La peregrinación a la Virgen del Verdún: ciento cuatro años de fe, esperanza y caridad
«Virgen del Verdún, así se llamará la imagen de la Inmaculada que se colocará sobre la cumbre del cerro Verdún. Será un cristiano recuerdo del siglo XIX y en los albores del XXI será un homenaje a Cristo Redentor y a su Inmaculada Madre y el primer acto de esta índole que se realiza en la República y que honra mucho a nuestro Departamento». (N. 64-La Paz Católica: 7-10-1900). La Virgen convoca desde hace más de un siglo a miles de peregrinos habiendo pasado ciento cuatro años de aquel 21 de abril en que un grupo de más de tres mil personas encabezadas por el arzobispo de Montevideo, Mariano Soler, y un grupo de jerarcas eclesiásticos llegaba por primera vez a la cima del cerro Verdún para rendir su homenaje a la figura de la Virgen María.
Desde ese día, todos los años, cada mes de abril, miles de personas llegan desde todos los puntos del país y el extranjero para hacer sus ofrendas algunos, formular petitorios otros y cumplir con una verdadera tradición. Al cumplirse durante el pasado fin de semana largo las tradicionales celebraciones de la Virgen del Verdún, miles y miles de personas desde todas partes estuvieron llegando a Minas.
Hoy es el día «central» para la Iglesia
De acuerdo a lo acostumbrado por las autoridades eclesiásticas de la Diócesis y según lo que ha podido saber LA REPUBLICA, el obispo de la Diócesis de Minas, monseñor Francisco Barbosa, aseguró que hoy será el día más «importante». A partir de las 10:00 horas habrá misa concelebrada, brindada por el obispo al pie del cerro, a las 11:00 horas partirá un vía crucis hacia la cumbre, donde terminará las 12:00 horas con una misa en la cumbre del cerro y al aire libre. A las 16:00 horas en la falda del cerro se realizará otra misa y a las 9:30 y 15:30 horas se llevará a cabo el rezo del rosario en la capilla de la falda del cerro.
El obispo indicó a la prensa que «con María la madre de Jesús también estamos esperando el nombramiento del nuevo pastor universal, por eso en estas horas vamos a orar por la Iglesia, justamente estamos viviendo el Cónclave para elegir al nuevo sucesor de San Pedro, el nuevo Papa».
Es claro que nunca importó el vehículo, sólo llegar a las sierras a rendirle tributo a María. La oficina de Turismo de la Intendencia de Lavalleja también está estrechamente ligada a estos festejos. Permanentes contactos de distintos puntos del Uruguay, Río de a Plata y América demuestran el interés e importancia de los festejos. De todas las maneras posibles y en todos los transportes posibles en el mes de abril, todos los caminos conducen a Minas. Como lo escribió el poeta Santos Inzaurralde, y lo interpretó Santiago Chalar: «…Si Dios baja a la tierra, por el altar de las sierras, lo hace en Minas y en abril…».
Una historia de sacrificios y milagros
Corría el año 1901, cuando por iniciativa del cura párroco de la ciudad de Minas, presbítero José de Luca, y de la Congregación de las Hijas de María, se procedió a la colocación de la imagen de la Virgen María, que fuera donada por la señora Catalina O’Neill de Fernández, en la cima del cerro Verdún.
Este cerro, al igual que todos los campos de la zona, habían sido donados, en el año 1801, a don Juan Bautista Verdún, por el gobierno de España. Esto es lo que determina que con el tiempo este paraje y el cerro ubicado allí reciban el nombre de su primer propietario. Estos campos pasarían luego a poder de los esposos Pedro Dartayete y María Ariza de Dartayete, quienes serían sus dueños al momento de colocarse la primera imagen en el cerro y quienes brindaron su total apoyo para que esto fuera posible.
La verdadera fecha de inauguración
La fecha fijada para la inauguración era el 19 de abril, porque el general Lavalleja era devoto de la Virgen María, pero debido a fuertes lluvias ocurridas ese día se debió postergar la fecha de su colocación. Es por esta razón que se lleva a cabo el veintiuno de abril y no el diecinueve como se había previsto, por ser ese el Día de la Virgen.
En una jornada memorable, llegó hasta el pie del cerro una peregrinación con más de tres mil personas encabezadas por el arzobispo de la ciudad de Montevideo, Mariano Soler, e infinidad de trenes procedentes de la capital del país trayendo miles de feligreses de zonas aledañas a Minas.
La ceremonia de inauguración estuvo precedida por una misa campal que ofreció el arzobispo de Montevideo y mediante la cual se procedió a bendecir el pedestal.
Fueron padrinos de esta ceremonia el Dr. Alejandro Gallinal y la donante de la estatua, doña Catalina O Neill de Fernández.
Fe, esperanza y caridad representados en la imagen de María
Cinco años más tarde, en el año 1906, el arzobispo Mariano Soler ordenó una reforma del templete, proyectando un nuevo monumento para le Virgen. Sería designado para la realización de las obras, el arquitecto Cayetano Bringas, quien construyó el nuevo monumento con tres grandes pilastrones que representaban la fe, la esperanza y la caridad, todo rematado por ángeles formando una pirámide en la base triangular, como símbolo de la plegaria que se asciende.
Encima se ubicó un globo terráqueo sostenido por ángeles y sobre él la estatua de María. El 4 de junio de 1907, quedaría colocada la piedra fundamental del nuevo monumento, siendo sus padrinos, Hermógenes Sosa y la Srta. Inchauste, por nuestra ciudad, y don Juan Zorrilla de San Martín y María del Carmen, por la ciudad de Montevideo.
En 1908 la estatua es mutilada y en 1909 se construye la actual
En enero de 1908, la estatua de la Virgen es mutilada y su cabeza enviada al escritor y periodista Leoncio Lasso de la Vega, quien la devuelve al arzobispo de Montevideo.
Al fallecer el arzobispo Soler, se designa la realización del monumento al ingeniero Dr. Andrés Rius, quien contó con la ayuda del constructor Soria. El 18 de noviembre de 1909 con una numerosa peregrinación se lleva al cerro la estatua, traída desde Francia, que mide tres metros y quince centímetros de alto y que es la misma que actualmente observamos en Minas.
La inauguración constituyó un impresionante acontecimiento religioso, al cual se estima que llegaron cerca de diez mil personas de todo el Uruguay, congregándose en un acto de profunda fe religiosa ante la imagen de la Inmaculada Virgen María.
Esta nueva y definitiva imagen fue bautizada por el administrador apostólico monseñor Isasa, actuando como padrinos en representación de la comunidad católica serrana, Juan Zeballos y María Ariza de Dartayete y por la comunidad capitalina, don Joaquín Seco y doña María del Carmen Martínez.
En pleno cerro descansan los restos del padre Olegario María Núñez, «el poeta de la virgen»
Siendo párroco el padre Oscar Andrade, la sucesión Dartayete ofreció en venta la parte que ocupaba actualmente el camino, adquisición que felizmente se llevó a cabo.
En el año 1947 por su iniciativa se construyeron las estaciones del Vía Crucis, costeado por familias y comercio de Minas.
Una Comisión de homenaje al Padre Olegario María Núñez, el poeta de la Virgen, propuso colocar al pie del Calvario, los restos del querido poeta de Minas fallecido el 4 de enero de 1932; se basaba esta decisión en una estrofa de su poesía al Verdún que decía: «Y en un repliegue de tu serranía mi humilde ceniza se estremecerá».
Como broche de oro el padre Andrade, ese mismo día colocó la piedra fundamental de la primitiva capilla en la falda del cerro: fines de enero de 1948. Ese año se trabajó intensamente en la construcciÃ
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