Caballo con zapallo
Nuevamente este año, como los anteriores, las autoridades municipales han contratado como payadores para las fiestas criollas del Prado, a algunos personajes advenedizos, infractores del arte, falsos y perjuros seudo poetas repentistas, que diciéndose tales se presentan en las oficinas del tercer piso de la Intendencia Municipal de Montevideo en los días previos a la Semana Criolla y allí «graciosamente» se les concede un salario como profesionales de una disciplina , para que materialicen con premeditación y alevosía una especie de ejercicio ilegal de la misma con el visto bueno oficial.
Cuando consultamos a alguno de los responsables en el área Cultura y Turismo y Recreación comunales sobre las razones por las cuales se procedía de tal manera en el momento de los contratos, se nos pretendió argumentar que lo hacían por que consideraban que esa era una forma de defender o difundir el arte payadoril, no poniendo limitaciones a quienes tengan la voluntad de cultivarlo. Y tal razonamiento nos pareció- y nos sigue pareciendo- una verdadera incongruencia.
Por que si de verdad se quiere proteger y difundir el, arte primigenio de nuestra literatura nacional, la poesía improvisada tan cargada de historia y de contenido a lo largo de todo nuestro proceso cultural y sociológico, lo que debe hacerse es bregar por eliminar de los escenarios a aquellos que se llaman o se auto proclaman payadores sin serlo, por el simple hecho o la irrisoria casualidad de lograr de vez en cuando acertar en la rima «caballo» con «zapallo» y salir airosos de ella.
Y lo más triste de todo esto es que el mal se está contagiando como una pertinaz virulencia y hemos visto no hace mucho por ejemplo que una institución tan importante como la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu) concedió uno de sus premios anuales en la categoría » Payador» justamente a uno de estos seudo repentistas, advenedizos e infractores a los que hacemos referencia. Dicho sea de paso, un título o un galardón que jamás concedió Agadu a dignos cultores como Carlos Molina, Abel Soria, Aramís Arellano y otros también inscriptos en los registros autorales de la institución.
Pero no es culpa de Agadu ni de la Intendencia Municipal de Montevideo. Es culpa de aquellos que determinan como responsables de áreas específicas a quienes no cuentan con argumentos suficientes como para establecer pautas coherentes en el tema, por más buena voluntad y dedicación que pongan en ello, cualidades, estas si, que sabemos no faltan en quienes lo hacen.
Insistimos en que si realmente se pretende dignificar, difundir y proyectar el arte de la poesía repentista en su justa dimensión histórica y cultural como exponente vivo y permanente de nuestra identidad y además como una expresión contemporánea a pesar de su antigua raíz, proyectada al siglo XXI y no fosilizada en el XIX, es necesario establecer pruebas calificatorias previas, selecciones a nivel nacional durante todo el año, a lo largo y ancho del país, y entonces si, con los resultados y las evaluaciones a la vista, proceder a conformar las programaciones para la fiesta mayor del Prado, con el agregado además, que al ahorrarse el importe de los salarios mal gastados en los advenedizos de hoy, que serían eliminados, se reforzarían los de aquellos que realmente los merecen para que sus contratos tengan una remuneración más justa .
Y reiteramos lo que tantas veces dijimos: la organización del Prado realiza evaluaciones y selecciones previas de jinetes, tropillas, y hasta de concesionarios privados en distintos ordenes comerciales.
En el rubro payadores en cambio, abre la puerta y pasan los que quieren. Y ello no es justo para la dignidad del arte, ni para los verdaderos exponentes de tan difícil y ancestral disciplina, ni para el público que paga una entrada para ver un espectáculo serio, y no a este tipo de personajes que denigran el nombre del payador, roban salarios a otros que realmente lo merecen y además se burlan de todos y de todo, hasta ahora con una incomprensible impunidad. *
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