SE TRATA DE UN VECINO DEL BALNEARIO LA CORONILLA

Una nueva muerte por hantavirus en Rocha

Este hecho ha trascendido por algunos medios locales que antes de la confirmación manejaban la presunción de un nuevo caso de hantavirus en el balneario La Coronilla. La difusión de este hecho generó más de una reacción contra los mensajeros por parte de vecinos del balneario que entendían que la propagación de esta información jugaba en contra de la promoción turística.

Esta actitud indignó a la familia del joven fallecido, la que al ser consultada por LA REPUBLICA señaló que su intención es «que se sepa» y que las autoridades de Salud Pública tomen cartas en el asunto.

«Lo que queremos es tratar de buscarle una solución para que esto no siga pasando, porque no es la primera vez que ocurre y tenemos miedo que se sigan dando situaciones en este sentido», comentó la cuñada de Néstor Acosta.

Por otra parte, vecinos de La Coronilla tomaron contacto con la Universidad de la República y se estima que en el correr de esta semana una delegación de técnicos conocedores del tema estarán brindando una charla en el balneario acerca de esta enfermedad.

En La Coronilla se han registrado otros casos en anteriores oportunidades. Hace dos veranos, un matrimonio de la zona falleció como consecuencia de la enfermedad transmitida por el ratón de campo. La pareja que se dedicaba a cuidar un hotel del balneario, se había ocupado de abrir y limpiar una casa de su propiedad que hacía mucho tiempo estaba cerrada, presumiéndose que fue ahí donde contrajeron la enfermedad.

Pero no es el único caso, entre La Coronilla y Punta del Diablo se han registrado más casos y hay un número importante de vecinos que estiman como favorable el ambiente para la propagación del hantavirus: importante cantidad de casas, construcciones, galpones, etc., en un medio muy cercano al rural, en condiciones de albergar ratones de campo.

En medio del drama familiar que significa la pérdida del cabeza de familia, y con el agravante de la juventud y vitalidad con que contaba, la familia pide que se tomen medidas. «No es callándonos que vamos a arreglar esto», dicen una y otra vez.

En las últimas horas procuraban mantener un contacto directo con las autoridades de Salud Pública antes de la visita que éstas tienen prevista en la zona para esta semana.

Néstor Adolfo Acosta Márquez tenía 33 años y el resto de su familia se integraba con su esposa de 26 y los hijos de ocho y una nena que hoy lunes está cumpliendo dos añitos.

Toda su vida la dedicó a las tareas rurales en la zona. Hace más de diez años que trabaja para un establecimiento muy importante del lugar cuyos propietarios son japoneses.

La empresa Agridiamond SA le había confiado este año la responsabilidad de la cosecha arrocera de una variedad llamada mirokumai que se exporta en un elevado volumen a Brasil.

En ese establecimiento desarrolló distintas tareas en el largo período que lo tuvo como funcionario. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje