Más uruguayos se inscriben en las sesiones destinadas a enseñar que se puede dejar de fumar sin sufrir
La policlínica que enmarca este programa comenzó a funcionar desde hace casi un año con el apoyo de la dirección del hospital dentro del marco del cambio de modelo de atención impulsado por el gobierno actual, iniciándose en marzo de este año. El mismo es coordinado por la doctora internista Adriana Menéndez.
La profesional explicó a LA REPUBLICA que la anterior administración del Fondo Nacional de Recursos, presidida por el doctor Homero Bagnulo, negó el dinero para la medicación con lo cual se podía llevar adelante la totalidad del programa de cesación de tabaquismo.
Sin fondos, Menéndez recurrió a la industria farmacéutica para cubrir la medicación por un mes, la cual le fue otorgada en forma gratuita y sin pedir nada a cambio. La medicación que se utiliza, según la doctora, es la que genera un mejor balance entre costos y beneficios, ya que hay mucha medicación y muchas formas de administrarla, pero no todos los pacientes requieren de la misma. A algunos solamente con el tratamiento de modificación conductual les es suficiente, pero otros tienen contraindicaciones para la medicación, aunque son pocos. La medicación consiste en chicles de 2 miligramos de nicotina, que no son una golosina, sino un medicamento masticable que se utiliza desde dos o tres hasta un máximo de quince por día aproximadamente. Estos medicamentos se utilizan para disminuir la cantidad de cigarrillos fumados en un día. Habitualmente se consume un solo chicle aunque otros pacientes usan dos por el alto nivel de adicción. Esto lo regula el mismo paciente bajo la orientación médica dentro del grupo y de la terapia de modificación de la conducta. El medicamento Bupropión es una terapia no nicotínica, no apunta a la sustitución de la nicotina que es la droga que realmente se dispensa a través del cigarrillo. Lo negativo es que además de esa droga, el cigarrillo contiene 5 mil sustancias más, de las cuales 50 son carcinógenos tipo A, cien por ciento comprobados ya que en un período de tiempo determinado conllevan a modificaciones que arriban en diferentes cánceres, no solamente de pulmón. Esta medicación forma parte de una terapia que consiste en comenzar con un comprimido hasta el sexto día y al séptimo se agrega un segundo comprimido (separado 8 horas del primero), no muy cerca de la hora de dormir para evitar el insomnio que pueda producir el mismo. Así el paciente siente «menos ganas de fumar». Esas ganas representan la adicción a la nicotina. Esta Policlínica es de carácter abierto, sin plazos determinados. En nuestro país había programas previos a los del Fondo Nacional de Recursos, de la misma modalidad y adaptados a lo que es el Hospital Saint Bois, el cual tiene servicio de salud mental, servicio de nutrición y todos los servicios conexos que sirven de apoyo a la Policlínica. Esta última instaura un programa dentro de un Hospital de salud pública, lo cual facilita mucho el trabajo, según consideró Menéndez. Los pacientes no se preseleccionan ni se categorizan. Menéndez dirige el programa de la mano de una nueva incorporación, el doctor en psiquiatría Omar Loriente. Se espera que sean cada vez más los colegas que se integren, lo cual dependerá también de la demanda.
Menéndez destacó que en el primer grupo que empezó el tratamiento se cuenta con el 80 por ciento de abstinencia en los tres meses. Aunque esto pone muy feliz al grupo, la doctora dijo que «la abstinencia hay que valorarla para algunos a los 6 meses, pero para otros la mejor valoración es al año. Científicamente y en todo el mundo la abstinencia se valora al año».
En estos tres meses se han visto más de 50 pacientes con más de 200 consultas en 12 instancias. El promedio fue de 40 años, entre los 16 y los 72 años, de los cuales el 50 por ciento fueron funcionarios del Saint Bois, con predominio del sexo femenino. Con un consumo promedio entre 15 y 20 cigarrillos diarios, con un inicio más fuerte en la adolescencia entre los 12 y los 14 años, con varios intentos por dejar de fumar previos en la mayoría de los casos. Las razones esgrimidas para concurrir fueron en primer lugar de salud y luego económicas, así como por pedido de la familia en menos casos. En general conviven con otros fumadores, y aunque la dependencia es en todos moderada a severa, están muy motivados. De los grupos iniciales, el 80 por ciento se encuentra en abstinencia por más de 72 horas continuas luego de 4 a 6 sesiones semanales, algunos más de 40 días.
Cómo dejar de fumar sin sufrir
El programa comenzó el 15 de marzo. La primera sesión fue una charla explicativa dentro de un grupo que desde el primer día se mantiene muy unido y apoyándose mutuamente. Ese es uno de los secretos para poder ganarle a la adicción, «el contar con un otro con el que te comprometés a no fumar», afirmaron algunos de los integrantes del programa. Lo que lleva a dejar de fumar para Jorge Garín, un ex fumador e integrante fiel del programa, es la motivación.
Acompañado de ésta, las personas ingieren chicles de nicotina, según se los vaya pidiendo el cuerpo, y dos pastillas diarias de Bupropión que funcionan como antidepresivos. Jorge tiene 52 años y hace 35 que es fumador, y lo que lo llevó a dejar el cigarro fue su propia salud, su familia y luego el grupo. «Tenemos un grupo espectacular, que junto a la doctora Menéndez, nos motivamos entre todos, nos apoyamos», afirmó Jorge.
Gela Fagúndez de 54 años, que trabaja en la salud, e integra el programa, cuenta que lo primero que hacía al levantarse era prender un cigarro. Al correr del tiempo se dio cuenta de que su salud flaqueaba y que se fatigaba al caminar. Gela empezó a prohibirse ese primer cigarro de la mañana hasta 10 minutos, media hora y así sucesivamente, probándose así su poder de resistencia: «con el esfuerzo del grupo y de uno mismo, logramos decir no, vamos a dejar de fumar sin sufrir».
Un día en el grupo
Cada uno de los integrantes comenta la experiencia de como pasó la semana. Dice Jorge: «La doctora nos manda hacer un tipo de prenda, tenemos la obligación por ejemplo de no fumar en un determinado lugar, en un determinado momento, eso depende de cada uno, nos comprometíamos a cumplir lo que adelante del grupo habíamos dicho». Una prenda que Jorge tubo que hacer fue dejar de fumar en el auto, el no fumaba allí no por él nos dijo, sino para no fallarle al grupo, por vergüenza. La reunión es una vez a la semana y funciona en forma ininterrumpida. Jorge Garín lleva 40 días sin fumar y Gela Fagúndez 50. «Cuando recién empecé, yo miraba a Gela y pensaba: cómo le va a costar a ella dejar de fumar. Falté un día y estuve quince sin venir al grupo, cuando vine me encuentro que Gela había dejado de fumar hacía ya una semana, y yo tenía cuatro cigarros que no los podía dejar. Cuando Gela me dijo que había dejado de fumar, pensé, si ella, que yo la consideraba más débil, dejó de fumar, tengo que dejar, ella fue mi inspiración». Gela le propuso a Jorge para que dejara el hábito, que cada vez que él tenga ganas de fumar la llame, pero luego Jorge pensó: «por qué la tengo que llamar, dejo de hacerlo y listo». Gela indicó que «lo principal en el programa es la charla inicial porque a veces uno no está preparado para dejar de fumar». Jorge agregó: «uno aprende de las experiencias ajenas, tenemos compañeras que fuman bañándose».
El grupo está abierto y decidido a seguir recibiendo nuevos compañeros. Quienes tengan interés pueden llamar al Hospital para pedir más información, ir directamente a Camino Colman s/n esquina Guanani donde está ubicada la institución de salud, y retirar número en el sector de recaudación para poder incorpo
rarse al programa de cesación de tabaquismo. El éxito ha sido tal que se han abierto dos grupos más. Los ómnibus que llegan al hospital son el 329 de UCOT, el 409 de COET, 148 y 174 de la empresa Cutcsa y el 2 de Raincoop. *
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