FUIMOS EJEMPLO AMERICANO EN PROTECCION DE FAUNA AUTOCTONA. LO FUIMOS

La semana en que más uruguayos se convierten en "bestias de caza"

Uruguay era un país tan ejemplar que en 1935, disponía de una «División fauna» dependiente del Estado, para proteger sus especies. Tan de avanzada era la dependencia, que aún no se había creado siquiera el Ministerio de Ganadería (del que ahora depende).

Décadas después, el denominado Departamento de fauna, llegó a marcar rumbos a nivel educativo y proteccionista, antes incluso que cualquiera de los países de la región. Con técnicos idóneos mantenía una campaña permanente de difusión, para proteger la fauna autóctona. Llegó a ganar el Gran Premio que otorgaba la anual Feria Rural del Prado, al mejor stand didáctico de la muestra. Además de charlas públicas en decenas de centros de todo el país, durante una década, fomentó a sucesivas generaciones a la protección animal.

Y aunque ya sus seis inspectores resultaban de algún modo insuficientes para cubrir todas las urgencias, no dejaban de ser adelantados, en un área que pocos años después el mundo asumiría como prioritaria. «Ahí llegó el tiempo del achique», recuerda Jorge Cravino, con una larga carrera al frente del Departamento de fauna.

Lo que había sido pionero, debió quedar suspendido en el tiempo casi 20 años. Desde ese entonces no ingresa técnico ni inspectivo específico alguno, para servicio. Desde hace 15 años, no ingresa ni siquiera personal redistribuido. Los mismos 5 técnicos, 6 inspectores y 2 administrativos, el más joven con 45 años de edad, cumplen como pueden.

«El carecer de gente joven para capacitar genera, además, una preocupación profunda, ya que esta dependencia es absolutamente específica, no es un trabajo general», explica Cravino. Acerca de la posibilidad de que el gobierno reabra el ingreso a la administración pública, enfatiza que «si hay una lista para reclamar yo voy; necesitamos gente joven para capacitar en un tema donde la sensibilidad del mundo se ha multiplicado. Un tema además, en el que están vinculados el turismo y la producción. Necesitamos que los más militantes, los más jóvenes, los egresados de áreas específicas de fauna, los egresados de áreas de comunicación, multipliquen este esfuerzo». Apunta paralelamente, que las nuevas autoridades dan un corte de expectativa positiva a lo vinculado con la protección.

«Tal vez así, logremos que la gente tome conciencia todo el año de la protección a la fauna autóctona, y no solamente por estos días, en que los cazadores se multiplican», apunta.

 

La especie en mayor peligro de extinción en nuestro país

La última edición de la «Lista roja de especies amenazadas» (IUCN 2004, por sus siglas en inglés), muestra un mundo más peligroso que nunca antes para todo ser vivo, con una biodiversidad que declina «a un ritmo sin precedentes», según el texto.

En ese contexto, Uruguay bien puede parecer una isla. Según los técnicos mundiales, solamente una subespecie uruguaya está en peligro de extinción total: el venado de campo.

El científicamente llamado ozotoceros bezoarticus, junto a tres variedades de pájaros, constituye el grupo de riesgo más crítico en nuestro país. Y cabe añadir en nuestro país, dado que de la misma familia, existe con población bastante más alta en el sur brasileño.

Para la doctora Susana González, docente de la Facultad de Ciencias e investigadora en el Instituto Clemente Estable, especialista del IUCN para Uruguay en el tema venado de campo, la situación de la subespecie es «legalmente buena, pero con una inaceptable aplicación. Esperemos que las nuevas autoridades asuman aplicar, una protección que apenas si tenemos en los papeles».

Los venados de campo en Uruguay, que alcanzaron a ser millones en el territorio, y hoy apenas son cientos, eran incluidos constantemente en la dieta indígena, y posteriores viajeros destacaron su abundancia.

La urbanización, el desarrollo agropecuario, y definitivamente la caza, decidieron su suerte. En la década 1860-1870, se exportaron desde el Río de la Plata 2:130.000 pieles de venado de campo. Actualmente, los últimos venados silvestres están albergados en una decena de establecimientos privados, con poblaciones más relevantes en Salto y en Rocha. Si bien los propietarios han asumido la protección de la especie por propia iniciativa, compatibilizando la actividad agropecuaria con el venado de campo, el destino de este último continúa sujeto a los avatares futuros de la pecuaria. Cualquier alteración del sistema, por expansión de la ganadería, o cambio de destino de los campos, podría acabar con esta supervivencia.

Si bien existen venados de campo en los zoológicos de Lecocq, Flores, Salto, Durazno, y la Estación de cría del Cerro Pan de Azúcar, ello no tiene vínculo directo con los animales en estado silvestre, cuya genética está comprometida.

Aún cuando el venado de campo es abundante en Argentina y sur de Brasil, los análisis genéticos realizados por los científicos arrojaron sorprendentes resultados, en tanto la variedad uruguaya representa una verdadera subespecie continental. La Convención de la Diversidad Biológica (a la que Uruguay adhirió), prevé en el artículo 11, la «Instrumentación de medidas para brindar incentivos económicos y sociales para lograr la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad». En términos concretos, los países que adhirieron han establecido exoneraciones impositivas a quienes conserven fauna autóctona en predios sin alterar. En Uruguay, aún no.

 

Caza masiva

Aunque la reflexión no parece ser el fuerte de quienes se cargan una escopeta al hombro esta semana, para disparar a cuanto se mueva, las cifras de lo que ocurre en el planeta deberían si no calmar sus ánimos, educar a sus hijos para que les reclamen el derecho a conocer también fauna silvestre.

15.589 especies están en riesgo de extinción en el planeta. Al menos15 especies se extinguieron en los últimos 20 años, y 12 más sobreviven exclusivamente en cautiverio. 113 especies no han sido reportadas en estado salvaje en los últimos años y podrían ya, estar extintas. El 43% de la población de todas las especies está en declive, y menos del 1% está en crecimiento. 427 especies, están en peligro crítico.

Entre 2003 y 2004, según el último Congreso Mundial de Conservación (IUCN), la lista de especies en peligro de extinción aumentó en 3.330 variedades, incluyendo plantas y líquenes.

Hay 7.266 especies de mamíferos en riesgo de desaparecer, una de cada cuatro que habitan la Tierra. De cada tres variedades de anfibios, una está en peligro; también la mitad de las tortugas están bajo amenaza.

Y una variedad cada ocho de pájaros, va camino de rápida extinción.

El mundo vegetal también corre cada día más peligros, y aún cuando continúa habiendo grandes lagunas en el conocimiento de las plantas (tanto que todavía cada año se descubren nuevas variedades), hoy sabemos que el 25% de las coníferas, por ejemplo, están bajo riesgo de extinción.

Globalmente, la tasa de extinción actual, es mil veces superior a las tasas consideradas «naturales». *

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