Ancap analizará en Brasil y Venezuela la próxima prospección de petróleo en Uruguay
Si con los viajes iniciados hoy, Uruguay logra que un barco sismográfico defina la ubicación, calidad y volumen de hidrocarburos en aguas territoriales del país, nuestra historia habrá cambiado. El presidente de Ancap, Daniel Martínez, asiste a una reunión con empresas petroleras nacionales de varios continentes que se celebra en Río de Janeiro. Allí analizará, entre otros aspectos, la factibilidad de avanzar en la prospección del «oro negro» nacional.
En tanto como se recordará, LA REPUBLICA adelantó las conclusiones de un equipo científico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, que ratificaba la existencia de petróleo en nuestro mar territorial, se abrió paso a una segunda fase: la tarea de un buque sismográfico capaz de dar exactitudes sobre el recurso.
Durante el pasado gobierno la francesa Compagnie Generale de Geophysique, comprometida en la búsqueda, no había logrado que un barco de estas características cumpliera la misión. De lograrse a corto plazo, es posible que el buque en cuestión pudiera comenzar a trabajar ya en noviembre próximo. Ese mes es considerado el mejor, ya que las condiciones climáticas favorecen la excelencia de la prospección: el resto del año, las marejadas inciden en el material tecnológico que el buque arrastra por el fondo marino durante la prospección, generando un «ruido» que altera la investigación.
El trabajo debe cumplirse en una franja de unos 10.000 quilómetros cuadrados, limítrofe con aguas argentinas y brasileñas, en profundidades que oscilan entre los 100 y los 4.500 metros.
Certeza universitaria
Actuando en forma conjunta, técnicos de la Facultad de Ciencias y de Ancap, llegaron a una conclusión: existe petróleo en Uruguay. La confirmación publicada en «Cuencas Sedimentarias del Uruguay», avala la existencia de una cuenca gasífera y petrolífera, en la submarina «Cuenca de Punta del Este», de nuestra plataforma continental.
Los técnicos aseguraron la existencia de cantidades «no determinadas» de estos hidrocarburos, así como su imposibilidad física para determinar el valor comercial del yacimiento. La existencia de condiciones vitales, tanto de rocas «reservorios» (rocas porosas y permeables capaces de albergar fluidos), como «estructurales» (barreras geológicas que impidan la salida libre de los hidrocarburos entrampados), fueron también ratificadas por los técnicos. Cabe consignar además recientes descubrimientos en la plataforma continental africana atlántica de los mayores reservorios de gas submarinos de ese continente. Ubicados en las costas de Namibia y Africa del Sur, las coordenadas geográficas coinciden en paralelos con la Cuenca Punta del Este. A pesar de la distancia (un océano de por medio), los geólogos creen que estas áreas de la corteza tienen un origen común y evolucionaron juntas durante el proceso de separación de los continentes, tanto la africana, como la puntaesteña, y la brasilera y argentina, estas últimas, actualmente en explotación.
Del petróleo «uruguayo»
El petróleo en Uruguay se formó a partir de la acumulación de materia orgánica (principalmente algas) enterradas conjuntamente con sedimentos finos originados en lagos o mares poco profundos, en procesos iniciados hace unos 120 millones de años.
Los ambientes sedimentarios favorables para la acumulación de la materia orgánica impiden la oxidación de esa materia orgánica que, soterrada, se transforma en función de temperaturas y presiones. Reacciones químicas y bioquímicas, transformarán la materia orgánica entrampada en la roca sedimentaria (roca madre) en petróleo y gas. Presiones posteriores en las cuencas sedimentarias, generarán migraciones del producto hasta alojarse en rocas reservorios, porosas y permeables. En ese movimiento de ascenso hacia regiones más superficiales y de menor presión, los hidrocarburos suelen acumularse masivamente en las llamadas «trampas» geológicas.
Las investigaciones en el subsuelo uruguayo, establecen fehacientemente la existencia de migraciones de petróleo y gas, a través de las rocas porosas y permeables.
Es imposible aún saber si los hidrocarburos en la Cuenca Punta del Este corresponden a petróleos livianos o pesados.
La amarga espera
Desde comienzos del siglo XX, Uruguay busca su propio petróleo: ya en 1912 se fundaba con esos fines, el Instituto de Geología y Perforaciones.
Con la creación de Ancap, en 1932, la exploración se concentró en el norte del país: Artigas, Salto, Rivera, Tacuarembó, Paysandú y Cerro Largo. A partir de 1934, Ancap inicia una serie de contrataciones que ya no suspenderá casi, en la búsqueda de petróleo. La primera, fue la del doctor Juan Keidel, profesor de Geología de la Universidad de Buenos Aires, y pilar de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
La primera empresa fue la norteamericana DeGolyer & MacNaughton que hizo perforaciones entre 1948 y 1958. Hubo otras de relieve ( Dunlap & Graham, Chevron, Yacimientos Petrolíferos Fiscales), todas concluyeron con la certidumbre de la existencia, pero el petróleo sin aparecer.
La primera perforación de profundidad en Uruguay buscando petróleo, fue en Cerrillada, departamento de Rivera, buscando revelar la estructura y naturaleza geológica del subsuelo norteño. Se descubrirá así la riqueza hídrica subterránea del Acuífero Guaraní, una de las principales reservas de agua dulce del mundo que compartimos con Brasil, Argentina y Paraguay, con un potencial hídrico de 40.000 kilómetros cúbicos.
Durante la perforación Arapey, realizada en 1935 como parte de las campañas de exploración petrolífera, aparecerá una inesperada bonanza: las aguas termales en el departamento de Salto. Caudales que superan los 500 metros cúbicos por hora, con temperaturas que pueden alcanzar los 45ºC en la boca del pozo, permitirían el desarrollo y explotación de las aguas termales en el litoral oeste uruguayo (pozos Arapey, Daymán, Guaviyú, entre otros), consolidando uno de los polos turísticos termales de Sudamérica.
A partir de 1950, la exploración de petróleo en Uruguay se extenderá a otras áreas, fundamentalmente en el sur. A la ya mencionada Cuenca Norte, se le sumarán los trabajos exploratorios en las cuencas de Santa Lucía (Canelones y San José), y Laguna Merín (Rocha). La exploración estará pautada por estudios discontinuos, no siempre con los apoyos necesarios y llevados adelante por empresas extranjeras bajo contratos con Ancap.
En 1963, la Universidad de Columbia (EEUU) esboza la existencia de una cuenca sedimentaria en la plataforma continental uruguaya. Esa importante depresión de la corteza, que hoy sabemos está rellena por más de 7.000 metros de rocas sedimentarias, será conocida como Cuenca Punta del Este a partir de 1970. Hoy, es donde están centradas todas las expectativas.
En 1976 se realizan dos perforaciones profundas en la plataforma. Son los pozos denominados Lobo y Gaviotín, de la compañía Chevron en acuerdo con Ancap. Los informes técnicos de la época, si bien no descartaban la posibilidad de existencia de acumulaciones de petróleo y gas, consideraron a la Cuenca Punta del Este como de «alta factibilidad».
Cabe recordar finalmente que el avance científico-tecnológico en la industria petrolífera (resolución sísmica, capacidad exploratoria y de perforación en aguas oceánicas muy profundas), facilitan el futuro. Por ejemplo, la Cuenca de Campos, en aguas oceánicas profundas frente al estado de Rio de Janeiro, se convirtió en la principal provincia petrolífera de Brasil. *
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