ESTADIOS DE FUTBOL Y SEDES DEPORTIVAS SIRVEN DE ALBERGUE A LOS DAMNIFICADOS

Son más de 700 los evacuados en Durazno y las aguas del Yi continúan amenazando

La cifra de damnificados por el constante avance del río Yi crece minuto a minuto, con el mismo ritmo intenso y vertiginoso con que las aguas crecen rumbo a la ciudad a razón de 5 centímetros la hora y superando los 10 metros sobre el cero de la cota del río (al día miércoles a media tarde).

Ya suman 700 las personas que han debido ser evacuadas y reubicadas en sitios como el Estadio de fútbol «Silvestre Octavio Landoni», Sociedad Rural, Estadio de baby fútbol «José Pedro Varela» o la sede del Club Rampla de esta ciudad, además de aquellos que han pasado a residir en fincas particulares hasta que el río permita el regreso a sus hogares. En la ciudad de Durazno se teme que la cifra pueda duplicarse si se cumplen los pronósticos de la Dirección Nacional de Meteorología para el sur del río Negro que habla de lluvias intermitentes hasta el próximo fin de semana inclusive, lo cual hace temer en cifras de evacuados tan o más altas que las del año 2004. Mientras tanto los cuerpos médicos realizan las rondas habituales en búsqueda de preservar de la mejor manera el estado sanitario de las personas, en su mayoría niños y adolescentes. Del total (al día de ayer) los evacuados registrados en la Jefatura de Policía de Florida sumaban 466 personas.

 

Un tema de nunca acabar

La problemática de las inundaciones de 2005 trasciende el año y llega un poco más allá, tocando aspectos municipales y de convivencia de una comunidad que no logra resolver tal punto.

Cuando los organismos municipales y del gobierno nacional brindan soluciones habitacionales para cientos de familias que ocupan las cotas más bajas de las riberas del río, lo hace pensando en que dichas zonas serán desocupadas de familias. Pero esto no sucede.

Apenas una familia es trasladada y reubicada fuera de los asentamientos irregulares (fundamentalmente en la zona de La Amarilla) otro grupo compuesto por padres jóvenes y niños de corta edad se asienta allí, delimita sus terrenos y construye una precaria forma de vida: ya encontraron su sitio en Durazno y ya pasan a convertirse en una futura familia de inundados, una más que solicitará asistencia a la IMD; al PIAI y al Ministerio de Vivienda. Las propias autoridades comunales han logrado debatir el punto, pero no aplicarle una solución pronta y definitiva. Los mismos terrenos que hoy se inundan se inundaron ayer y anteayer, y son propiedades de familias que muchas veces «no quieren abandonar sus sitios», dijo a LA REPUBLICA una de las asistentes sociales que trabaja en el caso desde la administración de Vidalín. El problema es social y no escapa nadie de la sociedad de Durazno, porque nuevamente los pedidos de colaboración se sitúan a la orden del día y nuevamente los recursos se enfocan hacia la alimentación y el reparo de las decenas de familias realojadas.

En tanto, niños y niñas, madres y padres, abuelos y tías miran el horizonte y lo ven gris, oscuro. El horizonte pinta más lluvias y más evacuados en la ciudad de Durazno para el resto de la semana. *

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