Liceo del Cerro: la violencia no es de ahora, viene de muchos años atrás
Padres, alumnos, vecinos y docentes del Liceo Nº 11 del Cerro se reunieron ayer en el centro educativo para tratar de resolver un problema que no es de ahora, y sin duda que no afecta sólo a la comunidad del Cerro.
Por un lado los padres redactaron una carta, la cual será entregada esta semana al ministro del Interior, José Diaz, el ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto, la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, al presidente del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, Víctor Giorgi, y al Consejo Directivo Central (Codicen).
En la misiva se explica que dicho liceo viene «sufriendo desde hace muchos años y periódicamente» la acción violenta de «bandas» o «barras» que, «apostadas en sus inmediaciones, hostigan a los alumnos a la entrada y salida de los turnos».
Denuncian e indican que en algunas oportunidades se llegaron a instrumentar acciones conjuntas entre padres y docentes que lograron eliminar temporalmente el problema.
También denuncian que desde el comienzo de clases, un grupo de jóvenes, cuyas edades oscilan entre 14 y 19 años, quienes no son estudiantes, suelen reunirse en la esquina del liceo y «desde temprano comienzan a consumir alcohol y a hostigar a los estudiantes».
La asamblea que dio inicio a las 15.00 horas transcurrió por toda la tarde y en ella los docentes presentes informaron a los padres que todo venía transcurriendo con normalidad, no registrándose hechos de violencia y que ellos mismos había hablado el viernes con la Policía para saber cuál era la función que iban a cumplir. Pero ayer la Policía no se hizo presente y en el horario de la asamblea no se vio pasar a ningún patrullero por la zona.
El apoyo docente
Por su parte los docentes también elaboraron dos cartas, las cuales fueron enviadas a las autoridades correspondientes del Consejo de Educación Secundaria y a la propia directora del centro, Walkiria Moreira.
A esta última se le solicita que disponga de implementar un sistema de seguridad perimetral para que «se eviten situaciones de conflicto más serios», ya que los problemas tienen lugar del otro lado del muro que da a la calle México. «Este, al ser bajo y no tener rejas, permite que gente externa al liceo y alumnos pasen y trepen dicho muro con las consecuencias que esto acarrea: intercambio de objetos extraños, uso de baños, peleas, amenazas», entre otras cosas.
Irregularidades en los ómnibus
Los docentes preocupados también consideran que otro de los problemas que agrava la situación es el tema de los ómnibus. La irregularidad de horarios, el no respetar las paradas o incongruencias con la hora de entrada y salida de los alumnos y el paso de los mismos, son algunas de las «carencias» que motivaron al cuerpo docente a pedir el cambio de horario de las empresas de transporte que pasan por la zona de lunes a viernes y días sábados. Además del cambio de parada, «proponemos que se establezca la parada en México y Grecia, tanto a la ida como a la vuelta».
Una violencia externa
Hay otro problema que surge en la comunidad y tiene que ver especialmente con el fútbol. La histórica rivalidad entre Cerro y Rampla se extiende hasta hoy, profundizándose aun más y generando más violencia fuera de sus clubes. Los padres en ese sentido señalan que «motivados por la rivalidad futbolística, se incrementó la violencia, llegando en las últimas semanas a agresiones físicas graves, como fracturas e internación con estado de inconsciencia, que son de público conocimiento».
Al respecto ellos critican la actitud de la Policía diciendo que aunque fue convocada «no actuó con la celeridad necesaria, en otros no actuó y en otros actuó adecuadamente».
El caso del Liceo 38
No sólo es el Cerro, La Teja también es blanco de violencia y «peor», de acuerdo a los dichos de los propios padres, comentando que el «Liceo 38 se puso bravo». Este liceo se encuentra ubicado a una cuadra de la plaza Lafone, y allí, comentaron, la semana pasada un estudiante fue herido y dejado en «muy mal estado para terminar robándole unos championes y una campera».
Una madre dice «no pueden venir bien arreglados los chiquilines, tienen que venir todos zaparrastrosos si no les roban toda la ropa». *
Testimonio I
Una alumna de centro que cursa segundo ciclo en el 11 dijo a LA REPUBLICA: «desde que yo vengo, siempre han habido problemas de violencia».
Andrea, agrega que en el día de ayer no vió a la poilícia rondar la zona y resume el problema a esto: «si te dejas pegar: sos un cagón, si le decís a la directora: sos un buchón»… *
Testimonio II
Daniel Rosan hace 48 años que vive en el barrio, tiene sus dos hijos estudiando en el liceo 11 y habló al respecto de la violencia «creo que el problema está dado en la situación en que vive la gente en esta zona. Más que nada por el hecho de que es un barrio muy conflictivo y a esto se le suma la imagen que se tiene afuera del Cerro.
Al margen de eso es que necesitaríamos que Secundaria y el Ministerio del Interior apoyará el sacrificio que hacen los padres, porque no es fácil mandar un hijo al liceo y que después te vuelva a medias».
Pero Rosan esperanzado cree que «con un poco de seguridad se arregla el asunto». *
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