Tiene la palabra

Caos de tránsito por culpa de una feria

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Hace unos meses, la feria ubicada en el Cordón, los días sábados, sobre la calle Juan Paullier entre Rivera y 18 de Julio fue trasladada a la calle paralela, Joaquín Requena, conservando la misma extensión. Este cambio que en principio podría pensarse que sólo alegra a algunos vecinos y enoja a otros, ocasiona todo un caos en el tránsito vehicular de la zona. En efecto, desde Bvar. Artigas hasta Daniel Fernández Crespo, Joaquín Requena es la única vía que atraviesa de sur a norte la primera avenida de nuestra ciudad y se prolonga más allá de la calle Colonia. Por esa razón, cuando la feria se encuentra en funcionamiento, no hay conductor que transitando por 18 de Julio o encontrándose en la parte sur de la principal avenida pueda trasladarse hacia la parte norte, si no lo hace por los extremos citados, o sea Fernández Crespo y Bvar. Artigas. Increíblemente nueve cuadras ininterrumpidas que no permiten el paso vehicular simplemente por la mala ubicación de una feria vecinal. Una advertencia para la Intendencia Municipal que debe tomar alguna medida para corregir esta situación que parece incomprensible que a la hora de aprobar el cambio nadie haya advertido.

J. C. GUERRERO – C.I. 1.089.367

 

Sobre la nacionalidad de Gardel

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El pasado 13 de marzo envié la carta que sigue al espacio «Ecos» de diario El País. Lamentablemente los editores del periódico no la publicaron. Obviamente no estaban obligados a hacerlo y supongo que no consideraron interesante su contenido o evaluaron que era muy extensa, estaba mal escrita, que el tema ya fue suficientemente tratado, que tenían otras prioridades, etc. Supongo -dado el pluralismo que normalmente contienen los espacios de cartas de los lectores- que debo descartar la posibilidad de que su no publicación obedezca a que mi carta presenta una visión totalmente opuesta a la que sobre el tema siempre ha esgrimido dicho matutino.

Por ese motivo solicito que -en caso que lo crean pertinente- tengan la gentileza de publicar esta carta en su espacio:

En Sábado Show del 12/03 hay un comentario de Juan de la Mondiola sobre el libro «Palabras abiertas», de Payssé González, titulado «No deja dudas sobre el origen uruguayo de Gardel», libro al cual el autor califica de «valiosísimo, terminante, demoledor e irrefutable», y en el cual «la nacionalidad uruguaya de Gardel queda absolutamente probada».

He leído dicho libro, y del mismo no se desprende ninguna de las cosas que dice el autor de la nota. Muy por el contrario, queda en claro como Payssé y otros (Avlis, Bayardo) intentan retorcer la realidad y «fabricar» pruebas para hacerle creer a todos los uruguayos que quieran creerlo que Gardel nació en Tacuarembó. Simplemente utilizando la lógica, es fácil descubrir que los argumentos utilizados no se sostienen.

Por ejemplo se recurre a dudosos testimonios, muchas veces de segunda mano: («yo oí que fulano dijo que…), como si en el mundo no hubiera mentirosos o gente que se confunde. Gardel mismo mentía y daba constantemente pistas falsas sobre su edad o nacionalidad. En el colmo se recoge, en 1989, el testimonio de una persona sobre hechos acontecidos 1901. Se pretende sacar conclusiones sobre supuestos parecidos fotográficos imposibles de constatar. Se toman posiciones ambiguas sobre la documentación: si el testamento de Gardel dice que es francés es falso, en cambio si el pasaporte o la cédula dice «nacido en Tacuarembó» se lo toma por bueno, pese a que para obtener dicha documentación lo único que se requería eran testigos. (Por otra parte el testigo que dice donde nació Gardel tenía la misma edad que él, y no se sabe cómo pudo verlo nacer). Otras pruebas salen de conjeturas basadas en cómo debería haberse comportado el cantor; si hubiera sido hijo de Berta debería haber sido cariñoso con ella, como si las relaciones madre-hijo fueran tan simples; si hubiera sido francés no podría haber faltado a su obligación de ir a la guerra. Etc. etc.

La nacionalidad de un artista no es importante; sin embargo creo que los uruguayos nos debemos un debate sobre esto, no por el tema de la nacionalidad en sí, sino por lo que significa colectivamente nuestra actitud respecto a ello y nuestra complicidad en este autoengaño colectivo. Juan de la Mondiola habla del nacionalismo argentino que «hace preferir a un Gardel de nacionalidad francesa sobre un Gardel sudamericano». Pero es el nacionalismo uruguayo el que generalmente actúa así movido por ese típico resquemor (¿envidioso?) que tenemos hacia los porteños y que hace a mucha gente preferir que cualquiera triunfe frente a un argentino. Ejemplo el fútbol.

Otra cosa preocupante es la gente de Tacuarembó, a la cual se le está haciendo mucho daño con este invento.

Para un tacuaremboense que crea la historia debe ser muy triste pensar que el mayor cantor popular rioplatense nunca dedicó una canción a aquella ciudad o que, después de famoso nunca cantó en ella, pese a que en su última gira por Uruguay anduvo por ahí cerca, por Paysandú. Un mal tacuaremboense, en todo caso.

Señor director, soy consciente que en el diario que usted dirige la posición respecto a la nacionalidad de Gardel es la opuesta a la que yo sostengo. Por ese motivo lo enaltece mucho la publicación de esta carta. Creo que hay una reflexión respecto a este tema que los uruguayos nos estamos debiendo.

JACK ROMUALD FLASH

Confirmo todo lo dicho por el Dr. Tuzman sobre MIDU

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Leí con mucho detenimiento y entrañable recuerdo las palabras del Dr. Jaime Tuzman, en la columna «Tiene la palabra», sobre el remate a realizarse del edificio de la Mutualista Israelita del Uruguay (MIDU). Quiero decirle que soy uno de los miles de testigos de la veracidad de sus dichos.

Por generaciones, mi familia (de la cual el Dr. Tuzman fue médico de cabecera y extrema confianza, durante su muy larga y digna carrera, antes de ser DT de la institución), vivió todos estos hechos que él relata.

Mis abuelos fueron fundadores de MIDU. Mis padres, mi hermano y yo, socios desde nuestros nacimientos, al igual que nuestros hijos. Nadie podría dudar que mis nietos, hoy serían socios de esa entrañable institución, si no fuese por los hechos que el Dr. Tuzman enumeró.

Quiero decir que le debo a MIDU muchísimo de nuestra salud.

Nunca nos fue negada la asistencia, ni aún cuando uno de mis hijos, no teniendo cobertura (por un tema económico), fue trasladado a costo de MIDU a otra institución privada, que por ese entonces, era la única que tenía CTI pediátrico, y sólo de esa forma se le pudo salvar la vida.

Me consta también de las miles de consultas solidarias que se realizaron.

Aquí no hubo robos, ni malversación de los dineros de los socios (como pudo pasar en otras instituciones, que tanto daño le causaron al país, y aún muchos pagamos las consecuencias).

Al igual que el Dr. Tuzman, creo que 70 años de solidaridad y muchísimo esfuerzo merecían y merecen otro final.

Creo también, que aún hay tiempo de revertir esta situación. Los fundadores, creyeron en un proyecto de similares características al que el plan del nuevo gobierno tiene, para una salud para todos y fundamentalmente para los más necesitados.

Este edificio debería ser destinado a un fin de estas características.

MARIO LEV BURCIKUS

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