Además de una recuperación física, se busca la "rehabilitación del alma"
Desde su fundación, CeDeR no sólo brinda un ámbito de continentación de los procesos de rehabilitación y autonomía progresiva de estas personas, sino que también promueve una actitud social solidaria para con ellas, y aúna esfuerzos con instituciones públicas y privadas para fortalecer la responsabilidad colectiva para con su derecho a la inclusión.
Aún cuando la acción de CeDeR excede el límite geográfico de Rincón de la Bolsa, es en esta localidad donde se concentra la labor social del centro y su principal compromiso comunitario.
Por esta razón, CeDeR ha sido testigo del rápido empobrecimiento que, en la última década, ha afectado a la zona.
Este proceso está relacionado con el aumento exponencial de la exclusión en la capital Montevideo, que expulsó a miles de familias hacia zonas de residencia menos costosas o donde pudieran establecerse asentamientos precarios.
Esta dura realidad implica no sólo índices muy altos de desempleo y ocupación muy precaria, sino también de familias numerosas y disgregadas, subalimentación, acceso muy restringido a servicios de salud, precariedad en los saneamientos y sistemas de higiene, todos ellos factores que multiplican los riesgos de discapacidad innata y de inhabilitación creciente de las discapacidades adquiridas. Por ello es evidente que los porcentajes de población discapacitada aportados por la Comisión Honoraria del Discapacitado (www.cnhd.org) para el conjunto del Interior urbano, sean en esta zona aún más alarmantes. Si se considera además que la atención básica de menores discapacitados por parte del BPS (Banco de Previsión Social) depende de la inserción laboral del jefe de familia, se tiene que cientos de niños y ancianos discapacitados de la zona carecen de la mínima atención, protección y expectativas de rehabilitación e inclusión social.
Muchas de las personas que llamamos «discapacitadas» lo son en un sentido, pero a menudo desarrollan como compensación aptitudes y capacidades de enorme valor. Las instalaciones de CeDeR han sido frecuentemente escenario de memorables procesos de revalorización de personas que descubrieron sus cualidades especiales y lograron construir un proyecto de vida, tras una dura lucha física y emocional para superar su situación de desventaja.
Vale la pena destacar que CeDeR cuenta con una amplia infraestructura, que incluye consultorios de fisioterapia equipados con aparatos necesarios para rehabilitación y tratamiento, sala de musculación completa, amplio salón de gimnasia y rehabilitación, cancha polivalente al aire libre, parque infantil, piscina climatizada, sala de psicomotricidad equipada y consultorio de psicóloga y fonoaudióloga.
Por más información acerca de la propuesta de CeDeR se puede entrar al sitio web
www.centroceder.org
Falta de medios
La directora de CeDeR, la fisioterapeuta Mariela Méndez, indicó: «Lo que pensamos de CeDeR lo hemos alcanzado, aunque siempre hay más cosas para lograr, que pasan justamente por si tenemos o no los medios para lograrlo».
Fue más allá al decir: «Creo que una de las cosas fundamentales que necesitamos es llegarle a más gente, pero lamentablemente hay mucha gente que no puede acceder por un tema económico y otros porque no están informados. Nosotros todos los temas los conversamos y tratamos de que todos los que vienen se vayan con una respuesta, una solución a todos los temas que traen. A veces es un poco imposible darle solución al 100% de las personas, sobre todo cuando nos plantean una realidad socioeconómica complicada. Pero, igualmente estamos atendiendo hoy a un número importante de usuarios, aunque tenemos posibilidades de extender nuestros servicios a más personas que nos necesiten», finalizó.
«Convivís con la parte más jodida»
Por su parte, el coordinador Jorge Cabrera manifestó: «Hay momentos muy buenos, muy lindos, donde tenés gratificaciones satisfacción, y otros que no son tan buenos porque convivís con esa parte de la vida que es la más jodida. Gente enferma, con muchos problemas económicos, entornos familiares que no siempre son los mejores. Podría aplicarse aquello que dice la canción, dios por aquí no ha pasado, porque hay situaciones muy jodidas. Donde mucha de la gente que viene acá junta las dos condiciones: ser pobre y enferma y a veces con enfermedades muy embromadas».
Agregó también que «la parte linda es cuando ves que fruto del trabajo que diariamente hace y que sobre todo es el esfuerzo de la persona que viene, empieza a evolucionar y se va mucho mejor de cómo vino, conserva con nosotros una relación de mucho tiempo, donde vas notando la mejoría, a veces es total, a veces es parcial, pero lo que logramos es que la persona vuelva a su vida en una etapa diferente.
Alguien que tuvo un accidente no vuelve a vivir de la misma manera pero logra sí reintegrarse, asumiendo lo que no tiene y sobre todo aprovechando todo aquello que le queda». concluyó Cabrera. *
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