LUEGO DE 8 MESES VARADOS EN URUGUAY, SIN VER A SUS FAMILIAS, RECLAMAN SALARIO Y EL PASAJE DE VUELTA A SU PAIS

Dos marineros rusos en huelga de hambre tras haber sido estafados en el buque Sigma

En el buque Sigma, en un ambiente modesto pero cálido, se encuentran los dos marineros. Cuentan con luz y agua, gracias al apoyo del Sindicato Unico Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma). Alexander Grinevich, que se desempeñó como radio operador hasta el mes de diciembre de 2004, al igual que Nikolay Yefimov, contramaestre o capataz de cubierta, llegaron a Uruguay el 7 de octubre de 2003 junto a tres marineros de su misma nacionalidad.

A todos ellos los unía un contrato de trabajo por ocho meses con la empresa Reminstar S.A., permisaria del buque Sigma. Tres de ellos regresaron el lunes 13 de junio a Rusia, mientras que los citados continúan realizando la huelga de hambre desde el 26 de mayo, debido al incumplimiento del contrato por parte de la empresa Reminstar S.A.. El mismo establecía el abono de U$S 650 por mes, al no cumplirlo desde su inicio, el pasado 20 de julio de 2004 el Suntma, en representación de los trabajadores, realizan la denuncia frente al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). El juez Pedro Hackenbruch, quien intervino en la causa, dictaminó el embargo del buque y la prohibición de su desplazamiento como medida cautelar, dado que la empresa no ha mostrado voluntad de pago. Además, el pasado 13 de junio el Suntma recibió una notificación de la Dinara que expresa la renuncia de Reminstar S.A. al permiso de pesca.

Actualmente, Grinevich reclama U$S 10.000, que corresponden el 50 % al salario y el resto a daños y perjuicios, honorarios de abogados; en cambio Yefimov: U$S 9.500 por el mismo concepto, y ambos solicitan aparte el importe de los pasajes de regreso a Rusia como lo establece la ley. Consultados respecto a si era la primera vez que trabajaban para la empresa involucrada sostuvieron que sí.

Ambos quieren reunirse con su familia, Grinevich además tiene que «mantener los gastos de estudios de su hija de 23 años», manifestó, mientras sus ojos se llenaron de melancolía. Yefimov también tiene un hijo de 13 años al que mantener. El próximo 22 de junio aguardan una nueva audiencia.

 

«Es tráfico de seres humanos»

Omar Viera, dirigente sindical, definió la situación: «Es un tráfico de seres humanos. Lo mismo sucedió con los buques ‘Maya V’ y ‘Viarsa I’, durante 2003 y 2004 respectivamente, que todavía continúan en pleito. Constantemente denunciamos que no se abonan los salarios ni el aguinaldo ni el salario vacacional. Aunque el artículo 32 de la Ley de pesca, número 13.833, establece que el Poder Ejecutivo debe controlar y fiscalizar que la empresa cumpla con todos los requisitos, cosa que nunca sucedió, lo que nos indica que hubo una complicidad entre los gobiernos anteriores y las empresas pesqueras».

Además, consultado sobre el déficit ocupacional en los trabajadores del mar explicó que «es crítico el nivel de desocupación, así como las condiciones de los contratos. Por eso buscamos desde hace veintiún años la derogación de la Ley 15.523 de 1984, que viola el convenio número 9 de la OIT y el artículo 56 de la Constitución. Aunque tenemos esperanzas de mejorar con el Consejo de Salarios». Asimismo, Viera detalló el vínculo con las empresas contratistas: «Existen 148 barcos de Pabellón Nacional, 32 de ellos funcionan bajo convenios colectivos entre el Suntma y la Cámara Armadora Pesquera del Uruguay (CAPU) –que nuclea a las empresas–; y 116 buques no tienen el respaldo de los convenios colectivos. Aun así existen numerosas irregularidades y la situación empeora cada vez más».

Ciento cuarenta mil toneladas anuales de peces muertos es lo que se constató que vertieron al mar en 1988, «hoy en día es mucho mayor la cantidad. Ha habido una mala política en cuanto al tratamiento del recurso marítimo. Esto sigue sucediendo a pesar del artículo 47 de la Constitución que es claro en cuanto a que no se debe depredar y contaminar, y esta acción se realiza en contra de estos preceptos. El depredador natural, como un tiburón, no da abasto para ingerirlo.» Consultado respecto a la causa de semejante desperdicio Viera señaló que obedece a «la existencia de una ley de pesca dirigida. Esto significa que los buques no pueden traer otra especie que no se les haya autorizado. Además, el permiso de pesca establece que no se puede extraer más del 10 % de fauna acompañante. Nosotros apuntamos a una pesca responsable», reflexionó. *

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