EL INMUEBLE DE SEIS PLANTAS SE CONSTRUYO EN 1917 Y HASTA EL 99 FUNCIONO ALLI LA OPTICA PABLO FERRANDO

Recuperan un emblemático edificio de la peatonal Sarandí para que reabra sus puertas al público

Perteneció 82 años a la óptica Pablo Ferrando. Así lo refleja la fachada del edificio ubicado en Sarandí 675. Es el remate de calle Bacacay y uno de los inmuebles más representativos de la Ciudad Vieja de Montevideo. Se trata de una construcción de principios del siglo XX, de seis niveles y subsuelo, con un frente de lenguaje ecléctico y toques de Art Nouveau.

Cuando en el 99 la óptica decidió mudarse del edificio surgieron sus actuales dueños extranjeros. Su directiva fue clara: llevar el edificio al estado original. Fue en ese momento que los arquitectos Alejandro Alvarez, Alejandro Berro y Eneida de León se pusieron a trabajar en la recuperación del inmueble. Claro que sin olvidar que este inmueble tiene el máximo grado de protección patrimonial, por lo que debe ser conservado íntegramente.

Según detallaron los dos primeros profesionales a LA REPUBLICA, cuando se estudió el proyecto el edificio presentaba un buen estado general, pero también signos de deterioro en la albañilería (filtraciones de agua y revoques desprendidos), en la herrería y en la estructura (fisuras y corrimientos). «El objetivo principal era recuperar el espíritu inicial del edificio», dijo Berro.

Con esta meta se hizo hincapié en la fachada, que muestra un barómetro y un termómetro de aquella época. Tal es así que se levantó un cielo raso, que achicaba los grandes ventanales del frente, para descubrir la totalidad de la fachada. Los ornamentos se limpiaron para volverlos a su bronce original, las piezas que faltaban se hicieron de nuevo y restituyeron, y se construyeron nuevas barandas. Los vidrios también se cambiaron. La reconstrucción del cupulín que años atrás fue derribado por su deterioro figura en el proyecto. Pero esta decisión todavía no fue tomada por los dueños del local.

 

Un destacado vitraux

Cada piso tiene unos 260 metros cuadrados y la planta baja es la más vistosa. Es que el hall, la escalera de mármol y el vitraux que se ve desde la calle hacen resaltar este sector. El resto de los niveles tiene un carácter más privado y esto se da en gran parte porque la escalera para acceder es de servicio.

El proyecto contempla dotar al edificio de un nuevo sistema de circulación vertical. Además de reparar el viejo ascensor Otis, el tercero en el país según datos de la empresa, se colocará otro elevador y se agregará otra escalera que unirá todas las plantas. Se renovarán las instalaciones para instalar una cocina y baños en cada piso. Del resto de los trabajos, como la pintura, se tendrá que hacer cargo del nuevo inquilino.

Aún no se conoce el uso que tendrá el edificio, pero apenas culminen las obras a fin de año se pondrá en alquiler. *

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