URUGUAY SE INCORPORO A PROTOCOLOS INTERNACIONALES DE INTERCAMBIO DE INFORMACION SANITARIA

HL7: una herramienta contra de la fragmentación

LOURDES VITABAR

Durante la presentación del Grupo Health Leven 7 (HL7) la directora de informática del MSP, Alicia Ferreira, el ingeniero Alvaro Fernández (quien fue mencionado como posible director del Capítulo Uruguay) y el viceministro Fernández Galeano definieron al mismo como un «idioma» consensuado para ingresar datos al sistema informático intra o extra institucional en el ámbito de la salud pública y privada.

El grupo cuenta con cerca de 2.000 afiliados en todo el mundo, y por ejemplo en México, su utilización en Salud Pública es obligatoria. Básicamente consta de una serie de documentos que estandarizan el ingreso de los datos de la historia clínica de paciente  así como de la gestión institucional- que son utilizados por consenso en las distintos centros asistenciales que conforman el grupo con el objetivo de facilitar el intercambio de la información minimizando al extremo la posibilidad de error y aumentando la eficiencia. El costo de la membresía es de 500 dólares anuales que se pagarán entre todas las instituciones participantes (hasta el momento estas son: MSP, Casmu, UMU, Plenario IAMC, Hospital Británico, Facultad Ingeniería, Hospital de Clínicas, FNR, IMM, empresas proveedoras de software, y la Sociedad Uruguaya de Informática en Salud y la Sociedad Uruguaya de Salud Pública).

Tras la conformación del capítulo Uruguay, el paso siguiente es la presentación del mismo (que estará a cargo de Argentina) ante la sede de HL7 en Estados Unidos, para que una vez aceptado el ingreso se envíen los documentos. Luego se traducirán y adaptarán (por ejemplo es necesario crear un código para la financiación del FNR ya que es una experiencia única en el mundo) y como paso previo a la puesta en práctica las instituciones deberán preparar a sus técnicos informáticos para programar los estándares en su sistema.

De acuerdo a lo explicado por Ferreira, no puede determinarse cuánto tiempo implicará la puesta en práctica de estos códigos, debido a que su instalación depende en gran parte de la inversión que realicen las instituciones para adaptar sus actuales sistemas informáticos. No obstante, aseveró que el proceso se iniciará en «unas semanas».

El paciente no verán directamente los beneficios de su aplicación, sin embargo estos repercutirán de manera indirecta en la calidad de la atención, debido por ejemplo a que reducirá el tiempo de los procesos asistenciales como consecuencia de la capacidad de comunicación entre la admisión y el laboratorio o la farmacia). Además permite un mejor control de la gestión y disminuye los costos al reducir la necesidad de interfases entre los sistemas. Por otro lado, al ser utilizado en países de la región posibilitará que si un turista necesita ser atendido, sus registros clínicos se trasladen con mayor facilidad desde su lugar habitual de asistencia hacia el centro que lo auxilia en ese momento.

HL7: herramienta del cambio

Consultado respecto a si la incorporación de los protocolos no era un paso demasiado adelantado para el nivel de equipamiento de las instituciones, Fernández Galeano dijo que «sí, pero también va a ir permitiendo consensuar una manera de registrar que va estimulando, desde el punto de vista estratégico, la necesidad de que la información -una herramienta vital para la gestión- sea manejada de manera más adecuada y más compatible con todos los actores, sobre todo en un sistema que tiene la fragmentación que tiene nuestro sistema de salud».

El subsecretario de Salud Pública remarcó que el Grupo HL7 «es herramienta para avanzar hacia el Sistema Nacional Integrado de Salud, sin duda no la más importante, pero es bueno ir trabajando en ella y ya hacerlo de una manera coordinada con un grupo de instituciones». En tal sentido detalló que el cambio de modelo sanitario debe enfrentar tres grandes desafíos: lograr la equidad, una gestión eficiente y la sustentabilidad. Y señaló que para alcanzar esos objetivos es necesario «superar el estado de crisis permanente (que no se ha resuelto) de la salud» mediante la integración de los servicios.

«Y este trabajo, este capítulo del HL7, con tan amplia convocatoria está confirmando que hay vocación y voluntad. Estamos en el momento ecológico para empezar a pensar la salud desde un punto de vista de concentrar esfuerzos, y establecer direccionamientos para superar problemas que se han ido instalando como aparentemente irreversibles», afirmó.

Según Fernández Galeano, este «lenguaje común» servirá entre otras cosas para que «no haya fragmentación o incoherencias a la hora de la coordinación de los distintos servicios, para que la gente pueda transitar por el sistema y aún dentro de una institución».

En relación al estado actual de la información dentro del sistema de salud el viceministro subrayó que hay «una dispersión enorme», remarcó que ello ocurre de manera similar en el resto de la estructura de la salud, que es «un sistema absolutamente caótico y fragmentado que hay que integrar, lo que redunda en el gran objetivo de asegurar la calidad de la atención, la satisfacción de los derechos de la gente en materia de salud, y también hacer que la medicina sea sustentable, es decir que la salud se haga con costos que la sociedad pueda atender».

Tras lo cual subrayó que la fragmentación actual genera «costos añadidos» y también «aprovechamientos, ‘gorduras’ del sistema que de alguna manera hacen que se gaste el 11% del PBI y tengamos a la población recibiendo una salud con muchas asimetrías e iniquidades, con ausencia de justicia social».

No usuarios sino ciudadanos

Como mecanismo para cerrar la brecha entre el gasto en la sector público -140 dólares anuales por persona- y el del sector privado -casi 500 dólares anuales por persona-, Fernández Galeano aseveró que el MSP partirá de un paradigma que tiene en su centro la atención médica de las necesidades de la población (lo que va unido al proyecto de país sustentable y equitativo del gobierno) y no los indicadores económicos. «Que la economía y los ahorros sean producto de una buena gestión y no de un preconcepto previo que diga tenemos tanto para gastar en salud. Queremos construir el gasto en salud desde las necesidades, desde las prioridades sanitarias, y no al revés. Naturalmente que entendemos que el gasto actual es importante, por ello creemos que no es necesario gastar más sino gastar mejor». Esto implicará redistribuir costos que hoy tiene la salud, eliminar costos innecesarios con una correcta incorporación de tecnología -para lo que se creará una estricta regulación desde el FNR-, enfatizar la gestión en la satisfacción del usuario. A lo que el subsecretario agregó «el compromiso de los trabajadores de la salud es que tienen que garantizar una salud de calidad a toda la población».

Siguiendo esa línea de pensamiento Fernández Galeano, finalmente propuso «no hablar más de usuarios sino de ciudadanos sujetos de derecho». *

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