Relevamiento siquiátrico en EEUU afirma: 50% de la población tiene alteraciones mentales
El número de junio del Archives of General Psychiatry (volumen 62, número 26, páginas 590-592), revela un estudio de las más conocidas universidades e instituciones siquiátricas de Estados Unidos, cuyas conclusiones sobre el estado mental de los norteamericanos es, cuando menos, alarmante.
La más compacta síntesis del estudio, podría resumirse en nueve palabras: la mitad de la población sufre alguna perturbación mental.
Equipos de investigadores de las universidades de Harvard, Columbia, Pittsburgh y California, trabajaron conjuntamente durante un año evaluando a 9.282 adultos de ambos sexos, desde Nueva York a Los Angeles, a lo ancho de todo el país.
Con el aval de: Harvard Medical School; New York State Psychiatric Institute; University of Pittsburgh; University of California, y College of Physicians of Columbia University; el informe pretendía generar un alerta inmediata entre las autoridades. Pero por las mismas patologías que afectan, quizás también, a la mitad de los gobernantes, nada pasó y algunos incluso calificaron la noticia de «algo normal».
El informe completo publicado en Internet (archpsyc.ama-assn.org/current.dtl), revela no obstante un problema nacional «de dimensiones nunca antes catalogadas en la historia de la psicología», afirman los especialistas.
Preocupación aún mayor para los técnicos es que un alto porcentaje de los afectados son jóvenes, y sus síntomas aparecieron cuando eran adolescentes. El documento explica que la mitad de quienes padecen perturbaciones mentales, comenzaron a experimentarlas a los 14-15 años de edad, y una cuarta parte antes de los 25 años.
La aceptación de estos números en las tablas estadísticas implicará que estas perturbaciones mentales, pasen a ser la enfermedad crónica más importante entre la juventud estadounidense.
A nivel de todos los grupos etarios, las patologías son relativamente parejas: las más comunes están vinculadas a la depresión, con un 17% del total. Le siguen en casi igual proporción el alcoholismo con casi un 14%, y las fobias, con un 13% neto.
Un dato verdaderamente alarmante del informe, es que las terapias de todo tipo aplicadas, en absoluto hacen retroceder las cifras de pacientes. Un 41% de los entrevistados había recibido durante el año del estudio, tratamientos para continentar daños psiquiátricos catalogados como «importantes» un 12%, tuvo consultas periódicas con un siquiatra durante ese año; un 16% por su parte, fue tratado con procedimientos sicoterapéuticos diversos. Apenas el 12% de los entrevistados consideró haber tenido reacciones «positivas» a la terapia. Casi el 49% consideró que su tratamiento no le había beneficiado lo suficiente; el resto entendió que el beneficio había sido nulo.
Las conclusiones, dice el estudio, atienden parámetros de la Organización Mundial de la Salud, empleando herramientas como la entrevista clínica exhaustiva, y la observación fenome- nológica de posibles perturbaciones mentales.
El documento aparece en un momento nada casual de la historia médica norteamericana. Recientemente, el Instituto Nacional de Salud concluyó un estudio recomendando incluir en los exámenes generales de salud, nuevas directivas que permitan determinar la existencia de alteraciones mentales, tanto en menores como en adultos. Asimismo el Instituto evalúa cambios en la delimitación actual de diagnóstico que determina la diferencia entre salud y enfermedad mental.
En sus conclusiones, el informe anticipa que la situación empeorará en los próximos años, de no eliminarse el círculo vicioso actual. Es que en tanto los gobernantes han desestimado la magnitud del problema, no establecen cambios en las políticas existentes en la materia, menos aún planes masivos de tratamiento, por ende la perturbación sicológica del país empeora.
Por casa: ¿cómo andamos?
A nivel uruguayo los intentos de obtener un acercamiento a esta realidad, chocaron con el desconocimiento.
Si bien referentes en la materia como la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay, o la Universidad de la República, fueron consultadas, se desconoce la existencia de estudios masivos o de una magnitud estadística proporcional a la citada.
El contexto que nos engloba de algún modo entonces, es el World Mental Health Survey (Examen Mundial sobre Salud Mental), bajo la égida de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los datos evaluados revelan que las perturbaciones mentales aparecen, tanto en los países pobres como en los ricos, a edades cada vez más tempranas.
A partir de los 15 años, sintomatologías interpretadas como propias de la adolescencia, se constituyen mayoritariamente al comienzo mismo de la adultez en derivaciones patológicas. Dependencias del alcohol y la nicotina, depresiones crónicas y agudas, ludopatías, fobias, aparecieron hasta en el 27% de la población de los 14 países evaluados.
A nivel societal, esto significa un empeoramiento del anterior informe de la OMS, donde se revelaba que los trastornos síquicos, constituyen una de las principales causas de pérdida de días de trabajo, así como también de los suicidios.
En los países desarrollados los trabajadores pierden desde una semana a cuatro meses de trabajo al año, por afecciones siquiátricas.
Asimismo de los casi 900.000 suicidios anuales en el mundo, uno por minuto, todos se entienden vinculados a perturbaciones siquiátricas. Recuérdese en este sentido que Uruguay encabeza la lista americana de suicidios, y está entre los primeros países del mundo por cantidad de autoeliminados en relación a su índice poblacional. Cabe señalar que para el actual informe de OMS, los referentes son Colombia y Brasil. En éste último un dato de Rio Grande del Sur (el estado limítrofe con Uruguay) revela un dato nada despreciable para nosotros.
En el ítem de evolución de los pacientes, el 75% alegó que su tratamiento se había visto enlentecido por los gastos que le generaba, inclusive en un 30% por el costo de la locomoción para acceder al centro de atención.
A propósito, contrariamente a la creencia popular de la «alegría» brasileña, el estudio revela que la depresión crónica es la afección siquiátrica que más castiga a los vecinos (43%), casi con igual porcentaje que Japón (42%), aunque inferior a Chile (62%). *
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