Escrito por: Horacio Buscaglia
- Buenos dÃas, ¿acá es dónde se hizo el golpe?
- Asigún.
- No lo entiendo.
- No se preocupe, mi mujer tampoco y hace 25 años que estamos casados.
- Lo felicito, pero yo no venÃa a casarme con usted.
- ¡Qué pena! Porque yo creo que ya alcancé la edad de merecer.
- ¿De merecer qué?
- Un golpe, no le dije que llevo 25 años de casado. Y además, ¿no era eso lo que usted estaba buscando?
- SÃ. No. En realidad no sé. Tengo curiosidad por saber cómo fue.
- Bueno, yo le puedo explicar. Estar casado 25 años es como cuando se te duerme una pierna. No sentÃs nada pero cuando se despierta te duele todo. ¿Comprende?
- No. Pero me da igual.
- Si le da igual es porque debe haber hecho mal la suma. Porque en esto del matrimonio siempre hay diferencias.
- Puede ser, pero de cualquier manera yo no tenÃa curiosidad sobre el matrimonio sino sobre el golpe.
- Ah, si es sobre eso, también hay diferencias.
- ¿Con el matrimonio?
- No, diferencias de apreciaciones.
- ¿Quiere decir que un mismo golpe puede ser analizado de diferentes maneras?
- Por supuesto.
- Pero un golpe TOC es toc y un golpe TAC es tac.
- SÃ, pero hay golpes que son KATRÃN o CATAPLÃN y hasta hay de la categorÃa de los RASKATAFLÃN CRANKÃN.
- Pero yo me referÃa a un golpe común y silvestre. De esos que ya vienen hechos. Precocidos, digamos.
- Ah, me lo hubiera dicho antes.
- Si se lo digo antes ¿que gracia tiene dar el golpe?
- No sé, eso pregúnteselo a los Estados Unidos.
- Hay algo que me carcome el cerebro.
- Deben ser las termitas porque usted tiene pinta de ser de buena madera, pero de madera al fin.
- Me refiero a un intrÃngulis que tengo.
- ¡Ay, qué lindo! Y ¿cómo se llama? ¿Cuántos años tiene? ¿Le dio trabajo enseñarle a que no haga adentro?
- Digamé: dar un golpe, ¿duele?
- Asigún lo duro que sea lo golpeado y, también, la mano con la que dé el golpe. El dolor puede durar años.
- ¿El dolor de la mano?
- No… de lo golpeado.
- No lo entiendo.
- Mi mujer tampoco. *
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