San Cono en la calle mientras el Obispo clamó por "mayor solidaridad y justicia social" en un país "pobre espiritualmente"
Algo más de dos horas y media de procesión por las calles de Florida insumió una nueva salida de la imagen de San Cono, en este caso en su aniversario número 120 desde que arribara desde la ciudad italiana de Teggiano.
Luego de que se pospusiera la celebración el pasado 3 de junio debido al mal tiempo, finalmente el clima colaboró y a las 13.30 horas una salva de aplausos coronó la aparición del santo de los pobres en la puerta de la Capilla de la calle José Enrique Rodó.
Nuevamente excursiones desde diversos puntos del país se hicieron presentes en una fiesta católica dentro de lo religioso, pero también comercial y gastronómica donde cientos de kioscos y puestos de venta pugnan por captar la atracción y las exiguas economías de los visitantes.
Discursos católicos
Monseñor Raúl Scarrone, Obispo de la Diócesis Florida Durazno y Monseñor Janus Bolonek, delegado del Vaticano en Uruguay, presidieron la marcha a paso de hombre por las calles de la capital departamental, brindando luego breves discursos al pie de la escalinata de la Capilla para despedir con globos al viento, fuegos artificiales, aplausos y cohetes al santo del 03, quien no volverá a las calles hasta el día 3 de junio de 2006.
Bolonek cerró su discurso netamente eclesiástico con un «Viva Cristo Rey», para dar paso a las palabras de Scarrone, siempre más comprometidas con las realidades del país y la región.
El Obispo pidió solidaridad y justicia social, algo que ya es parte de sus palabras cada año.
«Hay muchos uruguayos que caminan con dificultad y con el desaliento sobre sus espaldas doloridas. Si bien el Uruguay es un país rico por su gente, por su cultura cívica, por sus riquezas naturales, sabemos que es muy pobre espiritualmente porque nos faltan valores espirituales trascendentes que nos animen nuestra esperanza en medio de tanta dificultad y pobreza. Más de la mitad de los niños uruguayos está en situación de pobreza. Sufrimos también en Uruguay la violencia doméstica y callejera, la cual está a la orden del día. El campo se despuebla, faltan fuentes de trabajo. Por eso la misma vida nos agobia y nos pesa y nuestros hombros a veces no resisten. La vida se vuelve a veces en un vivir sin metas ni valores. Por eso en esta fiesta de San Cono él nos da un desafío, mantener una virtud importante que es la esperanza aún en las dificultades. Y nuestra esperanza tiene un nombre, Dios. Por el olvido de Dios en nuestra vida, la misma queda oscurecida» indicó Scarrone ante un público estimado en miles de personas que acompañaron la celebración religiosa.
Sobre las 17 horas la imagen de Cono dejó lugar a la tarde ya fresca del domingo, a las nubes amenazadoras y a las conclusiones y balances de un nuevo año: magro para los vendedores, exitosos para los operativos de seguridad (tanto de Policía Caminera como del Comando de Jefatura) que poblaron de agentes las calles de la capital histórica de la Piedra Alta, de fiesta para los católicos que profesan la fe. «El eclipse del hombre y su fe conduce al materialismo práctico en el que proliferan el individualismo. Los valores del ser son sustituidos por el tener, donde lo único que cuenta es el bienestar propio olvidándose de los demás. *
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