La tele también puede ser "otro camino a la cultura"
Frèmont es licenciado en letras modernas y titulado en Didáctica del lenguaje y las culturas. Además de docente de importantes universidades de París, así como también consejero en Lenguas de la Embajada de Francia en Madrid, y del diseño e instrumentación de programas de enseñanzas y producción de audiovisuales en la educación formal de su país.
Hoy a las 9 y 30 horas, en la Sala de Actos del Ministerio de Educación y Cultura, realizará un seminario abierto a todo público sobre «El lenguaje audiovisual como contenido de enseñanza». Este seminario se repetirá en Salto mañana a las 15.00 horas, en la sede de la Regional Norte de la Universidad de la República.
Frèmont asegura que el vínculo entre los niños y los medios de comunicación es tan natural que incide favorablemente en su proceso educativo. A esta postura adhiere la Recam, y es parte de su fundamentación respecto a la necesidad de incluir estos planes educativos en Uruguay.
LA REPUBLICA dialogó con Frèmont acerca de la experiencia francesa, considerada pionera en Europa, y de su relación, como lingüista, con la imagen, que según distintos estudios llega desde los medios a todos, cada día, durante más de cuatro horas.
–¿Cuándo la imagen se volvió un objeto de estudio para usted?
–El inicio de mi vida profesional fue fuera de fronteras. Cuando regresé encontré un organismo que acababa de crearse y que se llama «Centro de Enlace entre la Educación y los Medios de Información». Tras mi ingreso allí me acerqué a los problemas relativos a la imagen a través de una cuestión que es el tratamiento de la misma en la prensa escrita, radial o televisiva, es decir cómo vehiculiza la imagen la información en cada tipo de medio.
–¿Cuál fue el origen de la enseñanza del lenguaje audiovisual en Francia?
–Hace 22 años que el Ceemi consideró que los chicos necesitan entender las maneras en las cuales se representan las informaciones a través de los medios. Cuál es el peso de la publicidad, cómo se construye una publicidad. Es decir que, más allá de la imagen, hacer entender a los chicos que hay elementos circundantes a ésta –por ejemplo económicos, periodistas, políticos, entre otros– que la condicionan. Que uno la recibe de tal manera y en tal momento, sobre tal tema y en tal página por razones que están más allá de la imagen misma. Y decirles a los chicos que cuando se compone un periódico lo primero que se pone son las publicidades y luego el periodista escribe alrededor. Esas cosas que no se perciben naturalmente…
–¿Cómo fueron esos inicios? ¿Fue necesario sortear muchos obstáculos?
–Fue una idea perturbadora para la escuela porque no estaba preparada para acoger dentro de sus muros unos textos que vienen con la fuerza de la actualidad, la imprevisibilidad, y la presencia de opiniones opuestas.
Los desafíos se presentaron en un marco muy amplio, porque cuando se habla de educación se habla de asignaturas, de programas, de los profesores y de su formación, de los contenidos de los exámenes, de los recursos del Ministerio de Educación para comprar los derechos de las obras.
Además los profesores siempre están reticentes a hacer cosas que no saben hacer, y tienen la costumbre de saber más que los chicos y a veces se dan cuenta de que hay campos en que los chicos saben más que ellos, como sucede en este caso, debido a la gran cantidad de tiempo diario en que los chicos utilizan los medios. Claro que había profesores que querían enseñar esto, pero trabajar con la imagen es salir un poco de la vía trazada, porque es una materia transversal.
–Actualmente, ¿cómo se desarrollan esos planes de estudio?
–Sobre el trabajo que se realiza con la imagen hay dos campos de trabajo: uno pedagógico y otro con ella en sí misma. El primero incluye todo lo relativo a la realización de materiales y programas de aplicación del recurso audiovisual en las diversas asignaturas académicas. Para ello hay un centro, más importante que el Ceemi, que es el Centro de Documentación Pedagógica que está encargado de producir los manuales o materiales de apoyo a pedido de los docentes o de los alumnos.
La otra vertiente es el aprendizaje de los conceptos y la técnica de construcción de las imágenes. Porque si no se conoce y practica, uno no comprende finalmente cuáles son los límites o los marcos que se tienen para emitir cualquier mensaje mediático de manera aceptable.
Aparte de estos campos, está el del cine que se coordina con el Ministerio de Cultura, y se encuentra esencialmente en los tres últimos años del secundario. Aquí se está en el campo del arte, de la obra. Los programas se centran en obras que son liberadas de los derechos de autor para ser copiadas. También se hacen campañas de sensibilización, en todo el sistema educativo, consistentes en ver películas junto a los docentes para luego realizar un intercambio pedagógico que les permita interpretar globalmente la obra. Además tenemos una red de 1.200 salas de «Arte y ensayo», donde se pueden ver películas que no llegan al circuito comercial, que permiten que los chicos se acerquen a producciones diferentes y de calidad. Es una actitud de pluralidad cultural y de opinión, de mostrar que no hay una sola manera de hacer películas.
–¿De qué manera influyen esos conocimientos en los niños y adolescentes?
–Los chicos suelen reaccionar de manera fuerte, interesada. La utilización de imágenes televisivas tiene también el aspecto positivo de que dentro de una clase con gran disparidad entre el nivel de conocimientos o rendimiento de los alumnos, posibilita elevar a los que están más por debajo emparejando el grupo hacia arriba, porque la televisión es la cultura común a todos ellos. O sea, si la obra literaria puede intimidar a algunos chicos que no se expresan o parecen que no son buenos, estos mismos frente a otros medios se expresan sin complejos, y se revalorizan porque se dan cuenta de que su palabra vale como la de otro y que tienen un ojo agudo para analizar determinadas cosas.
Es en definitiva otro camino hacia la cultura, partiendo de una cadena cultural compartida, que no es sólo la «cultura» con ce mayúscula sino la del común de la sociedad, la cotidiana.
–Algunos teóricos de la Lengua sostienen que la imagen será el fin de la comunicación verbal. Usted es lingüista, ¿cuál es su reflexión al respecto?
–También hay que tomar en cuenta la plaza muy importante que ocupa la informática y la Internet, que es una invitación permanente a escribir y leer. Es cierto que la pantalla modifica un poco el habla, pero la base primaria es el texto, nunca se leyó tanto. Por lo que la imagen no significa una amenaza para el lenguaje verbal. *
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