Liceo de Paso Carrasco

Las clases continuarán con normalidad siempre que los servicios estén funcionando

El liceo Paso Carrasco «Alberto Candeau» no es ajeno a la situación que atraviesan muchos centros de enseñanza del país en cuanto a violencia e inseguridad. Por la noche los alumnos, docentes y funcionarios deben retirarse a sus casas o hasta la parada por calles completamente a oscuras. No hay focos de luz en las calles y el día de las fuertes lluvias se inundo toda la zona de entrada al local impidiendo casi el ingreso al mismo. O sea que «hay tanto culpables como entes para solucionar problemas», los que muchas veces son ajenos a la propia institución educativa.

La Directora del Consejo de Educación Secundaria, Alex Mazzei habló sobre tales hechos y por sobre todo de uno que preocupa más que los demás: la violencia.

«El liceo de Paso Carrasco atraviesa una situación de violencia que se generó fuera de la institución y culminó dentro de la misma, provocando en padres y docentes un estado de preocupación constante».

 

Servicio 222 «¿por qué faltan en los liceos?»

La respuesta es simple una deuda que se inicia en la administración anterior.

En una entrevista exclusiva a LA REPUBLICA, publicada el miércoles 6 de abril, el jefe de policía de Montevideo, inspector Ricardo Bernal comentó las deudas que los organismos públicos mantienen con la administración a causa de el servicio de custodia especial 222. El Consejo de Secundaria adeuda unos 20 millones de pesos.

Mazzei dijo que se tuvo que pagar 300 mil pesos el día jueves, aún sin tener la partida correspondiente para dicho rubro, para que el servicio comenzara a funcionar de inmediato en el liceo de Paso Carrasco.

Según la docente del centro Sandra Arijón el servicio falta desde setiembre de 2004, la ausencia que sucedió aún habiendo un contrato de por medio hasta el 31 de marzo de 2005 fue por causa del no pago a estos funcionarios del ministerio.

Mazzei subrayó que la contratación del servicio 222 durante las 24 horas, implicó realizar movimientos entre la jefatura y el consejo. «Teníamos el crédito cortado en la jefatura de Canelones porque la administración anterior debía mucho dinero».

El servicio 222 fue contratado por un mes con posibilidad de renovarse, «en el momento que no tengamos este servicio y no haya luz, suspendemos otra vez las clases, vamos a salvaguardar la vida de nuestros compañeros y de nuestros alumnos», manifestó la docente.

 

La luz vino a medias

Teniendo en cuenta los hechos violentos sucedidos días pasados, cuando un grupo de chicos del barrio apedreó el centro violentamente, el Consejo de Secundaria envió un equipo multidisciplinario para trabajar con la comunidad, con alumnos, docentes y padres de manera de que el diálogo comience a fluir y no se genere un ambiente más tenso.

Pero tampoco las condiciones externas del liceo son favorables, no hay luz en las calles y éstas están en mal estado,

Por ello Mazei habló con UTE para que provea de iluminación en la zona, la docente Arijón confirmo que el ente envió los focos y que también el Frigorífico de Paso Carrasco el cual colabora normalmente con la institución, envió focos para que el liceo sea iluminado. Pero estos serán instalados por docentes y padres idóneos en el tema, ya que la Intendencia de Canelones no tomó ninguna actitud en ese sentido, lo que si se efectivizó por parte de la junta canaria y por pedido de los padres fue el cambio de lamparitas de las calles que estaban quemadas.

 

En el tintero

Ayer el nuevo consejero de secundaria Alfredo Guido visitó el liceo y se reunió con los docentes en horas de la tarde.

De dicho encuentro al cuerpo docente les quedó algo en el tintero: el portero.

«Somos conscientes de la falta de rubro, nosotros quedamos a la espera, pero nos quedó en el tintero un tema que para nosotros es brutal y es el tema del portero», manifestó Arijón.

Ellos consideran que la seguridad del servicio 222 debe ser reforzada por alguien que trabaje en el propio liceo.

«El portero conoce quienes son los alumnos al verlos diariamente, así como a funcionarios y docentes. Eso genera seguridad interna».

 

El «apedreo» de todos los días

El Liceo Alberto Candeau alberga alrededor de 1400 alumnos el cuerpo docente esta preocupado por la deserción estudiantil. «La duda es si estos chicos pasan a otras instituciones o simplemente desertan del sistema educativo».

«El año pasado teníamos un primer año con más de 30 alumnos, este año no llegan a 20 y así sucede en otros niveles.

Como sindicato nos preguntamos ¿donde están esos chiquilines? Llegamos a la conclusión de que esos chicos están en los semáforos y son los que terminan tirándonos piedras a nosotros. Pero no son el enemigo, son gente que ha sido excluida del sistema educativo, de la sociedad en que vivimos y cuando hacemos un análisis más profundo entendemos que son un producto de todo esto». *

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