Inversión de Uruguay en educación y salud para la infancia "es muy baja"
Unicef realizó ayer el seminario sobre «Inversión Social en la Infancia en Uruguay. Análisis del gasto público y las políticas sociales dirigidas a la infancia». En la oportunidad se presentaron los resultados de cuatro estudios económicos sobre el gasto público social y las políticas dirigidas a la infancia y a la adolescencia en nuestro país, los cuales aparecen recopilados en un libro del mismo nombre y a cargo de los economistas Verónica Amarante, Rodrigo Arim y Magdalena Furtado entre otros.
El Gasto Público Social (GPS) dirigido a infancia es una quinta parte de todo el gasto público social del país. «Si el GPS se distribuyera en forma homogénea entre los integrantes de la sociedad, la parte destinada a infancia representaría el 29,5% del gasto total, lo que equivale a 7,5 puntos del Producto Bruto Interno. Si se excluyera del GPS total el gasto en jubilaciones y pensiones, este valor se reduciría 3,1 puntos del PIB.
Una inversión baja
La investigación a cargo del economista Carlos Grau, «El Gasto Público Social en Infancia en Uruguay: aspectos metodológicos para su cuantificación. Estimación para el período 1999-2002″, trata de cuantificar y analizar la evolución reciente del gasto público social dirigido a la infancia en nuestro país. A partir de definiciones metodológicas el artículo de Carlos Grau llega a la conclusión de que el «gasto público social total en Uruguay ha tenido en los últimos años una alta prioridad macroeconómica y fiscal, habiendo evolucionado entre 1999 y 2002 de la siguiente manera: teniendo en cuenta el período de investigación desde 1999 a 2002 el promedio en educación es de 3,2% del Producto Bruto Interno (PBI), en el área salud el 3,0% del PBI, en seguridad social 14,9%, asistencia social 0,9%, en lo que respecta a vivienda y servicios comunitarios el 2,6% del PBI. En total el Gasto Público Social (GPS) es de un 25,3% del PBI.
Pero el informe sintetiza que si bien el Estado uruguayo destina, en comparación, con los países de la región, una alta proporción del PBI a las políticas sociales la proporción que dirige a la infancia es relativamente baja, incluso teniendo en cuenta que las personas menores de 18 años representan solo el 30% de la población.
Carlos Grau señala que el hecho de que el gasto público social dirigido a la infancia sea sólo una quinta parte de todo el gasto público social, se explica, fundamentalmente, por el bajo nivel de gasto público en educación que exhibe el país.
Mientras que los niños y adolescentes representan el 30% de la población, el GPS que se destina a la infancia constituye una proporción significativamente menor del Gasto Público Social total, el 19,6%.
La educación
En cuanto a la educación y según diversos estudios internacionales, «Uruguay se caracteriza por destinar una baja proporción de su producto a la educación», esto no solo surge de comparar a Uruguay con países internacionales sino con países de la región. Teniendo en cuenta los datos del documento nuestro país tiene un gasto anual por estudiante en dólares de US$ 1.039 en educación preescolar, en educación primaria 1.011 dólares, en secundaria un gasto por alumno de 1.219 dólares y en la educación terciaria gasta por alumno 2.057.
De acuerdo al estudio realizado por las economistas Magdalena Furtado y Cecilia Llambí, las Escuelas de Tiempo Completo son un modelo a seguir. Ellas consideran en su informe que «de los 25 mil niños que actualmente asisten a 100 escuelas, se requeriría una inversión, por una sola vez, en infraestructura y equipamiento del entorno de 70 millones de dólares, y un aumento en el presupuesto de ANEP de entre 9 y 13 millones de dólares por año, para sufragar los gastos corrientes donde se incluyen los salarios, alimentación escolar y materiales entre otros».
Salud: 0,61%
El gasto público en salud dirigido a la infancia en nuestro país es del 0,61%, así lo reveló el economista Luis Lazzarof y centró su documento en el «Gasto Público en salud dirigido a la infancia en Uruguay». Lazzarof subrayó que se debe «reorganizar y aumentar los escasos recursos que existen en salud para la infancia lo cual será una herramienta fundamental para el gobierno».
Asimismo habló sobre la consolidación del sistema y orientar el gasto para que llegue a los niños. «La cobertura general existe para toda la población, el punto clave está en el acceso a ello y a los recursos que están disponibles que no llegan a su destino». *
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