El desafuero: obra en un acto
La dirección «iscónica» le correspondió al ameritado teatrista Manlio Fabio Beltrones y la iluminación estuvo a cargo del técnico Emilio Chuayffet, conocido en los mentideros teatrales como el rey de los apagones con estilo (ningún espectador consigue ver algo en los escenarios iluminados por don Emilio, así sea en verano a las 12 de la mañana).
Los productores teatrales el PRI y el PAN costearon la puesta en escena o, por lo menos, organizaron la cooperacha entre los empresarios y las damas de la caridad. La tarde de un jueves en el Congreso de la Unión. Hay equipos de televisión, fotógrafos, equipos de Internet y radio, ujieres, funcionarios, reporteros, curiosos, soldados, agentes judiciales. En el recinto también hay diputados que suelen distinguirse porque uno no los advierte.
Presidente de la Cámara (que se ofusca jugando matatena porque el nombre le parece de muy buen agüero): No soy panista, entre otras cosas porque soy priísta y desde niño me enseñaron a no hacer dos cosas al mismo tiempo, jejé (su risa es nerviosa, no porque esté intranquilo, sino porque cada que dice un chiste se precave por si alguien lo quiere expulsar del recinto). Claro que soy un patriota. ¿O me prestaría al papel de juez del pueblo si no fuera un patriota? El que no me gane la risa cuando digo que defiendo la ley prueba que soy un patriota. Y al no reírse mis amigos se les extiende también a ellos la credencial de patriotismo. Coro de la prensa independiente que a sí misma se dice «independiente y crítica» (que aplaude la puesta en escena sin dejar de afirmar su autonomía y objetividad): Si el acusado habla para defenderse, hecha a perder la puesta en escena. Que respete su papel de culpable y pida perdón de rodillas, y sólo así le creeremos que es digno de recibir las demás acusaciones que le tienen reservadas. Sólo así sabremos que es digno de los 100 años de cárcel que le esperan, si deja de acusar a los próceres. Como prensa independiente y crítica, damos nuestro veredicto: el único culpable en México es el acusado. Que lo clonen para que ocupe todas las celdas de una buena vez. No, mejor que no lo clonen porque puede protestar el arzobispo primado. Que lo rebanen.
Abogado panista (que se entrena con gritos en un juzgado y come aire a dentelladas mientras se expresa como poseso en ceremonia de exorcismo): ¡El dinero! ¡El dinero! ¡El único mexicano que se mueve por dinero es el acusado! (Concluidos sus ejercicios de vocalización jurídica se dirige al estrado de la Cámara): Señores, hoy vengo de hacer una hora de lagartijas de eternidad, y ¡no me da la gana irme sin ver a ese naco en la cárcel! ¡Mueran los nacos de Nacajuca! ¡Muera El Peje! (Se aquieta un tanto). Dejen besar la Constitución y encomendar al acusado en mis plegarias para que le dé fuerzas y acepte con cristiana humildad los 150 años que pediremos benévolamente para él (en pleno animismo judicial se dirige al Código de Procedimientos): Beso a usted los pies.
Subprocurador (que debió hablar antes, pero que se pasó recorriendo la ciudad y los penales de alta seguridad para encontrar uno a la medida de presos exclusivamente jurídicos, sin la mínima connotación política): El acusado dice llamarse Andrés Manuel López Obrador, lo que no nos consta, por lo que ha lugar para acción penal por usurpación de patronímicos o si se comprueba que ese es su nombre verdadero, iniciar juicio en su contra por ocultarse tras la identidad de un delincuente. Ha lugar, ha lugar, ha lugar. El acusado maneja sin escrúpulos todas las cadenas de televisión del mundo, y desde esas fortalezas de poder pagados por los más ricos quiere burlar la indefensa ley de este país, pobre pero honrado. No se lo permitan, señores diputados, no le dejen hablar, denle pamba con picahielo, ha lugar, ha lugar. ¡Viva El Encino! ¡Viva Punta Diamante! Ha lugar. ¿Puedo ampararme, para que no me quiten nunca mis 15 minutos de fama? Ha lugar.
Acusado: Tengo derecho al uso de la palabra.
Coro de priístas: ¿De qué quieres tu paleta? Tú no sabes hablar, nada más cometer delitos, esos que nosotros nunca cometimos en 71 años.
Abogado panista (al borde de la apoplejía): Tú no sabes hablar, lo único que te toca es pedir para ti mismo más años de cárcel. ¡Ley y justicia! ¡Justicia y ley! Dramaturgo II (que es también jurista y en sus ratos libres protege como secretario la interioridad del país): A lo mejor desde fuera se ven de manera distinta los acontecimientos y parecen peores. No sé, como dramaturgo especializado en situaciones límite, si alguna vez he visto una situación desde afuera. Creo más bien que si se ven desde fuera las situaciones, se deforman. Bueno, como venía diciendo o como iba a decir, en estos casos siempre me confundo, como ya dije que iba a estar diciendo, no hay que escandalizarse. Un día no hace verano (sic)… Oigan, la verdad no sé de dónde vienen estos sic que brotan cada que hablo, ¿qué querrán decir? Repito: un día no hace verano (sic ) y ni siquiera un mes hace verano, y ni siquiera el verano hace verano (sic ). Pues, entonces, denle pamba al acusado para que entre en razón y haga verano (sic ).
Dramaturgo III: No estoy en la Cámara para no dar la cara porque no me gusta que me la vean, jejé. Yo estoy como el presidente de la Cámara, que voltea a todas partes para cerciorarme de que nadie oyó sus chistes, híjole, qué complejo de culpa humorística, y ya puedo caminar tranquilo. Soy el presidente del partido que va a recuperar la Presidencia que lleva ya vacante mucho tiempo. Aviso: el que haya perdido una silla presidencial haga el favor de reclamarla en la mesa de la entrada.
Dramaturgo I: A mí se me ocurrió la escena de la apuesta, pero no sé por qué me corrigieron y me dicen que es la puesta en escena (abre desmesuradamente los ojos). ¿Y ahora cómo le hago para mostrar sorpresa? Tengo mi vocho, mi changarro y mis botas, y con eso el gobierno del cambio propicia un cambio de gobierno… ¿Que no diga eso?
Coro unánime: Ha lugar, ha lugar, ha lugar, ha lugar. *
(*) Texto aparecido en El Universal, de México.
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