Los uruguayos arrasaron con el "asado del Pepe" de los mostradores de las carnicerías
El «asado del Pepe» o el «asado Mujica» está ya en las mesas de miles de uruguayos, casi tanto o más devocionalmente que el «pan nuestro de cada día» y en los Padrenuestro de las oraciones. Una especie de «revolución carnívora», casi folkórica, ha hecho temblar los mostradores de las carnicerías criollas, y a pesar de los descontentos que nunca faltan es evidente que, parafraseando un viejo adagio, «a buen diente, no hay asado duro…»
A pesar de las diversas fuentes consultadas, fue imposible determinar siquiera aproximadamente una cifra estimativa de cuántos kilos de asado se habrían vendido o al menos salido de los frigoríficos a las bocas de expendio de todo el país para satisfacer la inusual demanda popular.
«Se agotó»
Lo cierto es que ayer sábado, en horas del mediodía, ya se veían en muchas carnicerías montevideanas grandes pizarrones anunciando: «Se agotó el asado del Pepe». Algo así sucedió por ejemplo en el Supermercado «Flor de Maroñas» donde a media mañana de ayer, ya un pizarrón en la calle anunciaba la venta de todo el stock recibido.
Según lo informado el asado que se está vendiendo al público es el llamado «13 costillas» sin el pulpón, y aparece en los mostradores al precio de $ 36 el kilo, junto a otros asados anunciados como «de oferta» con precios oscilantes entre los $ 45 y $ 50 y otros anunciados como «asado especial» con precios superiores a estos.
«Nos meten el perro…»
Varios vecinos montevideanos consultados manifestaron que en algunas cadenas de supermercados estarían vendiendo cortes de asado de inferior calidad, puntas de falda algunos de ellos, como si se tratara del asado establecido por convenio.
«Lo que faltaba ché… nos quieren meter el perro con el asado…» dijo uno de ellos, que agregó que además debería establecerse algún control «porque, dijo, hay parrilladas y restaurantes que están comprando el asado del Pepe a precio popular para venderlo después en los boliches como si fuera novillo de exportación».
Ante el desabastecimiento de la plaza uno de los comerciantes nos recordó que el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC) había manifestado que la industria figorífica se comprometió a abastecer la plaza suficientemente como para cubrir la demanda generada.
Más que en Navidad y Año Nuevo
El propietario de la carnicería «Solferino» del barrio La Blanqueada, manifestó que en estos días se ha vendido más asado que el total de lo despachado en las fiestas de Navidad y Año Nuevo, lo que ya es mucho decir. Explicó que el tiene el «asado del Pepe» a $ 37, manifestando que lo vende a ese precio porque lo compra a $ 31, y a su vez tiene también otro corte a $ 55, que se vende de acuerdo a la demanda normal de estos tiempos.
Por su parte el responsable de la carnicería «Munar» en el barrio de la Unión, manifestó a LA REPUBLICA que el asado ahora «se vende como agua…» pero que el problema es que él, por ejemplo, pidió 100 kilos y le trajeron 50, lo que prácticamente no alcanzó para nada, por lo que dijo «vamos a tener que pedir 200 para que nos dejen 100″. Aquí se vende el asado a $ 36 y se exhibe otro a $ 45.
En la carnicería «Marimar» del barrio de Belvedere se dijo que la propaganda ayudó bastante para que se vendiera más asado que en días normales. También aquí junto al corte de $ 36, hay otro a $ 50 a disposición del público.
Mientras tanto en el barrio Atahualpa, en la carnicería «Prado» se indicó que fue notorio el aumento de la demanda especialmente del, ya por todos llamado «asado del Pepe», que se vendió mucho más y allí también se ofrece una opción de mayor calidad a $ 50.
«No solo de asado vive el hombre…»
Una señora que acababa de llevarse la última tira de dos kilos y medio del corte de una carnicería en la avenida Garibaldi, dijo a LA REPUBLICA que si bien no es un asado excepcional, a ese precio puede aprovecharse para otros tipos de platos más sustanciosos para aliviar el presupuesto familiar, agregando a la dieta las calorías de la carne, cada vez más escasas en los últimos tiempos en las ollas uruguayas.
Y en pocas palabras nos sugirió varias opciones ,y no necesariamente a las brasas: un buen puchero que deja un caldo muy nutritivo para buenas sopas, un abundante estofado para acompañar los tallarines del domingo, o preparado con bastante cebollas, morrones y puré de tomates, para coronar un plato de arroz o de polenta.
Algunos de los carniceros consultados por LA REPUBLICA manifestaron que no se trata de un corte de calidad, e incluso que varía ésta de acuerdo a cual sea el frigorífico proveedor. Sin embargo la mayoría de los entrevistados coincidieron en que a pesar de ello, era importante que los uruguayos volvieran al mostrador de las carnicerías masivamente, «como en tiempos de vacas y bolsillos gordos» dijo uno de ellos. *
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