EDUARDO PLATERO ROBALLO

Eduardo Platero: "No debo favores ni vengo a cobrar los que hice"

Eduardo Platero Roballo  sobrino de la histórica militante colorada fundadora del Frente Amplio  fue secretario general de Adeom más de 20 años y ganó 10 elecciones con la histórica Lista 11. Para los comicios del próximo jueves 28 comanda la 112, número que recuerda el 1º de diciembre (de 2004), cuando se le realizó un homenaje en la Cooperativa Municipal. Esperaban 400 o 500 personas, fueron más de 700 y se afirmó su retorno, rodeado de militantes de las listas 54 (Confluencia Frenteamplista), 13 (surgida entre radicales), 810 (MPP) y los que se llaman «socialistas de a pie», alejados de las listas 3 y 2.

«Vuelvo tranquilo y sin plata para hacer la campaña, me siento o camino por el Atrio del Palacio, pero, ¿le digo una cosa?, estoy feliz, yo puedo mirarle los ojos a cualquiera que haya pasado por la Intendencia, nunca traicioné a nadie, a nadie le debo favores, ni soy de cobrarlos», asegura el «Gordo», como le dicen sus amigos y detractores.

 

-Pero, convengamos, Usted viene a interrumpir casi una década de mayorías radicales en Adeom.

 

-Eso no es así. Esto no es un conflicto real o realista. Adeom pasa por una instancia decisiva, no nos respetamos ni se respeta la directiva, como quedó en claro con la visita de Pedro Bordaberry: si lo invito, lo recibo, y, si no lo quiero recibir, no lo invito. En todo caso, debo respetar las decisiones del cuerpo. No soy el superhéroe que viene a salvar a la muchachita, no soy Tarzán, Indiana o Rambo, sólo vengo a dar lucha frontal por mis ideas, como hago hace más de 40 años.

Además, dimos espectáculos bochornosos, fuimos a gritarle a los directores  algunos ex compañeros , que siempre entraban por lugares diferentes y a horas distintas.

Esos días entraban todos juntos. Entramos como chorlitos; estaban las cámaras, los micrófonos. Terminamos favoreciendo a quienes pretendíamos liquidar, ¿eso es un conflicto en serio? Por cierto, declarar conflicto y no tomar medidas no tiene sentido. Y todavía sabiendo que lo del convenio está en la Justicia.

 

-¿Qué hubiera hecho ante la denuncia del convenio colectivo?

-Si no podían pagarlo, había que negociar, ganar, y, si no se solucionaba, ir antes al Juzgado. Pero no olvide que fue Adeom que rechazó la última oferta  los $ 1.000, que igual dieron . Ahora no se puede pedir a la próxima administración que respete un convenio destrozado. Vamos a tener que insistir en otros puntos: concursos, solucionar el lío que se hizo con el manejo de personal, qué hacer con contratos, pasantías y nuevos presupuestados y, sobre todo, recuperar la carrera funcional.

 

El otro patrón

 

-¿Fue igual trabajar con los colorados que con el Frente Amplio en la IMM?

 

-Cuando ganó Vázquez hubo cosas que me calentaron mucho. Decían «ahora sí van a trabajar ustedes», yo preguntaba si se creían que habíamos sido deshonestos, fraudulentos, malos funcionarios y peores ciudadanos. Lo que no le pueden pedir al dirigente sindical es que organice el trabajo, eso le corresponde a la administración. Yo defiendo los intereses de los trabajadores  no a los bandidos, «al ladrón como ladrón, al municipal como gente» , el dirigente de base del Frente puede organizar un acto para que se levante mejor la basura o se arreglen las veredas.

 

-¿Cómo hizo para mantener su cargo tantos años?

 

-Un largo relato. Hice dos años de Historia en el instituto de Profesores Artigas (IPA) y después di aquel famoso megaconcurso de oposición. Gané, y entré a dar clases para que Secundaria me tratara mal en los pagos, los horarios, los lugares. Así que preferí el municipio, en 1971, un muy lindo proyecto del profesor Estable (profesor de Filosofía y director de la Casa de la Cultura) para dar junto con Historia (yo) y Literatura (el poeta Ortiz y Ayala). No salió y, con la dictadura, quedé solo en esa «Siberia» de El Prado, hasta que me llevaron preso en 1977. Salí en 1984, y, después de las lógicas esperas y reintegros, en abril de 1985 hubo elecciones y ganó la 11. Esto se repitió 10 años seguidos.

 

-Usted dirigió el sindicato durante la administración de Tabaré Vázquez, ¿cómo encaró ese nuevo papel de «cercanía» ideológica?

 

-Yo asumí el compromiso mucho antes, seguro de que Vázquez iba a ganar y de que el sindicato iba a ser un renovado campo de guerra entre los que querían pararlo y los que lo respaldaban. Por supuesto, estaban los que ya verían la ventana para sacar ventajas.

Yo quería asegurar la independencia de Adeom  contra quienes preparaban todo para poner al sindicato en la huella del gobierno comunal  y hasta renuncié a ocupar un puesto «para salir» en la lista de diputados del Partido Comunista para 1989. Yo era el «peso pesado» que necesitaba Adeom, lo digo sin falsas modestias y sin alusión a mi peso.

 

-Municipal, comunista, frenteamplista de todas las horas…

 

-En realidad, me afilié al Partido Comunista durante la dictadura; tuvimos muertos todos los años, hasta 1984. Creí que era boleta el día que mataron a Vladimir Roslick, cuando nos agruparon como para pelotón. Esa era la pelea.

Antes de esos años, ya en el Frente, estuve en el Movimiento Popular Unitario (MPU)  donde estaba Alfredo Zitarroza y grabó su inigualable «Payada», que le trajo problemas con su compañía discográfica, el Palacio de la Música de los hermanos Gioscia  y luego del gobierno de facto, fundé Nueva Izquierda, pero no teníamos plata y terminamos con algunas deudas, sin hacer casi publicidad. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje