"Los uruguayos le tenemos miedo a los cambios"
La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) trabaja contrarreloj para poner en funcionamiento el polémico sistema de circulación de ómnibus en la Ciudad Vieja. Cuando se implemente el nuevo recorrido, que será antes del 7 de julio, sólo catorce líneas ingresarán a este sector del centro para hacer un circuito único: Juncal, Cerrito, Lindolfo Cuestas y Buenos Aires.
Según detalló Martín, «ya se terminaron las obras de pavimentación en calle Cerrito, ahora se están realizando trabajos de este tipo en cuatro cuadras de Buenos Aires y bacheo en calle Camacuá. Las dos paradas de trasbordo de la Plaza Independencia ya están prontas pero falta terminar las ubicadas en Mercedes entre Convención y Andes, y en Uruguay entre Andes y Florida». También resta modificar el sentido de circulación de Cerrito, Juncal, Lindolfo Cuestas y Comacuá.
Martín reconoció ayer que «el sistema debería estar hoy en marcha pero las lluvias retrasaron sobre todo las obras de pavimentación». No obstante, el funcionario estimó que «entre el sábado y lunes próximos podría empezar a regir el nuevo recorrido». Y dijo que mañana se realizará una reunión para ajustar los detalles y ver en qué etapa se encuentran los trabajos.
El nuevo circuito
Con el nuevo recorrido sólo 14 líneas de ómnibus entrarán diariamente a la Ciudad Vieja, en vez de las 78 que actualmente tienen permitido circular por esa zona. Ocho líneas ingresarán por la terminal de trasbordo de Uruguay y seis lo harán por 18 de Julio. «Esto reducirá a menos de cien coches por hora la circulación por la Ciudad Vieja, cuando hasta ahora lo hace un promedio de 300″, señaló Martín. Los coches diferenciales no tendrán trasbordo.
El sistema funcionará de lunes a sábados, de 8 a 20, mientras que los domingos y días festivos se mantendrá el servicio actual durante toda la jornada. En el circuito habrá doce paradas que, según Martín, «no tendrán una distancia mayor a dos cuadras».
El objetivo de esta reestructura es «racionalizar el ingreso, evitar la superposición de recorridos y mitigar el impacto de agresión. En la calle 25 de Mayo la secuencia de ómnibus que transita está alterando a la zona histórica de la ciudad y las vibraciones que provocan los coches de nueve toneladas afectan las construcciones de más de cien años».
Martín también se refirió a los reclamos de un grupo de vecinos, comerciantes y trabajadores del Hospital Maciel que se oponen a la reestructura porque aseguran que no contempla las necesidades de los consumidores. «Los usuarios y trabajadores del Maciel tienen dos paradas a una cuadra del hospital. Por lo tanto no está tan alejada».
-¿Por qué este sistema genera tanta resistencia en los vecinos?
-Los uruguayos resistimos notablemente los cambios porque les tenemos miedo. En los proyectos nuevos siempre hay una cuota de incertidumbre. Pasó con la vieja peatonal Sarandí y hoy las calles Bacacay, Mitre y Rincón son epicentro de una incalculable movida diaria, diurna y nocturna.
-¿Considera que las paradas de trasbordo son estéticas, sobre todo en la Plaza Independencia donde hay varios edificios históricos?
-No me meto con la estética porque no soy técnico. Pero el proyecto tuvo la intervención de arquitectos que trabajaron en este sentido. Igualmente se hizo hincapié en la funcionalidad.
Martín aseguró que, al igual que todos los proyectos que se inician, el sistema de transporte urbano estará a prueba en un principio. Y no descartó que puedan realizarse ajustes en base a sugerencias de los vecinos. *
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