y lograr lo que necesita», afirmaron.
En esa línea de acción, El Monarca continúa quemando etapas. «No nos apresuramos pero tampoco cedemos. Las familias que viven aquí tienen muy claro lo que quieren para el barrio y saben que sólo lo conseguirán si el esfuerzo es colectivo. Aquí se está enriqueciendo el espíritu comunitario y eso nos abre grandes posibilidades de futuro», dijeron Martínez y Suárez.
En el pasado, las familias de este barrio tramitaron exitosamente la instalación de energía eléctrica, agua potable y líneas de teléfonos y construyeron a puro pulmón sus viviendas.
«Casi desde la nada hicimos muchas cosas y ahora, ya consolidados, estamos alcanzando otros metas que iremos ampliando. En eso estamos», concluyeron.
De ese impulso que no cesa habla un viejo cartel ubicado cerca de la plaza central del barrio. En el cartel se lee: «Las necesidades de los pobres se solucionan con participación, acción y determinación». *
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