"HABRIA SIGNIFICADO EL FIN PARA LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES DE SAN JORGE"

Suspendieron remate de campos de UTE que beneficiaba a grandes hacendados

LA REPUBLICA adelantó el tema en su edición del 16 de febrero, informando de una «operación de último momento», proyectada encubiertamente para beneficiar a hacendados de la región, que desde siempre han venido explotando esos mismos predios a través de contratos de arrendamiento, nunca suficientemente claros.

La comisión, integrada por un pequeño productor, dos profesionales médicos y un clérigo protestante, señaló que «cuando se habla de la recuperación económica del campo no se debe generalizar. Los únicos beneficiados son los grandes hacendados, estancieros, ganaderos, firmas rematadoras y los grandes latifundistas extranjeros que no generan ningún tipo de mano de obra y están comprando todo lo que encuentran a su paso. Los pobres, los trabajadores rurales y pequeños productores no resisten más y están a punto de emigrar masivamente a la capital. Y estos son la mayoría de los pobladores de la zona».

«A no confudirse. Lo que para UTE, hacendados y rematadores puede ser muy rentable, para los pequeños productores de San Jorge y parajes de la zona puede ser el fin», dijeron a LA REPUBLICA los integrantes de la comisión de vecinos

A raíz de las investigaciones realizadas sobre el remate o venta indiscriminada de las reservas de campo, propiedad de UTE, ubicadas sobre la represa de Río Negro, paraje Sarandí de Río Negro, Paso Pérez, Arroyo de los Perros y otros parajes, de aproximadamente 1.500 hectáreas, «los productores sin tierra, pequeños productores y familias comunes unen fuerzas para que los mismos no se vendan y pasen al Instituto Nacional de Colonización, impidiendo por todos los medios cualquier maniobra de último momento por parte del ente energético».

Añadieron que «la gran necesidad de pastoreo para dichos productores está en situación de extrema emergencia. Esto es consecuencia de la venta masiva de miles de hectáreas de campo a capitales extranjeros que en poco tiempo quitó toda posibilidad de arrendar tan solo unas pocas cuadras de campo a cualquier familia de la zona. Para muchas familias es el fin y se aguarda el pronto exilio de no revertirse la situación en forma urgente. A raíz de esta venta masiva se ha incrementado como nunca la pobreza, la inseguridad, el miedo. Ya no podemos cortar camino por adentro del campo para llegar más rápido. Hoy somos forasteros en nuestra propia tierra, pero la preocupación más grande es la migración, el cansancio de los pequeños productores y el deseo de abandonar su lucha de más de 30 años, abandonar sus costumbres, sus familias, en busca de fuente de trabajo en la capital o en el extranjero».

«Era el fin de nosotros»

Uno de los productores integrantes de la comisión dijo a LA REPUBLICA que «menos mal que el gobierno se manifestó. Se suspendió el remate, porque de lo contrario esta situación para muchos sería el fin. ¿Es justo que el rico esté cada vez más rico y nosotros tengamos que tener nuestros animales en la calle? No es posible que estemos como los perros esperando las sobras de comida de los amos, peleándonos entre nosotros, cuando estos señores nos tiran una changa de vez en cuando. Pero si nos organizamos, nos unimos, reclamamos, y nuestros reclamos se los lleva el viento, entonces tendremos que echar mano a las valijas, como han venido haciendo muchos compatriotas, porque esto no da para más». *

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