PROYECTO DE SALUD PUBLICA "CAYO EN MANOS CORRUPTAS"

Denuncian ante el "Panes" la desaparición de fondos destinados a hospital en "El Monarca"

Según la gente de El Monarca, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (Asse) comenzó a manejar el proyecto en 1996 y cuando todo estaba listo para iniciar la obra los materiales desaparecieron sin dejar rastros.

Los directores que tuvo Asse desde 1996 hasta la asunción del actual gobierno ni los ministros de Salud Pública de esa época jamás informaron al barrio qué había sucedido con los materiales y el dinero asignados a la construcción del minihospital, subrayan en El Monarca.

» Nunca se supo qué había pasado, pese a las gestiones que realizamos a todos los niveles durante mucho tiempo, y todo el asunto quedó en penumbras hasta hoy», dicen en el barrio.

Habitantes de esta comunidad coinciden en afirmar:

«Cuando Salud Pública decidió instalar aquí el minihospital, hizo un acuerdo con nosotros. El acuerdo era que el barrio ponía la mano de obra y Salud Pública depositaba el material en una barraca para que lo fuéramos retirando. Cuando fuimos a la barraca, sólo había un poco de arena, pedregullo, varillas y portland. Eso no era ni el 10 por ciento del material. No sabemos qué pasó con el resto. Lo único que sabemos es que nunca llegó a nosotros».

En el documento la comisión señala que el material «alguna vez estuvo en Barraca Uno, pero es poca la información que tenemos; lo único seguro es que estaba desde la primera baldosa de la entrada hasta el último revestimiento anterior».

Uno de los curiosos hechos que multiplica suspicacias en el barrio es que importantes empresas farmacéuticas y laboratorios han enviado cartas, folletos y ofertas al minihospital que nunca se construyó.

«Tal vez algún papel oficial dice que el minihospital existe. En ese caso, sería invisible. Parece que costó un vagón de guita y recibe cartas pero nadie lo ve», comentan con ironía vecinos y vecinas.

También se habla de un médico de familia asignado a El Monarca pero que nunca está allí. «El debería atender aquí pero como no tenemos el minihospital ni policlínica no viene aunque según se dice igual cobra», afirman. «Entonces lo que tenemos es un hospital invisible y un médico fantasma», informan en el barrio.

Ubicado en el kilómetro 21. 500 de Camino Maldonado, El Monarca nació hacia mediados de 1995 en un terreno que ocuparon cinco familias sin techo. Ahora viven allí unas mil 500 personas distribuidas en 227 solares. Casi la mitad de los hombres y las mujeres del barrio está desempleada o tiene ocupación precaria.

Considerado un ejemplo de autogestión, este barrio –que según el lenguaje institucional es un «asentamiento irregular»– ha tramitado con éxito la instalación de energía eléctrica, agua potable y líneas de teléfono pero carece de adecuada cobertura médica.

En el pasado reciente una epidemia de hepatitis atacó a un alto porcentaje de las niñas y los niños que viven en El Monarca, donde la calidad de vida es constantemente amenazada por las aguas contaminadas del cercano arroyo Toledo.

El Toledo es una espesa masa verdosa y pútrida que en la época de lluvias inunda una parte del barrio. Cada inundación lleva a El Monarca peces muertos, desechos de todo tipo y agrotóxicos provenientes de quintas próximas.

Angel Martínez, presidente de la comisión vecinal e impulsor de la huerta orgánica del barrio, dice que cuando Salud Pública anunció que construiría el minihospital la población de El Monarca barrio creyó que estaba a punto de alcanzar «uno de sus objetivos prioritarios, que era contar con buena asistencia médica, sobre todo para los chiquilines, pero pasó lo que pasó y nos quedamos sin nada».

El minihospital hubiera servido también para cubrir las necesidades de muchos otros barrios de la zona, donde las policlínicas son muy pocas, carecen de recursos suficientes para brindar asistencia adecuada y están lejos de los lugares que nuclean a mayor número de habitantes, sostiene Martínez

A juicio de Washington Suárez, vicepresidente de la comisión, el centro asistencial era una buena solución para gran cantidad de familias muy modestas que viven entre Punta de Rieles y Pando. «El minihospital habría resuelto muchos de los serios problemas que esa gente debe enfrentar cada vez que necesita un médico», dice Suárez.

Muchas son las dudas que diseminó el frustrado proyecto. «Si Salud Pública quería realmente construir el minihospital podía haber repuesto los materiales, pero no lo hizo y eso nos hace pensar que tal vez la cosa no estaba muy clara desde el principio», deducen en la zona.

Martha Casanova, ex presidenta de la comisión vecinal, dice que se debe investigar a fondo. La comisión que encabezó Casanova intentó reiteradamente obtener la versión oficial sobre estos hechos pero no le dieron respuestas concretas. «Hay que investigar, caiga quien caiga», insiste Casanova.

La comisión vecinal presidida por Martínez está trabajando intensamente en varios frentes para introducir nuevas mejoras en el barrio y pondrá en conocimiento del Panes que considera imprescindible el minihospital.

«Con un gran sentido de solidaridad y luego de unas asambleas realmente grandes, todos los vecinos llegamos a la conclusión de que lo necesario era ese proyecto», dice la comisión en el documento, preparado para los funcionarios del Panes que según se anunció visitarán el barrio.

La gente de El Monarca siente que ha sido estafada, víctima de una burla cruel. «Desde que llegamos a este lugar, contar con el minihospital fue una idea fija para nosotros. Nos prometieron que lo tendríamos pero todo terminó con un engaño», dice Suárez.

El proyecto incluía una ambulancia. «Iba a ser un centro de asistencia completo, con todos los servicios necesarios, y Salud Pública dijo que también tendríamos ambulancia propia. Esto nos ilusionó y después vino la frustración», añade Casanova.

El Monarca, dice el documento de la comisión, «no quiere asistencialismo; siempre hemos sabido luchar organizadamente para mejorar nuestra calidad de vida. Y así debemos seguir ganándonos un lugar mejor en la sociedad, para nosotros y para la nueva generación que llega». Por eso está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para lograr el minihospital.

Pero también quiere saber qué ocurrió con los materiales y el dinero desaparecidos. «Tenemos un informe detallado sobre el caso y estamos en condiciones de aportar datos importantes si se abre una investigación», anuncian en El Monarca. *

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