La Pascua judía: la fiesta de la liberación
Hoy los judíos que residen en Uruguay -según los últimos datos estadísticos disponibles son el 1,7% de los uruguayos- al igual que millones alrededor del mundo inician la celebración del Pésaj, en conmemoración del Exodo que hace 3.317 años se realizó desde Egipto en busca de libertad.
Quien no pertenece a la comunidad podría pensar que la elección de un nuevo Papa en la Iglesia Católica, por cierto alemán (y según algunos vinculado durante la Segunda Guerra Mundial a las juventudes hitlerianas) tendría cierta relevancia en estas fechas.
El rabino Eliezer Shemtov, director en Uruguay de la comunidad Beit Jabad, consultado al respecto, afirmó: «Soy rabino no profeta. Pero espero que se siga avanzando hacia una mejor comprensión y convivencia entre ambas comunidades». Y remarcó que esto es «absolutamente independiente y no influye de manera alguna en el Pésaj».
De acuerdo a Shemtov, el tiempo para los judíos es una espiral en la que cada vez que se pasa por el mismo punto la persona debe estar un escalón más arriba. Por esa razón el Pésaj «no sólo es el recuerdo de la liberación de los demás sino una oportunidad para vivenciar esa experiencia en uno mismo y progresar».
El pan humilde
Uno de los gestos centrales de la festividad es la eliminación de todo vestigio de harinas fermentadas que se halle en la casa, para introducir en su lugar la Matzá o pan ácimo como alimento principal.
Shemtov explicó que la Matzá representa «la humildad mientras que el pan común, inflado, representa la arrogancia y el ego inflado. Comemos Matzá en Pésaj y eliminamos el pan leudado para enseñar que la llave verdadera hacia la libertad personal es la humildad y no la arrogancia y la ambición desenfrenada».
La ingesta de pan ácimo es un gesto corporal que simboliza el olvidar los intereses y deseos propios para reflexionar en la ayuda al prójimo. «Es un análisis de la propia vida para reconectarse con la esencia de uno. El cuerpo viene a ser como ese Egipto del que se partió y que limita. El Pésaj es liberarse de sí mismo para reencontrarse consigo mismo», subrayó el rabino.
Explorar lo ancestral
La receta de la Matzá no ha sido modificada en 3.317 años, aunque desde hace algunos años la mayoría de los judíos la compran hecha debido a lo difícil de su preparación.
Por ello, Beit Jabad del Uruguay realizará este año una «matzería» en el predio ubicado en las calles Ellauri y Guayaqui, con la finalidad de que escolares judíos de todo Montevideo puedan conocer los secretos de la elaboración así como las connotaciones semióticas que encierra.
«Es una experiencia muy especial e inolvidable para los chicos, ya que pueden participar en la preparación y conocer el procedimiento que antes se vivía cada año en los hogares. A la vez que comprenden su significado», dijo emocionado Shemtov.
Un rito guionado
Muchos son los ritos que se realizan antes y durante el Pésaj, por ello existe un guión que detalla cómo desarrollar la festividad.
La preparación de la Pascua se inició el jueves con el ayuno de los primogénitos. Ayer se extrajeron de los hogares todos los alimentos que contenían harinas fermentadas para ser incinerados, eliminándolos así de las propiedades.
Hoy se celebra el «Seder Pésaj», una cena familiar que implica el rito central.
Al entrar en un hogar se ve la mesa cubierta por un mantel blanco donde brilla la vajilla reservada para esta noche, así como una bandeja con seis reparticiones en las que se halla: huevo duro, un hueso con carne asada, una manzana con nuez y vino, verdura amarga, papa hervida o perejil y lechuga.
Estos alimentos son utilizados en las diferentes bendiciones que se realizan durante la ceremonia.
También se coloca una servilleta con tres matzá, en representación de las tres matriarcas, además se toman cuatro copas de vino como símbolo de los cuatro patriarcas que comandaron el Exodo. Otra parte de esta noche central del Pésaj es la lectura del Hagadá, un relato de los eventos que dieron origen al pueblo judío desde la esclavitud en Egipto hasta las vicisitudes en el desierto y la entrada a la Tierra de Israel.
La oración con que se concluye la noche reza: «el año que viene en Jerusalén reconstruida». *
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