Mujeres que fuman
Fumaba en secreto, dentro de su casa, pero fumaba. Era pues una gran degenerada: bastaba verla. ¡Quién sabe en cuántas otras cosas depravadas andaba la que tanto se hacía la santita!
Lo recuerdo porque no hace mucho describí cómo la prensa unánime vio venir a los marginados, esa etnia así manufacturada, por Euskal Erría.
Poco después, casi ahora, se oyeron grititos en el cielo porque los policías quieren organizar su sindicato.
Algo más viejo que el agujero del mate en muchos de los países más «desarrollados» del planeta, acá le ponía los ruleros de punta a engolados analistas de campanario.
Estoy contra las drogas (incluso contra las que consumo), contra la violencia y contra la muerte.
Pero el otro día, el país de la prensa de paja en el que los niños maman leche y tango (del que estamos orgullosos, porque Gardel nació en Tacuarembó), llegó al paroxismo de la hipocresía porque un pibe mató a otro pibe, en pésima hora, en un baile.
Mientras oía, veía y leía los comentarios, también oía, y lo puedo oír casi las veinticuatro horas del día, que en Corrientes y Esmeralda amainaron guapos bajo sus ochavas cuando un elegante los calzó de cross (introducción del arte marcial llamado box en Argentina que derrota en hora memorable a los cuchilleros a trompadas. O sea: invento de los patovicas), y se dieron cita las patotas bravas, en la puerta de memorables bailongos, allá por el año novecientos dos; que en los bailes del Ansen las mujeres de entonces también peleaban cada cual defendiendo a su amor, en un entrevero que hasta hoy se comenta porque repartiendo hachazos eran una tormenta y que a punta de facón los muchachos de entonces grababan en las paredes del barrio que era cuna de taitas y malevos, el nombre de la mina, y que en Barracas al Sur una noche de verano se vio el refucilo de dos cuchillos, y que el sargento me debe arrestar porque traigo en la valija las trenzas de la china y el corazón de un tipo y el primero de marzo, en el Palacio Legislativo todo terminó con una Gala de Tango en la que, vamos a ser honestos, varias parejas de muy mala facha, con neto predominio macho, simulaban que la escalinata era uno de los prostíbulos del Bajo donde nació esa música y esa danza terribles y sublimes ¿O no?
El tango es macho, el tango es fuerte, tiene olor a vino, tiene gusto a muerte…Nos dice el Varón del Tango tras La Cumparsita (que es uruguaya).
Y todo el drama de un tal Martín Fierro comienza con una muerte a puñaladas en un baile.
Nuestro más grande poema gauchesco no es La Ilíada. Tampoco El Quijote. Ni siquiera Hamlet donde también muere a puñaladas casi todo el reparto incluido el «muchachito».
Los que peinamos canas entrando ya en edad provecta debemos recordar ahora los bailongos del «Agrícola» (donde se tocaba tango con bombo), o las milongas del «Artigas» por citar solo dos casos montevideanos. ¡No le vamos a decir a nuestros nietos y nietas que aquello eran kermeses del Sacre Coeur!
La principal causa de muerte de los jóvenes menores de 31 años en Uruguay son los accidentes de tránsito. Por lejos. ¿Y?
Los autos son también los que más nos hacen fumar tóxicos en masa
Pero no hay seguro obligatorio a favor de sus víctimas, ni tampoco medidas de ahorro energético a cargo de ellos en medio del colapso que nos aflije y de la formidable factura petrolera que nos crece.
Deberían llevar un cartel como el de las cajas de cigarrillos pero a escala. Y prohibírseles el uso de los paragolpes porque: ¿contra quién son? Y deberían estar obligados o llevar un «air bag» pero en su espolón. Enorme. Y se deberían subsidiar las bicicletas y los caballos en base a las patentes de los autos. Y se les debería prohibir entrar al Centro y andar con menos de dos personas a bordo subsidiando al efecto a los taxis, los ómnibus y hasta a los tranvías, las lanchas (por ejemplo del Centro al Cerro) y al ferrocarril de cercanías o al metro como mejor gusten…
Ya sé que con lo que acabo de decir ya soy mujer fumando, pero eso es lo que hoy se hace en todos los países serios.
Víctor Rossi, a quien felicito calurosamente, es ya, y también, otra mujer que fuma.
Hizo la cosa más sencilla del mundo, algo que debió haber sido hecho hace AÃOS: escobazos contra una de las estafas más grandes de los últimos tiempos: la de la Ruta Uno, la interminable, la ondulada, la del folklórico puente que ameritaría letra para varias murgas.
Sin embargo, hubo y hay quienes interrogan ferozmente a Víctor Rossi y, sin embargo, jamás dijeron una palabra de la estafa.
Debo también felicitar al nuevo Parlamento (yo estaba de licencia y tal vez por eso anduvo bien), que en menos de veinticuatro horas recibió al ministro, debatió con él y aprobó en ambas cámaras la Ley que abrió soluciones para Cofac, dejando atónitos a los burócratas otrora todopoderosos del Banco Central.
Los ahorristas y socios de esa Cooperativa agregaron mérito y pasaron también a ser, para esos pretendidos «técnicos» del fracaso, atornillados en las butacas del Banco Central con expectativas políglotas en varios curros internacionales, mujeres que fuman.
¡Somos, como dicen los jóvenes, unos caretas! En realidad, los muchachos de hoy plagian sin saberlo, al joven Mario Benedetti que hace añares nos explicó a todos lo de la cola de paja.
Lo que nadie pudo imaginar es que el «Guapo» Larrañaga se asustara tanto de Lacalle (aunque es verdad que le respira en la nuca), y se tomara los vientos rumbo a los ranchos colorados porque Tabaré, como una mujer que fuma, teniendo mayoría no lo deja gobernar.
Que los colorados quieran gobernar sin votos es lo que casi siempre hicieron y si no, que le pregunten a los blancos.
Especialmente a Wilson, por no hablar de Saravia ni de Leandro Gómez, ni de Timoteo… Eso es normal en el país de la cola de paja: Partido Colorado y gobierno; Partido Colorado y Estado, fueron una misma cosa. Faltaba más.
Ahora acaban de crear un gobierno fantasma (son de antología): diecinueve nutridos y acérrimos grupos de seguimiento al actual gobierno, juegan a ser gobierno sin votos en las desiertas salas de su sede central. Una especie de gigantesca policía política basada en la nutrida burocracia estatal disponible. Formidable Gestapo de utilería.
KGB manicurada pero coherente, dichos liberales de pacotilla, fantasmales, gritan a coro desde su imponente soledad de ilustres desocupados que, somos gobierno o no somos nada.
Pero que las huestes de Larrañaga hayan contraído durante el incesto político de la coalición rosada tamaña enfermedad venérea, no estaba dentro ni de las previsiones más sombrías.
Tabaré, como mujer fumando, cometió el crimen de proponerles controlar, pero ellos quieren gobernar de garrón a guisa de colorados postpérsicos.
Tal vez llegó la hora de invitar para esos cargos vacantes a la Sociedad Civil. Para que sus organizaciones representativas participen y controlen. En ese caso, el grito de la hipocresía desde la prensa de paja pajera romperá el cielo: ¡Hay mujeres que fuman en el Gobierno! *
(*) Senador de la República
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