La violación de los Derechos Humanos en los planes educativos
En sucesivas reuniones realizadas durante 2004 a instancias de Serpaj y Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos un equipo de docentes y psicólogos, creó un documento que señala la importancia de integrar en los programas de la Educación la enseñanza de las violaciones a los Derechos Humanos.
Dicho documento es un avance de una elaboración colectiva y su finalidad es demostrar «por qué y para qué» es necesario incorporar a los programas de la Educación Primaria, Secundaria y UTU, Escuela Nacional de Policía, Centros de Formación Militar y en Formación Docente, la enseñanza de las violaciones a los derechos humanos y sus efectos en la vida democrática actual.
En el mismo se señala que «con el alejamiento de los responsables de la dictadura no se resolvieron ni superaron las consecuencias de sus acciones. Lejos de ello, a veinte años de la recuperación institucional, permanecen sin resolver temas de gran importancia, que abarcan desde los más graves, relacionados con el derecho a la vida y a la justicia, hasta muchos otros que afectan la vida individual, colectiva e institucional, constituyendo fuertes frenos para el desarrollo pleno de los derechos humanos en su sentido integral y para la profundización del sistema democrático (…).
El equipo a cargo del documento cree que «los derechos humanos tienen que trabajarse desde la escuela y en todas las asignaturas del sistema educativo formal de nuestro país».
Ya que entienden que la enseñanza es «uno de los medios de acceso al conocimiento porque permite interactuar con acontecimientos, interpretaciones y valoraciones en un espacio intergeneracional».
La Comisión para la Paz
Todos los gobiernos posteriores a la dictadura sostuvieron que el olvido debía ser la forma de resolver dichos temas, hasta que se produjo un cambio en agosto de 2000, señalan los docentes y psicólogos, cuando se creó la Comisión para la Paz.
En su Informe Final dedica «algunas sugerencias» en especial en el Capítulo C, Numeral 81 dice respecto a la educación: «se promueva y fomente a todo nivel, con especial énfasis en los planes de estudio en general y en los procesos de formación de docentes y educadores en particular, un análisis objetivo y global de la triste realidad que vivió el país desde la década de los años sesenta y hasta mediados de los años ochenta, que rescate y valore una realidad completa y veraz y permita entender, asumir y reconocer, en toda su dimensión, las causas y los factores complejos y múltiples que incidieron para generar uno de los períodos más duros y trágicos de nuestra historia nacional (…)».
La educación: un rol esencial
«El tema ‘violaciones a los derechos humanos’ cometidas a la población desde la década de los sesenta y en particular durante la última dictadura cívico-militar y las marcas en el relacionamiento y la vida democrática actual, es para nosotros un tema del Estado y de la sociedad», manifiestan en tal escrito.
Asimismo expresan que «la educación pública y privada, cumplen o deberían cumplir, un rol esencial en la enseñanza porque tienen la posibilidad de habilitar un espacio de encuentro y respeto a ideologías y decisiones diversas, desarrollando en los estudiantes capacidades críticas y de autonomía en la acción.
Trabajar el conflicto permite construirnos en el respeto a la diversidad que necesitamos aprender para crecer en el cruce de verdades».
En dicho sentido es que subrayan que el reconocimiento por parte del Estado ya sea en los datos que son hechos históricos, sociales, psicológicos, culturales y otros, «es imprescindible para el desarrollo de las investigaciones y para el debate de estos hechos.
Estas y otras condicionantes sociales colaboran con la posibilidad de mejorar la situación actual».
A modo de conclusión
El documento fue entregado a todos los sindicatos de la enseñanza y de algunos ya obtuvieron respuestas, cabe rescatar que ellos aspiran a continuar y promover el debate y estudio sobre estos temas y su enseñanza en las aulas. Pero no solo en aquellas materias que se podrían considerar más específicas para tratarlos como historia, literatura, filosofía, sociología, sino desde diversas dimensiones.
«La experiencia vivida durante la década de los sesenta y en particular durante la última dictadura cívico-militar implicó una ruptura social cuyos efectos permanecen hasta la actualidad. Para reconstruir y profundizar la democracia es necesario fortalecer los valores de justicia, combatir la impunidad y liberar a la sociedad del miedo, la censura, la autocensura, la culpa, etc. El Estado debe desarrollar políticas públicas y políticas educativas que aborden el tema».
«Eso paso hace mucho tiempo»
La docente de Historia e integrante del Servicio Paz y Justicia (Serpaj), Mariana Albistur en diálogo con LA REPUBLICA habló respecto a dicho documento. Sostuvo que transmitirle a los jóvenes lo que sucedió durante el período cívico-militar y durante la década de los sesenta, es un desafío y un gran esfuerzo, ya que se debe trabajar con la emoción y el afecto. E indicó que cuando este tipo de temas se hacen presentes en las aulas, casi siempre en clases de historia, los estudiantes expresan una cierta distancia al respecto y se pueden escuchar frases tales como: «Eso pasó hace mucho tiempo», «tanto como Artigas estuvo acá». «También tenés aquel estudiante que lo siente más de cerca», señala la docente.
Por eso, para ella se hace necesario trabajar con algunos conceptos, sobre todo con el término «dictadura», «cuando los sistemas se instalan, ¿qué pasa?», «o cuando tienen apoyo de civiles o militares».
Trabajamos mucho desde ahí, porque pensamos que el desconocimiento también implica que en un momento de dictadura se piense «están pasando cosas que no tienen nada que ver conmigo» o «si le corresponde algunos por algo será» y «a mí no me toca y a mí país no le toca». «Hay una cosa central que nos cuesta mucho a los docentes y es el tema del afecto. Todos los sentimientos que se cruzan al trabajar estos temas. Muchas veces tenemos que ver de qué manera no lloramos, ya que como propuesta no tiene ningún sentido, para el docente, llevar algo que nos vaya a lastimar».
Albistur subraya que «el silencio impidió un diálogo» marcó una separación, «de acá para allá pasaron cosas, de acá para adelante son cosas nuevas». No se puede pensar «borrón y cuenta nueva», todo eso trae consecuencias y se trasmite en la forma de actuar, pensar, con la actitud que se tiene ante la vida y con una postura positiva, negativa, afectuosa o alegre «que muchas veces cuesta porque no se ha superado parte del asunto».*
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