Terapia Sexual

Soledad: te cuento que leo tus columnas del diario La República que salen los miércoles y domingos. Tengo 30 años, dos hijos de 5 y 2 años, mi pareja es divorciado tiene 43 años y dos hijas de su pareja anterior de 14 y 12. Nuestra relación ya lleva 14 años. Te cuento que hemos tenido altibajos. El es una persona de carácter fuerte, es único hijo. Hace unos años atrás, después de que encargué a mi primera hija, empezaron las diferencias entre nosotros. Cuando encargo a mi segundo hijo la cosa empezó a decaer aún más: discusiones, agresiones verbales, llegadas tardes y a esto se le sumaban llamadas anónimas de que él me engañaba. En una de estas llamadas, estando de 8 meses de embarazo, descubrí una infidelidad con mis propios ojos. Después de explicaciones y por mi inmadurez y por mis hijos decidí perdonar. Los reproches por parte de él seguían aún más fuertes, ya sea porque tuvimos a nuestros hijos o por lo que fuera. Resulta que hace un año atrás, conocí a una persona en la cual me apoyé, me empezó a contener, a escucharme y realmente me sentí valorada. Esta relación creció aún más y duró cuatro meses, pero esta persona también se volvió obsesiva y me perseguía y él también era casado y con problemas con su mujer. En un momento mi esposo me descubre las cartas que mi amante me mandaba y los regalos que me hacía y se pudrió todo. Desde ahí estamos muy mal, me reprocha, me agrede, pero también dice que me ama, pero me hace sentir culpable de la infidelidad, pero yo le digo que él me lo hizo primero, a lo que me contesta que él queda como un macho pero que yo soy lo peor, y que lo mío es incomparable. Estamos tres días bien y tres mal. Se tortura con lo que yo supuestamente le hice, y siente que queda mal con todo el mundo y yo le digo que yo también, en su momento, sufrí y me daba vergüenza que todo el mundo sabia que yo vivía para mi familia y mi trabajo y él me engañaba, con cualquier mujer. En determinado momento intenté suicidarme, por toda esta situación y, realmente, no sé qué hacer. Nosotros nos llevamos bien en el tema del sexo ya que tenemos relaciones hasta tres veces al día, pero luego de culminadas empieza el martirio con preguntas, reproches etc. Yo le fui sincera en todo, ya no me queda nada por hablar y lo doy por terminado al tema pero él se tortura día a día. Te agradecería estudiaras mi situación y me dieras tu opinión, ya que estoy desesperada. Hasta él mismo amenaza con hacer una locura. Realmente no sé qué hacer, por eso te escribo con la esperanza de que me puedas ayudar.

Las personas machistas consideran que deben de haber dos tipos de leyes, según sea el sexo de la persona que se va a juzgar (en Sexología le llamamos «doble moral» o «ley del embudo» ) según las cuales, a los varones se les permiten todas las experiencias sexuales que deseen tener porque eso los hace más «machos» (no más personas ni más hombres) mientras que la mujer debe mantenerse virgen hasta formar su pareja definitiva y única porque, de lo contrario, se la tilda de «puta» o términos similares. Lamentablemente, estas ideas no las transmiten sólo los varones de generación en generación sino también muchas mujeres a sus hijos/as.

Evidentemente, la lucha por lograr la equidad de género es difícil pero se han logrado muchas cosas en los últimos años, gracias a grupos feministas que van marcando la injusticia que suponen las leyes e ideas machistas de nuestra sociedad, pero falta mucho aún para que todos los varones cambien su forma de valorar y considerar a la mujer.

Tu razonamiento es lógico: si tú perdonaste y pudiste pasar por encima de la infidelidad de tu pareja, ¿por qué no puede hacerlo hoy él? Y la respuesta es que, el varón machista no quiere perder sus ventajas y no puede asumir que la ley del embudo o doble moral es injusta, porque se creen seres humanos superiores y con necesidades sexuales diferentes.

Me preocupa el tema de tu intento de suicidio, así como «sus amenazas de hacer cualquier locura». Pienso que necesitas, urgentemente, apoyo de algún tipo: una forma podría ser proponerle a tu pareja hacer terapia juntos, si él se negara, otra, es que la hagas tú sola. También puedes intentar vincularte a grupos de mujeres, hay muchos, no sólo buscando solucionar tu problema sino, en la medida de tus posibilidades, luchando por el de todas las que son víctimas de esta ideología machista que aún tiene mucho peso en nuestra sociedad.

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