Diálogo con pájaro
-Buenos días, ¿aquí es donde se hacen Hombres-dispuestos-a-sacrificarse por-los-altos-intereses-de-la-blablatria?
– Así es, y también a dar la vida por defenderla.
– ¿Y a velar por su seguridad?
– Eso es doctrinario.
– ¿Todavía?
– Siempre.
– Bueno, yo no sé si podré ser un Hombredeverdad.
– Si está cansado de ser un rostro más en la muchedumbre, un don nadie, únase a nosotros. Somos un pequeño grupo de elegidos.
– «A few men».
– Exactamente, pero sepa que por ahora no permitimos tomar mate, aunque el agua hirviendo sirva para los interrogatorios y yo les enseñé 7 formas diferentes de matar con una bombilla.
– ¿Siete?
– Sí, porque la octava, la de metérsela en el ano y soplar hasta que el tipo reviente es poco práctica. Con un tanque de aire comprimido es más fácil y uno no se cansa.
– Qué lo tiró, ¿eh?
– Y sí, el primer cambio que notará será en la tecnología.
– ¿Y podrán hacerme un hombre de bien así como usted?
– ¿Usted le pega a su mujer?
– Lo normal.
– ¿Y a sus hijos?
– Sólo los humillo delante de sus amigos.
– Vayamos a la prueba de admisión: tome.
– ¡Qué lindo canarito flauta y qué bien canta!
– Retuérzale el cogote
– ¿Eh? ¿Por qué?
– Porque yo se lo ordeno.
– Pero él no me hizo nada, no es mi enemigo.
– Lo primero que se necesita para llegar a ser un «Hombre Que Defienda los Altos blablabla…» es tener enemigos. Y nosotros se los proporcionamos. ¡No sea cobarde, dele tacho a ese pájaro de mierda que quiere destruir a su familia!
– (Retorciendo el cogote del canario) Tomá, tomá.
– ¿No se siente mejor ahora?
– Y sí. ¿Ya soy uno de «los pocos»?
– Anda en eso, anda en eso.
– Cantaba lindo el canarito, ¿no?
– Sí, pero era muy indisciplinado.
– Pájaro de mierda. ¿Puedo hacer lo mismo con una persona?
– Por supuesto, pero ni se le ocurra tirar el Corán al inodoro, eso sí que no.
La Casa Blanca se indigna, la prensa pide perdón y se arma un revuelo internacional que ni le cuento. *
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