EN EL AMBITO DE LA SALUD PRIVADA

Casmu presentó un nuevo recurso para pacientes con trastornos cardiovasculares: la educación

Los integrantes del equipo interdisciplinario son la doctora en cardiología Lylián Bruzzone, los doctores en medicina general Ana Rosemberg, y Alfredo Mirandetti, la licenciada en enfermería Ivonne López, la nutricionista Elizabeth Meizoso y el internista y cardiólogo, doctor Antonio Bagnulo.

El coordinador del equipo, el doctor Antonio Bagnulo, se refirió a la prevención secundaria cardiovascular, que a partir del mes de agosto de 2003 comenzó un trabajo de educación para corroborar como éste influía en el control y seguimiento de los 300 pacientes cardiovasculares de dicha institución. El trabajo consistió en dividir a la mitad de la población realizándole el tratamiento convencional y a la otra mitad además del tratamiento, se le agregó información y educación. El primer grupo ha padecido una revascularización miocárdica, y el segundo grupo ha sufrido un evento coronario, pero no requirió una revascularización, por lo tanto se hace un seguimiento en forma diferente. El seguimiento de los dos grupos mostraron diferencias referidas fundamentalmente a nivel de aquellos pacientes que recibieron charlas y a los que no. Las distancias de mejorías se localizaron sobre todo a nivel del sedentarismo, del peso, y del control de alimentación, tres de los factores de riesgo más importantes. En cuanto al consumo de cigarrillo, hubo un importante abandono del mismo en general, aunque en los pacientes que recibieron educación, el porcentaje de fumadores al cabo de un año es cero. El equipo de prevención se aboca a la educación, al paciente se le explica cómo se produce la enfermedad cardiovascular, cuáles son los factores de riesgo, cómo se deben controlar, y la importancia que tiene el control de estos factores, además de sugerirle un cambio de hábito en cuanto a la alimentación y al ejercicio, con esto los médicos logran que el paciente entienda, colabore y cumpla. Antes de darle el alta, se ofrece al paciente operado por un problema cardiovascular, una charla informativa, luego se lo cita a los tres meses, a los seis meses y se realiza un seguimiento cada seis meses.

Volver a lo natural

Para la nutricionista Elizabeth Meizoso «es más fácil dejar de fumar que cambiar los hábitos alimentarios, entonces hay que tratar de que dentro de las costumbres del paciente, él mismo intente modificar aquellas cosas que le van a hacer daño y favorecer el consumo de las que le van a hacer bien». Para ello hay que enseñarle lo que conviene comer y lo que no, y para eso los profesionales del Casmu 4 hicieron un recetario, a un costo de 65 pesos que cubre la tinta y el papel, para que todo el mundo tenga acceso.

La cardióloga Lylián Bruzzone dijo que estas enfermedades atacan a personas menores aún de 40 años, que han debutado con infartos importantes que abarcan gran parte del corazón y que los dejan con una disfunción, es decir con un corazón que bombea muy poco. La idea es combatir esos factores de riesgo, para que un paciente que ya ha padecido un problema coronario, no vuelva a tener uno y que sí pueda tener una expectativa de vida parecida a una persona normal. El límite de edad para los pacientes que ingresaron en este programa de prevención fue de 70 años, claro está que hay de más edad, pero la mayoría de los 300 son septuagenarios.

Desde el 1º de diciembre del año pasado el Fondo Nacional de Recursos aceptó otorgarle los cuatro medicamentos que necesitan los pacientes del Casmu que tuvieron algún mal cardiovascular, medicación que necesitan tomar todos los meses, la cual tiene un alto costo. El fondo selecciona a las pacientes en base a las fichas médicas que este equipo interdisciplinario envía sobre cada persona que por supuesto esté adherida al programa de prevención secundaria cardiovascular. *

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