Tiene la palabra

Ataques de perros: el precio de la irresponsabilidad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Las reiteradas desgracias de los últimos meses han despertado, además de una profunda pena por las víctimas, una sensación generalizada de alarma y preocupación. En el caso de quienes trabajamos en el área de la protección animal, estos hechos, además, provocan y reavivan una legítima indignación, porque nosotros sabemos perfectamente que estas desgracias debieron y pudieron haber sido evitadas. En efecto, al margen de las diversas iniciativas presentadas por las Protectoras en las tres últimas décadas, Uruguay cuenta, desde mayo de 2004, con un proyecto elaborado por un comité interinstitucional (Facultad de Veterinaria, Comisión Antirrábica, Ministerio del Interior, Escuela de Caninoterapia y ANPA – Asociación Nacional de Protección Animal-) que a lo largo de 8 meses analizó los últimos conocimientos y técnicas usadas a nivel internacional para solucionar la problemática de los perros callejeros, adaptándolas a la realidad nacional y elaborando en definitiva un proyecto concreto, eficaz, y económicamente viable que permite erradicar definitivamente el problema por medio de medidas preventivas que atacan las causas reales del mismo. Este proyecto se puede financiar sin aportes estatales, sin nuevas cargas impositivas y es más barato que otras medidas «clásicas» (tales como las capturas y matanzas masivas) que internacionalmente han demostrado su inutilidad y que han sido desaconsejadas por la propia Organización Panamericana de la Salud por ser ineficaces (al atacar las consecuencias de la problemática y no sus causas prolongan indefinidamente en el tiempo la existencia del problema, tal como sucede, por ejemplo, con la perrera de Maldonado, que además de tener un costo proporcional cuatro veces mayor que el del proyecto mencionado en un mismo período de tiempo, no aportará soluciones definitivas, lo que significa no sólo gastos más altos, sino además permanentes. Esto significa que Uruguay cuenta con los conocimientos y con los medios humanos y materiales para solucionar la problemática, o dicho de otro modo que se podrían haber evitado las recientes desgracias. Y esta realidad, además de provocar esa legítima indignación a la que nos referíamos, nos llevan indefectiblemente a plantearnos el tema de las responsabilidades, es decir ¿quiénes son los verdaderos responsables de estos hechos? Obviamente no podemos atribuir la responsabilidad a los perros que protagonizaron los ataques, ya que los mismos, además de ser irracionales, actuaron en función de una situación de vida (integración a una jauría o abandono) provocada por una irresponsabilidad humana previa (el promedio de vida de un perro callejero es inferior a los 18 meses, es decir que casi todos ellos son animales que fueron abandonados por sus propietarios en el último año y medio, lo que significa que técnicamente no existen perros callejeros o sin dueño, sino únicamente perros cuyos dueños no ejercen la responsabilidad que les corresponde. Esto implica que los perros sólo pueden ser considerados como las armas implicadas en los hechos, dejando en consecuencia sin respuesta el tema de quiénes son los responsables de la presencia en nuestras calles de esas potenciales «armas». Al respecto creemos que, lamentablemente, la responsabilidad es de casi toda la sociedad, aunque sin duda recae más directamente en algunos sectores específicos de la misma. Creemos oportuno citar a: 1. Los legisladores, que no han dado al país una ley que impida las prácticas de abandono y tenencia irresponsable y que asegure e impulse además la implementación de medidas modernas y eficientes como las previstas en el proyecto mencionado. Por el contrario, los 2 proyectos aprobados (uno diferente en cada Cámara y en consecuencia sin sanción definitiva) al margen de aciertos parciales, coinciden en dejar abierta la puerta a la utilización de medidas ineficaces e ineficientes que sólo sirven a los intereses creados de las organizaciones oficiales que tendrían a su cargo la ejecución de estas medidas. 2. El poder ejecutivo saliente, que no sólo nunca demostró real interés en el tema, sino que además ni siquiera se preocupó por reglamentar ni hacer cumplir la única legislación vigente que podría haber minimizado la situación (Decreto 82/2000). 3. La Comisión Nacional de Hidatidosis, la que, pese a haber recaudado más de 22 millones de dólares por concepto de Patente en los últimos 15 años (y una cifra tal vez mayor por la venta obligatoria de antiparasitarios en zonas rurales) jamás brindó el servicio de vacunación antirrábica que correspondía como contraprestación del pago de dicha tasa y tampoco encaró medidas eficaces de control de las poblaciones caninas, presionando en cambio para implementar perreras al estilo de la de Maldonado (perreras que, aunque caras e inefectivas, tienen la particularidad de permitir a la citada Comisión operar sin costos en materia de capturas y matanzas al «traspasar» todos los costos operativos de los respectivos gobiernos departamentales). 4. El Poder Judicial, que aún considerando la inexistencia de leyes apropiadas, suele demostrar (tal como lo afirmó públicamente una magistrada hace pocos días) escaso o nulo interés ante las denuncias de maltrato y abandono, colaborando así inconscientemente en agravar la situación (en el caso del mastín que recientemente atacó a una niña se identificó positivamente a quien lo había dejado abandonado en la vía pública, pero ninguna sanción recayó sobre el responsable). 5. Los medios de prensa, los cuales, salvo honrosas excepciones, suelen dar amplia cobertura a las noticias que por su morbo aseguran el «rating», pero que no dedican más que espacios minúsculos en horarios secundarios a la difusión de información técnica sobre el problema, las vías de solución y la educación en tenencia responsable. 6. Algunos criadores, que el amparo de la inexistencia de normas y controles, se reiteran en la importación y comercialización indiscriminada de razas que, en manos de propietarios ignorantes y/o irresponsables, se convierten en un riesgo potencial. 7. Las Protectoras de Animales, quienes, a pesar de los esfuerzos realizados, no hemos sabido o podido «llegar» a las autoridades, los medios y la ciudadanía para revertir la situación. 8. En forma más genérica debemos citar a los propietarios irresponsables, que abandonan cientos de animales mensualmente, y, en función de todo lo expresado, a la ciudadanía en general, que no ha sabido exigir a las autoridades el cumplimiento de sus responsabilidades específicas.

En conclusión, en mayor o menor medida, somos todos responsables de las desgracias de los últimos días, pero sabemos que lamentablemente la naturaleza humana tiende a hacernos muy indulgentes con nosotros mismos y a traspasar las «culpas» a otros (por lo general a las «armas», que son el eslabón más débil de la cadena) lo que resulta muy fácil cuando hay tantos responsables potenciales de haber «apretado el gatillo» del arma. El problema es que, si todos nos permitimos esa actitud, estas desgracias continuarán sucediendo y jamás estaremos a salvo de que seamos nosotros o nuestros propios hijos las próximas víctimas de esta rueda de irresponsabilidad e ineficiencia, y en ese caso es muy poco probable que esa autoindulgencia nos evite penas y sufrimientos mucho mayores. Por todo esto es que sentimos la indignación a la que aludíamos, y por todo esto es que decimos una vez más que estos hechos se podrían haber evitado y por todo esto es que invitamos a todos, en la medida de sus posibilidades y responsabilidades, a cumplir con lo que cada uno debe y debería e
star haciendo desde hace mucho tiempo.

RICARDO PURPURA – C.I: 1.360.964-5 / PRESIDENTE DE ANPA – URUGUAY

 

Gracias a Emergencia Uno de Médica Uruguaya

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Amigos Marino, Daniel, Sergio, Solange, Benítez, Gabriela y otros, Mabel, Helenita… Mercedes acompañantes algunas, creo, pero no los olvido. Gracias por la atención durante los días que estuve internado. Capacidad en los cometidos humanismo, cordialidad y comprensión… gracias por transformar ese sector en un oasis del torbellino rutinario diario que también ustedes ofrecen. Un gran abrazo y a seguir buscando la utopía hasta el último día.

DANTE LEAL

 

Irregularidades en carrera de moto-cross

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A través de ésta quiero hacer llegar a usted, que es un señero defensor de los derechos y de la justicia, pero también a través de este medio plural a todos sus lectores, el comentario (no le llamemos denuncia que nos agrada menos) de una arbitrariedad ocurrida el domingo 6/3/2005.

En ese día, en la ciudad de Trinidad, se inauguró una pista de moto-cross y se corrió una competencia con presencia de todas las categorías, contando también con invitados argentinos y brasileños. Usted sabe cómo el interior del país vive estas instancias son fiestas de toda la comunidad, que se lleva a cabo por mucha gente para que su ciudad tenga motivos de esparcimiento y orgullo, en esa competencia y para «hacerla corta» como se dice en el lenguaje popular, La Federación Uruguaya de Motociclismo en el momento de la largada impidió la realización de la prueba a un competidor por carecer de una cubierta de marca Rinaldi. Hasta ahora, todo bien, pero el tema es que el competidor que realizó su inscripción en tiempo y forma, abonándola como corresponde y contando con su correspondiente ficha médica no fue informado en ninguna instancia de la necesidad de adquirir una cubierta de esta marca. Por otra parte vimos que muchos competidores compraban en el momento la cubierta y rápidamente la cambiaban lo que hace pensar que no era el único que desconocía el tema.

Además al realizar la inscripción debió comprar un litro de aceite de una marca determinada, aunque su moto había sido preparada correctamente. Señor director: ¿hay gente en este país que todavía no entendió que desde el 1º de marzo transitamos caminos diferentes en el Uruguay? ¿Vamos a seguir en la vieja huella de arbitrariedades, clientelismo, desconfianza, desazón en la que nos han sumido, o vamos a caminar por un país diferente con cristalinidad, justicia y oportunidades para todos? ¿Pueden haber monopolios en el deporte? ¿A qué responden? Por que el señor Turk, a cargo de la prueba, al ser increpado por los interesados contesta: «Pero, hubieras venido a hablar conmigo, no puedo estar en todos lados». ¡Queremos que se investigue!

MARIA DEL H. PRINCIPI – CI: 2.839.430-4

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