Grupo ambientalista cuestiona el origen de la empresa de celulosa Metsä-Botnia
El Grupo Guayubira, que se dedica a la conservación del monte indígena y se preocupa por los impactos del desarrollo del monocultivo forestal, difundió el contenido de un reciente artículo publicado en inglés en «Helsingin Sanomat» donde se anuncia que Metsä-Botnia construirá una enorme planta de celulosa en Uruguay y se informa que UPM será la principal propietaria de la fábrica subsidiaria. «Esto es algo nuevo. ¿Ahora resulta que Botnia no es dueña de Botnia?», sostuvo la ONG. A continuación siguen extractos del comunicado de Guayubira:
«El artículo comienza diciendo que Metsä-Botnia, una compañía cuyos propietarios conjuntos son las empresas de la industria forestal UPM y el grupo Metsäliitto, construirá una gran planta de celulosa en Fray Bentos, Uruguay, cerca de la frontera con Argentina. Esta decisión fue tomada por el directorio de Metsä-Botnia. (…) En Finlandia, Metsä- Botnia es parte del grupo Metsäliitto, mientras que en el caso de la empresa uruguaya UPM posee el 51% y Metsäliitto tiene el 47% de las acciones. El motivo de este complicado arreglo es que UPM tiene más necesidad de la celulosa uruguaya que el resto de los accionistas de Metsä-Botnia.»
«Según figura en la página web de la empresa, los propietarios de Botnia (Metsä-Botnia) son UPM, M-Real y Metsäliitto. No debe ser por casualidad que se omita el nombre de M-Real, uno de los propietarios que ha tenido en los últimos tiempos varias dificultades financieras. Por otra parte, el otro grupo accionista de Botnia, UPM-Kymmene, fue investigado por la División Antidumping de los Estados Unidos, por la posible fijación de precios y otras formas de colisión en la industria de las etiquetas».
«Al leer esto se nos generan importantes dudas: ¿Quién operará la planta, será Botnia o será UPM? ¿Quién va a ser el responsable ante cualquier accidente o incumplimiento? ¿Qué respaldo real ofrecen estas empresas? ¿No sería bueno que el nuevo gobierno investigara este importante tema en profundidad?»
«Según informa el Helsingin Sanomat ‘La planta costará 830 millones de euros (1.100 millones de dólares) y será la mayor inversión directa finlandesa en el extranjero; es también la mayor inversión industrial de la historia del Uruguay». La inversión real que hará esta empresa en el Uruguay, girará en torno al 20% de la inversión total».
«Quizá la parte más interesante del artículo del Helsingin Sanomat es cuando dice que «El director ejecutivo de Metsä-Botnia, Erkki Varis, confía en que la planta sea muy competitiva; en comparación con las fábricas de celulosa modernas de Finlandia, los costos de producción estimados serían alrededor de la mitad». La explicación de porqué acá los costos serán la mitad que en su país de origen radica en la suma de ventajas que esta empresa obtiene aquí y que no tiene en Finlandia. Por un lado está el tema de la mano de obra, donde los salarios seguramente van a ser por lo menos la mitad que en Finlandia. A eso se suma la materia prima abundante y barata (madera), cuyo precio surge de tierras adquiridas a un precio mucho más bajo que en Finlandia, del trabajo barato y semi-esclavo aportado por subcontratistas, de las exoneraciones impositivas en las plantaciones, del crecimiento mucho más rápido de los árboles, del agua gratis, de las carreteras construidas con dinero de los contribuyentes, etc. Bajo esas condiciones, ¡por supuesto que es negocio invertir en Uruguay! Es probable que el Sr. Erkki Varis se quede corto y que los costos de producción resulten aún más bajos que los previstos».
«Por otra parte, al estar la planta en una zona franca, no tendrá que pagar los abultados impuestos que resultarían de la importación del equipamiento y maquinarias (cuyo costo es estimado en un 80% de la inversión total de 1.100 millones de dólares), y además estará eximida de los demás aportes al Estado durante toda su vida útil».
«O sea, que la zona franca concedida graciosamente por el ex presidente Batlle constituye un enorme subsidio, que libera a la empresa de pagar onerosos aranceles (¿Cuántos millones de dólares significarían? ¿Cuántas escuelas, liceos, hospitales, se podrían construir con ese dinero?) por la costosísima maquinaria producida en Finlandia y Suecia. También se debe resaltar que esta inversión está fundamentalmente ayudando al desarrollo de esos dos países, cuya industria y sociedad recibirán la mayor parte de los beneficios (el 80% de la inversión quedará allí), en tanto que Uruguay recibirá sólo el 20% de la inversión, pero el 100% de los impactos».
«Todo lo anterior, basado en información proporcionada por un medio de prensa finlandés insospechable, confirma lo que el Grupo Guayubira decía en su comunicado del 8 de marzo: ‘el viejo proverbio sigue tan vigente como siempre: no todo lo que reluce es oro'».
FAO: ordenación forestal sostenible
Por otra parte a mediados de marzo, en Roma se llevó a cabo la reunión ministerial sobre Bosques y del Comité de Montes, que forman parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El Comité se reúne cada dos años para debatir materias claves de silvicultura mundial y aconsejar a la FAO en su programa de trabajo sobre los bosques.
Los temas que hoy preocupan al comité son «los incendios forestales, que causan la quema en el mundo entre 400 y 500 millones de hectáreas cada año. Para ello se ha buscado la cooperación multilateral en materia de gestión de incendios forestales. Hasta ahora, sin embargo, la cooperación se ha centrado en la extinción de los incendios antes que en su prevención».
En todo el mundo se pierden cada año más de 9 millones de hectáreas de bosques, forestas que desempeñan múltiples funciones económicas, ambientales, sociales y culturales. Ayudan a conservar la biodiversidad, mitigan el cambio climático, dan agua potable y energía, potencian la fertilidad del suelo y facilitan medios de subsistencia. «Los bosques contribuyen directamente al logro de dos objetivos del milenio: reducir la pobreza extrema y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, que son dos caras de la misma moneda», señaló Hosny El Lakany, subdirector general del departamento de Montes de la FAO.
Los ministros de la FAO han «deplorado el estado de degradación mundial de los bosques y han reafirmado su compromiso para la ordenación forestal sostenible y para mejorar la coordinación de políticas económicas, sociales y ambientales que potencien la contribución de los bosques». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad