Nueva ley obligará a adicionar ácido fólico a las harinas
El proyecto tiene como finalidad fomentar la prevención de las patologías del tubo neural mediante el enriquecimiento o fortificación de alimentos con ácido fólico. Esta medida constituye una estrategia fundamental para aumentar los niveles de folato en la mujer. Desde otro perspectiva, la incorporación de nutrientes esenciales en productos de consumo masivo permite alcanzar un amplio espectro de la población sin requerir un cambio en el comportamiento alimentario de la misma.
Esta estrategia tiene dos elementos a fijar: elección del alimento a fortificar, que deberá ser de consumo universal y uniforme por la población; objetivo y selección de la sustancia o producto de fortificación con la fijación de las características del producto resultante.
Muchos países de la región de las Américas han establecido la fortificación de alimentos con ácido fólico como su estrategia fundamental para combatir los defectos del tubo neural, como por ejemplo Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Brasil y Chile. En general estos países fortifican un solo alimento, siendo la harina de trigo el alimento elegido. Los niveles de fortificación están entre 200 y 240 g. de ácido fólico por 100 g. de harina.
El proyecto prevé que se apliquen multas de hasta 500 Unidades Reajustables en caso de que los productores de harina o empresas que la utilizan como ingrediente de sus productos, no agreguen la cantidad de ácido fólico que estipulará el MSP, así como también para aquellas que omitan el rótulo «harina fortificada con ácido fólico» en sus envases. Según la fundamentación realizada por Xavier, la aprobación de este proyecto «evitaría la muerte de muchos niños que padecen esta enfermedad y logrando un efecto protector sobre los que nacen. Los defectos del tubo neural incluyen toda una gama de malformaciones congénitas que se producen cuando el tubo neural abierto, propio de las etapas incipientes del desarrollo del embrión humano, no se cierra».
El cierre del tubo neural ocurre alrededor del 28° día del desarrollo embrionario, pasado ese plazo se producen los defectos del tubo neural. Estos tienen una de las tasas de incidencia más elevadas entre todas las malformaciones congénitas. El Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malformaciones Congénitas (Eclamc) que comenzó en 1967, y abarca hospitales distribuidos por Sudamérica -cubriendo 215.000 nacimientos por año- mostró por ejemplo que la tasa de incidencia de la espina bífida pasó de 5,82 por mil nacidos vivos en el período 1974 -79 , a 9,39 cada mil niños nacidos vivos en 1995. *
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