MINISTERIO DE ENERGIA: "DISCUSION POR ALUMBRADO PUBLICO SE DISTORSIONO"

Sin restricción compulsiva e instalando nueva planta este año, gobierno paliará crisis energética

El subsecretario del Ministerio de Industria, Energía y Minería, dijo a LA REPUBLICA que el tema de la escasez de energía eléctrica, está siendo afrontado por el gobierno abriendo dos frentes básicos: el ahorro de la población y la adquisición al menos plazo posible de una unidad generadora de hasta 200 megavatios.

El ingeniero Martín Ponce de León descartó ahondar en el debate que buscaron enfrascarse algunos medios, en torno a la eventual «marcha atrás» del gobierno en el tema de las restricciones al alumbrado público. «La discusión sobre el tema se distorsionó», dijo el técnico, ratificando que en ningún momento se había pensado afectar elementos vinculados a la seguridad pública. El Plan de Ahorro de Energía Eléctrica incluía originalmente la reducción al «mínimo necesario» del alumbrado público. Críticas de distintos sectores hicieron que el ministro Jorge Lepra «ajustara» la medida, manteniéndose el alumbrado público en sus niveles habituales.

El alumbrado público en Uruguay significa, en su más completa extensión, menos del 5% del consumo total del país.

 

Clave 1: el ahorro

La clave central a la que apunta el Ministerio está centrada en el ahorro voluntario de la energía de consumo domiciliario, que constituye el 50% del total empleado en el país. El consumo industrial uruguayo es de apenas un 14%, por lo cual su incidencia es menor a la de los hogares. En ese aspecto Uruguay se presenta diferente a los vecinos: Brasil, por ejemplo, tiene un 40% de consumo industrial y apenas un 25% de consumo domiciliario.

Dentro de ese esquema es que la autoridad ministerial considera clave el esfuerzo de la población, centrado básicamente en la utilización racional de los electrodomésticos. El 30% del consumo energético hogareño está destinado al calentamiento de agua, por lo que se recomienda regular los calefones evitando temperaturas excesivas habitualmente no utilizadas. También hacer una restricción absoluta de los calentadores de agua para cocinas, cuyo consumo es de los más altos de la «artillería» electrodoméstica.

Los demás artefactos de la casa empleados para calentar (desde calefactores a planchas), están también en el conjunto de los que deben ser empleados con atención.

Los técnicos aseguran que si bien la iluminación hogareña no es en Uruguay habitualmente la de máximo rendimiento (en tanto usamos masivamente todavía, bombitas de filamento, en lugar de lámparas incandescentes de bajo consumo), la dotación lumínica es de mucho menor incidencia que el resto de los implementos modernos de confort.

En cuanto a las oficinas públicas (véase infografía) las medidas de restricción continuarán en toda su extensión.

 

Clave 2: la adquisición

Más allá de las previsiones puntuales, el panorama energético nacional y regional, no permite vislumbrar mucho mejores expectativas que las actuales. Meteorológicamente, se aguarda un invierno relativamente seco, debido a la perturbación de la «Corriente del Niño». Ello complicaría aún más las reservas en las represas hidroeléctricas propias y de los vecinos, con lo cual el «anillo energético regional», demorará en operar. Otros problemas demoran también el arribo de gas natural para generación, desde naciones amigas.

En ese contexto, el gobierno debió avanzar en planes para adquirir una unidad generatriz de entre 100 y 200 megavatios, con plazos perentorios.

«Cuando convocamos a empresas en el mundo, para que ofertaran por equipos, priorizamos que sólo interesarían ofertas que pudieran entrar en funcionamiento en el menor tiempo posible», explica el ingeniero Ponce de León. Segunda condición básica es que los equipos térmicos sean duales, es decir capaces de generar a partir de más de un combustible. El equipo elegido podrá así generar a partir de cualquier variante del petróleo, en la presente conyuntura, y posteriormente se espera que, a precios más razonable, genere con gas natural.

El inconveniente más tortuoso, es que en el mercado mundial los equipos generadores del tipo que necesita Uruguay, no están disponibles en un escaparate. A lo sumo ensamblados en algunas de sus partes, exigen entre 18 a 24 meses de tiempo normal de entrega e instalación. Bastante más que el tiempo de que dispone Uruguay.

En ese marco se aguarda por alguna unidad ya armada, cuyos adquirentes hubieran desistido de la operación, y que reuniera las características necesarias para nosotros. Puede parece difícil, pero existe.

«Existen también otras consideraciones más específicas», adelantó Ponce de León. Por ejemplo: los equipos de instalación más rápida, por lo general, son de peor rendimiento. Además, lo disponible en el mercado internacional es mayoritariamente de 60 ciclos, como es la energía en Brasil y Estados Unidos, mientras que para Uruguay necesitamos generar a 50 ciclos, de lo que hay menos disponibilidad.

«El conjunto de ofertas está siendo estudiado al ritmo más acelerado posible y esperamos en unos días más definir la mejor opción», concluyó el subsecretario de Estado. *

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