SMU: "APARENTEMENTE NO SE VIOLO LA ETICA"

Gallo: "El caso de Terry Schiavo no entraría en la ley que proponemos"

El caso fue calificado a nivel internacional como de eutanasia, puesto que lo único que se requería para que Schiavo continuará viviendo era recibir alimentación, o sea ninguno de sus signos vitales dependía de la acción de una máquina.

Consultado respecto a las condiciones en que culminó la existencia de Terri, el presidente del Sindicato Médico del Uruguay Alarico Rodríguez aseveró que «suspender la alimentación en determinados pacientes terminales no viola ninguna de las disposiciones éticas del manual mundial que suscribe nuestra institución. Pero no sabemos si el caso de esta chica se encontraba entre éstos debido a que no conocemos su historia clínica y sólo sabemos lo que la prensa internacional ha dado a conocer».

Por su parte, el diputado Luis Gallo, impulsor de un proyecto de ley que prevé la creación de un testamento vital por el cual las personas puedan certificar su decisión de suspender los tratamientos médicos en caso de padecer una enfermedad que de manera irreversible conduzca a la muerte, afirmó que «el caso de Schiavo no entraría en esa ley».

El legislador explicó que ello se debe a que «en el proyecto hablamos de pacientes con diagnóstico terminal, es decir que sus funciones vitales están al límite. Schiavo estaba en estado vegetativo, situación que puede durar mucho tiempo, como sucedió; se hizo terminal porque le quitaron los soportes». Y sentenció: «Fue una eutanasia pasiva».

Gallo indicó que este accionar no estaría incluido en el manual de ética médica mundial porque «la suspensión de tratamientos sólo se autoriza para pacientes terminales».

La mujer fue desconectada el pasado 18 de marzo de la máquina de alimentación que la mantenía con vida por orden judicial.

El caso Schiavo conmocionó socialmente tanto a quienes defienden el derecho a la vida como a los partidarios de la eutanasia, y llevó al terreno político una batalla judicial de más de siete años entre el esposo de Terri, Michael Schiavo, quien argumentó que ella no deseaba vivir artificialmente, y los padres de la fallecida, Bob y Mary Schindler, que arguyeron lo contrario. Hasta el presidente de EEUU, George W. Bush, participó en la disputa al ponerse del lado de los grupos conservadores y religiosos contrarios a la eutanasia, al declarar que «los que viven a merced de otros merecen nuestra especial preocupación».

La tragedia que llevó a la tumba a Terri Schiavo comenzó cuando la mujer tenía 26 años, en 1990. La mujer quedó en estado vegetativo tras sufrir un ataque cardíaco a causa de una súbita bajada de potasio en su organismo causada por una estricta dieta para adelgazar. *

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