La pasta base, más que un flagelo es un obstáculo para la inclusión
El Plan de Emergencia abarca un vasto programa de salud que sobrepasará los límites asistenciales, para apuntar a temas como la mejora de la autoestima como método de apuntalar el proceso de reinserción social de las personas excluidas de la sociedad. La realización del mismo estará a cargo del Ministerio de Salud Pública, que actuará en coordinación con el MDPS, por lo que, desde la etapa de transición, los jerarcas de ambas carteras mantienen contactos semanales para afinar los detalles de aplicación, así como la detección de las áreas prioritarias.
Ana Olivera, quien asumirá como subsecretaria del MDPS una vez que éste sea creado, afirmó que la salud mental es uno de los puntos principales y más complejos del programa, ya que su instrumentación se ha visto limitada por las carencias de la atención del MSP en esta área.
En relación a los aspectos que comprenderá el programa de salud mental, Olivera destacó muy especialmente lo referente a la drogadicción. «No me imaginé nunca, ni nadie del equipo, la dimensión nacional del tema de la droga y la pasta base», subrayó.
Según aseveró, el tratamiento de la drogadicción no estaba contemplado en el primer programa de salud del Plan de Emergencia, pero que durante la recorrida nacional que realizaron las futuras autoridades del MDPS, en varios departamentos junto con el tema de salud «apareció al mismo nivel la problemática de la pasta base. Y ese es un tema que puede convertirse en un obstáculo para que muchas familias encuentren la ruta de salida de la exclusión hacia la inclusión, que es el objetivo principal del Plan», enfatizó.
Por ello, se prevé la coordinación de equipos multidisciplinarios, procedentes tanto del MSP como de instituciones abocadas a los jóvenes para enfrentar el flagelo social, que en la mayoría de los casos llega a extremos de robos o amenazas por parte del adicto – la edad en que se inicia el consumo de pasta base se ubica entre los 10 y 11 años – a los demás integrantes del núcleo familiar, con el único interés de obtener el dinero necesario para comprar la droga. Cabe recordar que desde el inicio de la adicción a su punto cumbre – momento en que se consume más de diez veces por día -, suele transcurrir un período de tiempo no mayor a seis meses.
La otra temática de salud mental que atenderá en forma prioritaria el Plan de Emergencia será la vinculada a las personas en situación de calle. Si bien las experiencias de trabajo con indigentes muestran que después de vivir años en la calle se produce un cambio cultural en la persona, éste coexiste muchas veces con patologías como la psicosis o trastornos de la personalidad, del tipo de la obsesión compulsiva, en ocasiones asociadas a la carencia de vínculos familiares. «Salud Pública lo que hacía era encerrarlos, pasaban unos días en el hospital y después volvían a la vía pública, sin que se les realizara un seguimiento del tratamiento; eso es lo que queremos cambiar mediante la articulación de los distintos efectores», dijo Olivera.
Uno de los puntos novedosos del Plan de Emergencia en el área sanitaria, es el programa de salud bucal. Este ítem no estará destinado sólo a los niños en edad escolar sino que también se dirigirá a los adultos. En relación a esto, Olivera informó que «se financiarán prótesis dentales, en los casos que sea necesario, porque no es lo mismo ir a buscar trabajo con dentadura que sin dentadura. Pensamos que es un elemento vital para entender cómo se van atando las cosas para encontrar esa ruta de salida, esa recuperación de la autoestima, de decir: ‘sí, yo me puedo presentar’. Es también un mecanismo de inclusión social». *
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