Denuncian que Consulado español "tranca" visas para uruguayos
Ciudadana uruguaya casada con un español denunció que el consulado de España en Uruguay «miente e induce al error, configurando casi una figura delictiva» para evitar la entrada de inmigrantes a ese país europeo.
Silvia Carretto es esposa de un ciudadano español desde 1979, el 31 de mayo concurrió al Consulado de España para expresar su voluntad de residir definitivamente en ese país junto a su cónyuge, razón por la cual debía proporcionársele un visado de reagrupación familiar, único documento pendiente de obtención de los que solicita la legislación ibérica vigente.
Para su sorpresa, quien la atendió en la sede diplomática le aseguró que gracias a «una orden interna recibida el 30 de mayo de 2005″ es decir un día antes a su presentación ese trámite no era necesario, ya que «desde ahora los cónyuges de ciudadanos españoles ingresarían con Libro de Familia (Libreta de Matrimonio) más el Acta de declaración de convivencia».
Su formación como abogada la impulsó a requerir del funcionario los datos de tal orden o la vista de la misma, lo que le fue negado aduciendo el carácter interno de la misma y añadiendo que ésta ya estaba en conocimiento de las autoridades migratorias, así como de las agencias de viaje.
Debido a la desconfianza que le generó la situación, Carretto consultó a varias aerolíneas que aseveraron desconocer la existencia de la disposición. Por tal razón recurrió a la confirmación directa del Servicio de Migraciones del aeropuerto internacional de Barajas, y allí también negaron la existencia de la orden y reiteraron la necesidad de presentar la visa de reagrupación familiar o en su defecto el pasaje de ida y vuelta, los 80 euros por día de permanencia, y la carta certificada del familiar a quien visitaría, como ocurre con cualquier turista.
Las respuestas obtenidas, hicieron que Carretto llegara a la conclusión de que «el consulado miente e induce al error, configurando casi una figura delictiva para trancar la mano, para que la gente no vaya a España».
Consultada respecto a por qué haría esto la sede diplomática, Carretto contestó: «Está claro que reciben órdenes de más arriba».
Carretto, dijo a LA REPUBLICA que «podría entrar como turista, pero no es lo que corresponde, me ampara la ley comunitaria como a cualquier esposa de cualquier ciudadano europeo, este es un caso por fuera de la Ley de Extranjería».
La motivación de Silvia y su esposo para abandonar la seguridad económica que poseen en Uruguay (ambos son profesionales) es reunirse con su única hija, quien reside en Barcelona desde setiembre de 2004. En tal sentido remarcó: «Si para volver con mi única hija me tengo que atar frente al consulado, me ato». *
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