Los dueños de bares y restaurantes, furiosos por las medidas antitabaco
La campaña antitabaco que lanzó el presidente Vázquez todavía retumba en la cabeza de los comerciantes. Es que en seis meses, por decreto 1851/2005, los comercios de gastronomía «deberán contar con áreas de fumadores claramente delimitadas, sin conexión con otros sectores del edificio y con una salida propia al exterior». Además se les exige que dispongan de una ventilación independiente del resto del local.
La mayoría de los comerciantes consultados ayer por LA REPUBLICA se mostraron más que enojados con la disposición. Una de ellas fue la dueña del café Bacacay, ubicado en la Ciudad Vieja: «Por estas reformas que plantean, muchos negocios van a tener que cerrar porque no pueden hacer dos entradas. Aparte mi bar está en un lugar histórico y no puedo cambiar nada», se quejó Regina.
La mujer dijo que «estos cambios no se pueden hacer de un día para el otro. Acá hay que cambiar la mentalidad y la cultura pero decretarlo me parece una medida un tanto autoritaria». Para Regina, el gobierno no midió las consecuencias que puede generar esta disposición. «Hoy por hoy el montevideano quiere tomarse un whisky y fumarse un cigarro en un bar. Van a terminar provocando que lo hagan en sus casas y muchos negocios se van a morir».
Desde Il Mondo della Pizza, ubicado en 18 de Julio 922 calificaron como una «locura» a esta medida porque «el 95 por ciento de nuestros clientes son fumadores. Tener un lugar con entrada propia es un disparate». El encargado de esta pizzería dijo no saber qué medida tomará el dueño del local, pero es «imposible delimitar un espacio para fumadores porque no se podría trabajar».
El dueño de La Estacada, Eduardo Morales, sostuvo que en su comercio sería «imposible aplicar lo que dice el gobierno porque el local tiene 30 metros cuadrados». Morales está convencido de que no hará reformas y tampoco le teme a las futuras inspecciones y, por ende, a las sanciones. «Vendrán los inspectores y les diremos que no puedo hacer separaciones porque no tengo lugar», señaló el comerciante.
Una postura más relajada se escuchó desde el Expreso Pocitos. «Me parece bárbaro que el gobierno tome esta decisión y a mí en mi local no me afecta porque tenemos dos módulos separados uno del otro y con salida independiente. Y como de 15 clientes nuestros 10 fuman, vamos a destinar la nave central del lugar (la más grande) para los fumadores y la más chica para los que no fuman», precisó Daniel Ramos, hijo del dueño.
El titular de La Pulpería, en Lagunillas 448, también está de acuerdo con la campaña antitabaco lanzada por el oncólogo. No obstante, dijo que debería llegarles un comunicado a los afectados por el decreto para poder interiorizarse de las disposiciones. «Tiene que haber no sólo información sino también asesoramiento, no se pueden tomar las medidas de un día para el otro», manifestó Carlos Ferrer. Aunque las reformas le complicarían bastante porque en su comercio sólo hay mostradores, Ferrer está dispuesto a hacer las reformas que se le exijan, pero igualmente preguntó quién se hará cargo del costo de estas obras.
En tanto, el vicepresidente de Cambadu, Daniel Fernández, dijo ayer a radio Carve que los anuncios preocupan y las medidas serán de difícil implementación: «Nosotros indudablemente estamos preocupados como todas las gremiales que están directamente vinculadas a este tema. Hemos tenido reuniones previas con el doctor Vázquez, le hemos hablado de grandes campañas publicitarias que Cambadu estaría dispuesta a correr con ellas en la medida en que fueran con respeto a nuestra agremiación y hacer algo para concientizar a la gente, y después ir viendo cómo nos vamos moviendo».
En todo hay que esperar un poco; yo creo que ayer (por anteayer) fueron los anuncios del señor Presidente; de ahora en más tenemos que esperar la regulación de estos decretos o leyes», sostuvo el presidente del Centro de Almaceneros, minoristas, baristas y afines). *
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