HAY 5 MIL MUERTES ANUALES POR CONSUMO DE TABACO EN EL PAIS; SEGUN OMS EN 2020 MORIRIAN 520 MILLONES DE PERSONAS

El FNR capacitará a instituciones que decidan participar del programa cesación del tabaquismo

En marzo de 2004 el FNR abrió las puertas al público en general. A mitad de año, tuvo que habilitar la atención para todos los días de la semana, instalando 9 grupos, formados cada uno por cerca de 30 a 40 personas. Se creó otro grupo aparte de los mencionados, dedicado especialmente a los pacientes cardiovasculares que habían empezado a venir por intermedio de las llamadas y visitas de seguimiento que se les hacía desde el FNR.

«Nosotros hacemos el tratamiento de la dependencia al consumo de tabaco, no hacemos dejar de fumar a nadie, nadie deja de fumar. La persona logra entrar en abstinencia y aguantarse sin fumar o bien logra, que es lo que queremos, superar la adicción al consumo de tabaco», dijo a LA REPUBLICA el responsable del programa de Cesación de Tabaquismo del FNR, el doctor, Eduardo Bianco.

 

Las etapas de compromiso

Se trabaja en dos instancias. La primera es una charla introductoria, que los sicólogos llaman de motivación. Luego de ésta, aquellos que deciden que lo planteado se ajusta a su problema, retornan y empiezan a trabajar grupalmente en sesiones semanales hasta que la persona entra en abstinencia. «Nosotros le hacemos un seguimiento hasta un año, contactándonos periódicamente», señaló Bianco.

Al principio se trabajó con unas 300 a 400 personas por mes en el programa. Cuando se cerró la lista, había 1.170 personas en espera. Como la demanda no se podía sostener, el FNR decidió ponerse en contacto con el MSP, y convertirse en un centro de capacitación para entidades públicas y privadas que quisieran organizar programas de tratamiento del tabaquismo.

El FNR profundizará su Programa de Formación de Coordinadores, a efectos de que los mismos puedan ser referentes en sus instituciones de origen, para lograr un efecto multiplicador de la política de educación para la salud. Administrará medicamentos hasta el 31 de diciembre de 2005, sin costo para pacientes que a pesar del trabajo grupal no pueden abstenerse de fumar. Mantendrá su base de datos de pacientes en tratamiento para abandonar el cigarrillo, y facilitará a las instituciones el acceso a la misma para consultar la historia clínica e ingresar los datos correspondientes al cumplimiento de este programa. Orientará hacia las instituciones participantes la demanda que se genere por el surgimiento de nuevos pacientes interesados, así como a las personas que actualmente esperan la apertura de nuevos grupos de tratamiento.

La evaluación del programa que tiene el FNR es parcial. A los cuatro meses tuvieron un 52 por ciento de abstinencia de las personas que habían asistido al fondo.

 

La otra parte del convenio

Las instituciones que firmaron el convenio de cesación de tabaquismo realizarán en su ámbito campañas de concientización sobre la problemática, así como programas de contención para aquellos funcionarios y afiliados con voluntad de abandonar su adicción al tabaquismo, ingresando los datos correspondientes en la base de datos del FNR. Informarán al Fondo los eventos significativos que ocurran a los pacientes en el transcurso del programa y a partir de enero de 2006 entregarán medicamentos, de la forma económicamente más accesible para aquellos pacientes que no pueden abstenerse de fumar. Participarán en el Programa de Formación de Coordinadores a efectos que los mismos generen un efecto multiplicador de la política de educación para la salud. Recibirán la demanda que se genere por el surgimiento de nuevos pacientes interesados, así como a las personas que actualmente esperan en el FNR, la apertura de nuevos grupos de tratamiento.

El convenio tiene una duración de un año, dejándose establecida una evaluación conjunta a los seis meses.

Las instituciones que han adherido hasta el momento son: Amecom, SMU, Banco de Seguros del Estado, Plenario de Instituciones de Asistencia Médica Colectiva, Camoc, Banco Hipotecario del Uruguay, Banco República, Crami, Caja de profesionales, Sociedad Mutualista Obrera de Juan Lacaze, Cams, Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, BPS, Femi, Umu, IM Rivera, IM Cerro Largo, Antel, Cosem, DGI, Casmu, IM Montevideo, y dentro de los acuerdos conjuntos con ASSE el Hospital Saint Bois y el Instituto de Oncología.

 

Los tres factores que determinan el patrón del fumador

La adicción al consumo de tabaco tiene tres factores: biológicos, sicoemocionales y sociales. Los tres están presentes en todas las personas, pero la importancia es relativa, ya que cada uno varía de persona a persona. Hay personas en las que predomina el factor biológico, que es la modificación cerebral que causa la nicotina, hay una neuroadaptación cerebral, el cerebro se adapta a funcionar y a dormir con un nivel mínimo de nicotina. Si la persona hace un quiebre bruscamente y el cerebro no recibe la droga se produce un desequilibrio neurológico, que puede ser leve, moderado o severo. El tratamiento farmacológico sirve para disminuir la necesidad biológica de consumir cigarrillos, y da una estabilidad cuando el individuo no está consumiendo, pero no resuelve nada, porque todavía quedan dos factores más. Los aspectos sicoemocionales y conductuales, se basan en que si un fumador desde los 12, 13, 14 o 15 años termina de comer, fuma, se pone a leer el diario, fuma, va al baño, fuma, atiende el teléfono, fuma, no es que racionalmente ha decidido fumar, sino que tantas veces asoció el acto de fumar con eventos, situaciones y lugares que en su cabeza se produce un cortocircuito llamado automatismo, o reflejo condicionado. Esto tiene que ver en parte con la teoría de los reflejos de Pavlov. La persona se enfrenta a un teléfono que suena, a la televisión o al café y automáticamente se activa el cortocircuito, baja la orden y tiene un cigarro en la boca, antes de que sea consciente del acto de fumar. Esto no se resuelve con medicación, se resuelve a través de un reacondicionamiento por aprendizaje, la persona que es fumadora de tiempo completo, empieza a ganar espacios. Los profesionales del programa le piden a la persona que no haga un quiebre y deje de fumar abruptamente. «Se puede empezar en forma simbólica, por ejemplo sacar el cigarro del cuarto, y separarlo del teléfono, luego lo separa de la televisión y de la parada del ómnibus, va practicando dejar uno y va agregando otro, sigue practicándolo y agrega otro, y así progresivamente. Va desarrollando una capacidad de control parcial, mientras la medicación, los chicles de nicotina y el Bupropión van disminuyendo la necesidad de nicotina», indicó el doctor Bianco. El gran elemento sicológico que hace fracasar a pesar de que lleven meses sin fumar incluso años, según el doctor Eduardo Bianco, es el valor simbólico que le ha dado el fumador al acto de fumar, es el muro de defensa, la cantidad de excusas y autoengaños que coloca el fumador para defender su adicción. «Fumar es un placer, pero jamás se cuestionó realmente cuál de los 30, 40 o 50 cigarros que fuma es por placer. El fumador dice también que fumar le calma los nervios, pero cuando más se fuma más alterada está la persona, más ansiedad, más trastornos depresivos, la persona quiere calma, pero ¿qué es lo que verdaderamente le calma?, ¿la ansiedad?». Lo primero que se identifica es el valor que el fumador le da al cigarrillo en su vida, si es el placer, la compañía, la amistad y el afecto, y empezar a cuestionar cuánto hay de realidad en esto y cuánto hay de fantasía, y cómo se llegó a ese proceso, e ir quebrando una a una esas excusas que ha ido creando el fumador en su cabeza y que generan todo un sistema de creencias. «La adicción es irracional. Nosotros podemos dar estrategias de conducta, podemos dar medicación, pero si un individuo está haciendo un esf
uerzo para dejar de fumar, viene mes a mes trabajando para abandonar la adicción, y va a su lugar de trabajo y todo el mundo le fuma, sale a la puerta y lo bombardean con propaganda, es difícil para una persona que intenta dejar de fumar que lo haga en estas condiciones, este es el factor social», enfatizó Bianco. El 30 por ciento de la población del Uruguay fuma. De ese porcentaje del 70 al 80 por ciento de las personas quieren dejar de fumar, y no pueden. De quienes han logrado la abstinencia, el 90 por ciento ha tenido cerca de 7 intentos por volver a reincidir, por eso, hay que modificar el mensaje social. *

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