"Ningún intendente puede decir que lo traicioné"
-¿Cómo fue su relación con los sucesivos intendentes con los que tuvo que lidiar en la IMM?
-Sabe una cosa: le cuidé las espaldas a todos. Ningún intendente puede decir que lo traicioné. El doctor (Oscar Víctor) Rachetti me terminó echando por faltas cuando yo ya estaba preso, en 1977. Como yo lo saludaba muy ostentosamente en el Atrio, con un dejo de ironía, me había prohibido entrar al Palacio. Entonces, como hoy, estaba en la Casa de la Cultura, y para cobrar tenía que hacerme acompañar desde la puerta de 18 hasta la ventanilla por un policía de apellido Morales, del cual me hice muy amigo.
Después, cuando estaba preso y me habían torturado, se la devolví a Rachetti, porque los militares querían que yo les diera datos contra él, que lo «incinerara» para poner uno de ellos el cargo lo peleaban Ejército y Marina pero no les dije nada, no lo acusé de ningún ilícito, los que tenía que haber inventado.
-Pero en 1994 se fue.
Cuando uno está muy cansado no puede seguir en estas cosas. Había empezado muy joven, venía de la actividad política con mi tía, la doctora Alba Roballo, luego, dentro del Partido Colorado, con Zelmar Michelini, y, ya en el Frente Amplio, estuve en el Frente Izquierda de Liberación (Fidel). No hubiera querido ser secretario general de Adeom, pero en 1973 se murió Idilio Pereyra, compañero comunista que fue un gran líder sindical. Pasé de la secretaría de prensa en que también se desempeñaron Ruben Castillo y Andrés Vázquez Romero, que se murió antes de ser subsecretario de Educación y Cultura . Me banqué la huelga general y seguimos trabajando, hasta nos presentamos como sindicato ante la reglamentación Bolentini.
Pero en 1994 ya estaba liquidado, clases, laburo, gremio, política, familia, hijos. Siempre cuento como envidiaba al vigilante de la automotora que se instaló en el local contiguo a Adeom. Calor o frío, según sus necesidades, un cómodo sillón, horario fijo, leyendo o pensando sus ocho simples horas. Casi lo odiaba.
Cuando asumió Aquiles Lanza, tuvo que hacer una reestructura, que aceptamos perdiendo cargos, plata y grado, con (Jorge Luis) Elizalde e (Julio) Iglesias comenzamos una negociación muy forzada, forcejeos continuos, con el Frente no podía ser tan fácil, pero saltamos a ser de los mejores atendidos en el marco del Estado. *
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