Recomienza antes de fin de año el transporte fluvial por el Río Uruguay
Lo que muchas decenios atrás constituyó un polo de actividad volvería a tener una reanudación antes de fin de año, cuando se ponga en marcha una chata dedicada al transporte fluvial que unirá los destinos portuarios del litoral uruguayo-argentino de los ríos Uruguay y Paraná.
Un consorcio integrado por un grupo de inversores salteños constituyó una empresa de transporte fluvial en la modalidad de sociedad anónima por acciones, denominada Gibamar SA, y cuyo nombre es Riocargo.
Para ello se está poniendo en condiciones una chata autopropulsada para el transporte de cargas a granel a través de los ríos Uruguay y Paraná, uniendo el circuito fluvial que tiene como puntos terminales a los puertos de Salto, Nueva Palmira y San Lorenzo, en Rosario, República Argentina.
La embarcación tendrá 57 metros de eslora y 7,70 metros de manga; 2,40 metros de calado, con una capacidad de carga de 700 toneladas de peso y un volumen de 905 metros cúbicos, distribuidos en cuatro bodegas. Eventualmente podría transportar entre 10 y 12 contenedores de medida universal.
El motor que hace funcionar la nave es de 645 caballos de fuerza. La nueva hélice incorporada tiene un diámetro de un metro y setenta centímetros. La chata autopropulsada puede arrastrar consigo a otras tres o cuatro embarcaciones más, lo que aumenta su rendimiento comercial para la firma y los clientes. La chata se está acondicionando en el astillero de Ruben Baffone, en Carmelo. Se trata de la embarcación Amambay, que hace unos años perteneció al grupo de Marcelo Tinelli, y era usada para realizar fiestas en la Barra de Maldonado.
De acuerdo con la marcha de los trabajos en el astillero de Carmelo y al ritmo normal de los trámites formales para obtener los permisos de navegación, el presidente de Gibamar SA, Ruben Silva, estima que los primeros fletes se estarán realizando dentro de cuatro meses.
De aquí en adelante podría optarse por Amambay como nombre de fantasía comercial de la nave, pues está registrada con esa denominación en los registros fluviales.
«La chata –explicó Silva– estará a disposición para empezar a trabajar, dentro de 120 días, de acuerdo con el proyecto definitivo, que ahora tiene marcadas etapas concretas para ir ejecutando los trabajos orientados y autorizados en forma definitiva por las autoridades portuarias, incluido el visto bueno de quienes han sido designados en fecha reciente».
En lo atinente al mercado de cargas a atender en el futuro, Silva lo calificó como «sumamente viable»; y enfatizó que «entre Salto y Nueva Palmira, y desde ahí hasta San Lorenzo, en Rosario, son enormes las posibilidades de movilizar distintos productos por la vía fluvial.
El cabotaje que se puede realizar de costa a costa es fluido, de acuerdo con los convenios internacionales que están vigentes para la hidrovía de América del Sur. Potencialmente, a nosotros nos conviene movilizar la chata autopropulsada entre Nueva Palmira y Salto, y entre Nueva Palmira y San Lorenzo, en ambos casos llevando cargas de ida y vuelta, lo que asegura la rentabilidad del emprendimiento».
El titular del consorcio indicó que la modalidad del cabotaje a desarrollar no será competitiva con el transporte terrestre, y aseguró que «a nuestro juicio, son servicios complementarios y en esos términos estamos dialogando con transportistas uruguayos y argentinos». *
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