Centenares de niños uruguayos buscan un lugar en los escenarios de México
Durante décadas los concursos televisivos, que arrojaban a la fama, y en menos contadas ocasiones a la riqueza, a ilustres desconocidos, estuvieron centrados en el conocimiento. De conocimientos valiosos como el arte o las matemáticas puras, a absolutamente inútiles, como el relacionamiento de artistas y sus canciones. De todo tipo eran los concursos, algunos en competencia con otros postulantes, O con jurados más o menos malévolos.
Agotado el esquema, el advenimiento de nuevas generaciones de adeptos televisivos impulsó formatos, si no mejores cuando menos más cautivanteS para la mayoría (rating dixit).
Así las cosas, es ineludible considerar a los concursos internacionales para aspirantes a artistas (al corte del argentino Operación Triunfo), como un antecedente inevitable para quien no disponga de otro modo de acceder a la fama, o de costear la carrera. Aunque bien diferente, la finalidad del otro boom televisivo de la última generación es similar. Todo el corte Gran Hermano apunta en definitiva a descartar artistas «menores», de uno mayor a los demás: quien sea capaz de convencer al auditorio votante quedará hasta el final, será el triunfador. Puede discutir el lector, acerca de la «vida real» que los participantes simulan llevar adelante entre cuatro paredes, pero es irrebatible que todos saben estar en un escenario, batallando por dinero.
De estos «semilleros» imparables en todo el mundo occidental, están surgiendo las estrellas mediáticas del futuro más próximo. El cuestionamiento de sus cualidades artísticas, está fuera de contexto en esta crónica. El tiempo, inevitable juez y la aceptación del público, serán en definitiva quienes determinen el grado de universalidad de los nuevos artistas. El sistema para captarlos y «lanzarlos» puede tener opositores, pero es la actualidad más absoluta. A lo sumo, igual de mítica que las leyendas elaboradas por generaciones tras artistas que, se afirmaba, habían llegado de la nada absoluta a la cúspide, gracias solamente a sus cualidades personales, de la más honda raigambre capitalista, y a un benévolo «american way of life», que ahora sabemos era producido más en Hollywood que en la calle de la vida.
Un lunes distinto
Setecientos uruguayos de 7 a 13 años, la mayoría junto a sus padres, representan una multitud difícil de disimular en un Montevideo diezmado y semilaboral de comienzos de Semana de Turismo.
Es así que se formaron cuadras de cola a las puertas de Montecarlo Televisión, sobre la calle Cuareim. Los niños buscaban clasificar para alguno de los cinco puestos finalistas, de Código Fama Internacional, un programa de la televisión mexicana, de similar estilo a Operación Triunfo.
«Es un concurso que alcanza a 20 países de habla hispana, para el que Uruguay está buscando su representante, el que deberá destacar en canto, actuación y/o danza, para desde fines de abril hasta la primera quincena de mayo, competir con otros niños en México», explicó el productor de Montecarlo Televisión, Juan José Cerdeña. «De similares concursos han surgido estrellas como Christian Castro, o Thalía, entre otros», destacó.
Cinco de estos 700 chicos, serán seleccionados en una labor de cuatro días, a cargo de los maestros Raúl Medina y «Nacho» Cardozo. Entre el 8 y 9 de abril próximos se definirá, en el programa De Igual a Igual, que conduce Omar Gutiérrez, el representante uruguayo que viajará a la capital azteca. El ganador viajará a México junto a su padre o tutor, con todos los gastos pagos y, en caso de triunfar, será contratado directamente para actuar en Televisa.
Otro caso inédito
La trascendencia que alcanzan nuevas estrellas nacidas en los reality-shows internacionales, los uruguayos podremos vivirla ahora «en carne propia» gracias a María Victoria Lissidini, hija de una figura que tuvo también su estrellato fugaz.
La hija del otrora director nacional de Aduanas, conquista por estos días el rating más alto de la televisión chilena, gracias a su desempeño en el reallity-show, «La Granja». La prensa trasandina destaca en titulares de las páginas de espectáculos que: «La superpoderosa Vicky se aduena de La Granja», destacando que la chica afirma querer ganar el premio (50 millones de pesos chilenos), para ayudar a una hermana menor suya, en Uruguay.
«Si hay algo de lo que puede jactarse la uruguaya María Victoria Lissidini, al interior de La Granja, es que una y otra vez ha visto cómo sus más enconados rivales del fundo-estudio han quedado en el camino», dice la crónica central de la sección Tiempo Libre, en Las Ultimas Noticias, de Santiago de Chile.
Está todo dicho. Al lector curioso por detalles, cabe informarle que María Victoria Lissidini viajó a Chile, «siguiendo un pololeo juvenil que no prosperó», explica el periódico, agregando que nuestra compatriota intenta ganar el primer premio, «para autofinanciarse una carrera y ayudar a su familia». Su último triunfo ante pantallas consistió en serrucharle el piso (literalmente) a una dura contendiente, que cayó de las alturas antes que la chilena lograra hacer otro tanto. La hija de Lissidini dice en televisión, que debe ayudar a su familia debido a «lo que pasó con su padre», y la prensa recuerda que Lissidini «estuvo 57 días encarcelado por un fraude, cuando era director nacional de Aduanas». Dice contar con el apoyo de su madre, a la que según los colegas chilenos, «le demostró que es la más poderosa de La granja y que no cualquiera la va a expulsar». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad